Días cruciales para el Congreso

Por más que varios de sus más importantes exponentes tratan de minimizar la grave crisis en que se encuentra, el Congreso de la República vive horas cruciales en las que podrá ahondar su descrédito y empeorar su ya deteriorada imagen, con grave daño para la democracia y riesgo para la estabilidad institucional del país; o podrá hacer las correcciones que la ciudadanía masivamente le exige con indignación, lo que amerita, además, una autocrítica profunda y el compromiso de enmendar rumbos.

| 03 enero 2013 12:01 AM | La Primera Palabra | 598 Lecturas
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Desde la más alta instancia parlamentaria hemos escuchado una ambigua y poco contundente disposición a revisar el condenado aumento del bono de representación a más del doble, en un país de grandes carencias y desigualdades.

Junto a ello, fue deslizado el recordatorio de que el acuerdo del famoso “aumentazo” fue unánime, lo que parece insinuar un llamado a cerrar filas y un intento de descalificar a quienes, tras cometer el error de aprobarlo, quieren corregir el entuerto y piden abiertamente anular el incremento para que el Legislativo se reconcilie con la ciudadanía.

Crece sin embargo, y se hace más intensa, la corriente de legisladores que han tomado conciencia de la seriedad del atentado cometido contra la confianza que la ciudadanía les brindó para representarla con consecuencia, seriedad y corrección, y están decididos a enmendar rumbos y anular el aumento a fin de recuperar el aprecio y la confianza popular.

Obviamente debe el Congreso, además, rechazar el descarado proyecto de ley de quienes han dado tumbos entre negar que sea un aumento y alegar que sí es parte del sueldo porque este no les alcanza y porque, finalmente, ese dinero paga impuesto a la renta; y ahora pretende eludir el pago de tributos.

Tendrían también que reducir a lo indispensable los recursos que reciben y tomarse la molestia de justificar cada centavo que el Estado, el país, les provea para cumplir sus obligaciones.

Será necesario que revisen con seriedad todos y cada uno de los privilegios que disfrutan y que, si bien pueden intentar justificar, resultan chocantes para millones de peruanos que trabajan duro por sueldos magros y nada dignos.

Esa indignación crece ante el hecho que los congresistas que disfrutan semejantes beneficios, son los mismos que secundan políticas de restricción salarial o poco o nada hicieron para que los reclamos de maestros, médicos y otros sectores, sean atendidos con criterio de justicia y equidad.

No debe soslayarse sin embargo el hecho que las fuerzas de la regresión y el autoritarismo se regodean y azuzan a la población contra los congresistas y la institución parlamentaria, aprovechando los errores de los congresistas para magnificarlos y ahondar la brecha entre ellos y la población, y lo hacen en función de torvos objetivos que mantienen agazapados. He ahí otra razón para que el Legislativo haga las correcciones del caso.


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