Crimen repudiable

El siniestro del almacén central del Ministerio de Educación, que ha causado cuantiosos daños materiales que además, tienen un valor especial por tratarse de libros, laptops y otros elementos necesarios para la educación de los niños del Perú, tiene todos los visos de haber sido un acto criminal que solo merece la repulsa de la población y de los medios de prensa, sin distinciones de ningún tipo.

| 11 marzo 2012 12:03 AM | La Primera Palabra | 1.6k Lecturas
1685

La percepción del fiscal a cargo de la investigación del caso y los elementos recogidos en las investigaciones preliminares por el Cuerpo General de Bomberos, indican que se ha tratado de un sabotaje; por lo que el repudio generalizado debe traducirse en una actitud vigilante para que el crimen sea investigado a fondo y esclarecido, para que los culpables sean sancionados con todo el rigor de la ley.

Los medios de comunicación deben participar en esa tarea, con las herramientas de investigación que son inherentes a la labor periodística y deben poner en ese esfuerzo todo el empeño y la pasión necesarios, que, lamentablemente, buena parte de ellos solo utilizan con fines de desprestigio y artero ataque contra quienes son contrarios o simplemente ajenos a sus posiciones.

El atentado, que hay que llamarlo así, por su nombre, no debe quedar impune, y es importante encontrar las motivaciones y los fines de los conjurados, sean elementos terroristas de cualquier signo, criminales que actúan por encargo o corruptos empeñados en crear caos y tensiones para que sus latrocinios –de los que hay casos con fuertes indicios de inmoralidades en el sector educación- queden en la impunidad.

Para ello el caso suponemos que se ha convertido de inmediato en tema de alta prioridad para la Policía, el Ministerio Público y los servicios de inteligencia, que deben aunar esfuerzos para actuar coordinadamente en aras de alcanzar el objetivo de justicia por el que clama la ciudadanía de bien, indignada por el artero ataque contra la educación de las nuevas generaciones.

Por nuestra parte advertimos a esos criminales que en las páginas de LA PRIMERA no tendrán tregua y que todas nuestras capacidades estarán al servicio de que sean identificados, los autores directos y los eventuales autores intelectuales. Y que no piensen en amedrentarnos, porque muchos lo han intentado y ya saben que a este diario nada ni nadie puede silenciarlo.


¿Quieres debatir este artículo? prueba abriendo un tema en nuestros foros.


...
Diario La Primera

Diario La Primera

La Primera Digital

Colaborador 1937 LPD