Crisis y oportunidad

Los errores cometidos en el manejo del combate al narcoterrorismo y la resistencia al retiro de los dos ministros responsables directos de esos yerros, que costaron vidas, han generado una crisis política de tal magnitud, que la renuncia de los titulares de Defensa y del Interior, siendo técnicamente una crisis ministerial, resulta un alivio y la puerta de salida a la crisis principal.

| 11 mayo 2012 12:05 AM | La Primera Palabra | 716 Lecturas
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Ciertamente hubiera sido peor que los ministros hubieran sido vilipendiados y censurados en forma humillante, lo que era previsible, teniendo en cuenta lo caldeados que estaban los ánimos y el desembozado afán de ciertos sectores enfebrecidos o retardatarios, de obtener réditos políticos de la sangre de los soldados y policías caídos en el Valle del Alto Urubamba, nuevo frente abierto por la facción renegada de Sendero Luminoso y dedicada al narcotráfico, como la definió el saliente ministro de Defensa.

Tal trance y tal afrenta han sido evitados con las renuncias y queda ahora esperar que el Presidente de la República decida entre limitarse a reemplazar a los renunciantes por figuras de refresco con mayores aptitudes para las difíciles tareas que deberán afrontar, o hacer una recomposición general del gabinete.

Esa es una determinación que corresponde a las prerrogativas presidenciales. Consciente de ello, en plena crisis, este diario le había aconsejado respetuosamente que reconsidere la permanencia de los dos ministros, así como la del Presidente del Comando Conjunto.

Vanos fueron los intentos de desalentar la censura, atenuarla o demorarla para ganar tiempo, y ahora los adversarios o críticos más acérrimos del Ejecutivo terminan alardeando de una victoria; subiéndose sobre la ola de la justa indignación ciudadana que reclamaba la salida de los ministros.

Si bien lo sucedido afecta la fortaleza y la imagen del gobierno, este debería tener en cuenta que las crisis generan la oportunidad de enmendar rumbos, corregir errores, hacer cambios donde sea menester y afinar las estrategias de la conducción del país y el manejo y la solución de los grandes problemas nacionales.

Y sobre todo escuchar el sentir de la ciudadanía, que quiere que el país avance por los caminos de la inclusión, que llevan a la justicia, requisito indispensable de la paz y la tranquilidad que reclama y merece el pueblo peruano.


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