¿Comenzó el desbande?

El repunte del No en las preferencias ciudadanas y el consiguiente declive del apoyo al Sí sigue teniendo el efecto de un terremoto político en las filas del comando revocador, del que ha desertado quien fuera su cabeza visible, el impulsor inicial de la campaña y responsable de la presentación masiva de firmas falsificadas y de declaraciones con falsos aportantes, entre otras ilegalidades asombrosamente pasadas por alto por las autoridades electorales.

| 14 febrero 2013 12:02 AM | La Primera Palabra | 1k Lecturas
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El personaje argumenta que está enfermo y cansado, pero la coincidencia es demasiado para no establecer una relación entre su repliegue y el retroceso de la causa de los revocadores ante la creciente convicción de los limeños, de que la ciudad de todos no debe quedar sumida en el caos por el capricho de unos cuantos manipuladores, secundados por una persistente campaña mediática, al servicio de intereses ajenos a la ética que la gente identifica cada vez con mayor claridad.

Otro factor puede haber sido el desgaste de la imagen del revocador por encargo, resistido y cuestionado por los líderes de opinión más prestigiosos y desacreditado al punto que últimamente solo se le nombra por su desagradable alias.

Si bien alega que seguirá en la campaña, el personaje ha dejado la posta en manos de una vocera que tampoco emana carisma ni credibilidad, porque emula en arrogancia con su antecesor y en intemperancia y autoritarismo con los demás conjurados para el cada vez más difícil objetivo de sacar de su cargo a la alcaldesa y sumir a la ciudad en el caos, a fin de que retornen quienes manejaron el municipio como si fuera su negocio y su coto privado.

Es que solo es un cambio de personas, porque, pese a que la campaña ha entrado en una nueva etapa, distinta a aquella en la que los revocadores se sentían seguros triunfadores, ellos siguen usando las armas repetitivas hasta el hastío, del insulto y la maledicencia, sin caer en la cuenta de que esas armas estén perdiendo efectividad.

Si bien el debate no ha sido formalmente aceptado por los promotores del Sí, en los últimos días se han planteado polémicas entre representantes de ambas partes y entre políticos y parlamentarios, en las pantallas de televisión.

En esas controversias, los promotores del Sí han llevado la peor parte y parecen cifrar sus esperanzas solo en posibles errores de sus contrincantes por inexperiencia política, por lo que estos deben estar alerta para evitar equivocaciones.


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