Agua y progreso

Está demás destacar que dotar de agua y desagüe a los ciudadanos es un logro social fundamental, pero también es un derecho humano esencial, como lo reconoce cada vez con mayor fuerza la comunidad internacional y como lo ha entendido desde sus inicios la actual administración gubernamental que ha asumido, por tanto, el reto de dotar a la población de un servicio tan indispensable.

| 19 febrero 2013 12:02 AM | La Primera Palabra | 1.1k Lecturas
1114

Para tal fin, se está destinando una inversión de más de ocho mil 400 millones de soles, con la mira puesta en que Lima, que alberga a un tercio de la población nacional, esté totalmente cubierta, para lo cual se ha comenzado a poner en marcha obras que, a decir del ministro del ramo, se ajustarán a criterios técnicos.

De esa manera, es de esperar que haya sido definitivamente dejado atrás el uso político de la sed de los pobres, que en un pasado reciente eran utilizados para integrar portátiles, con la promesa de recibir a cambio algo que, insistimos, es un derecho en nombre del cual los peruanos jamás debieron ser manipulados en aras de intereses políticos nada edificantes.

Acabamos de conocer con estupor a qué extremos llegó esa politización, que alcanzó niveles de estafa en el emblemático caso del asentamiento humano Ciudadela Pachacútec, en Ventanilla, donde hubo inauguración de obras de agua y desagüe, con discursos y todo, y los pobladores siguen sin tener agua.

Resulta que el proyecto respectivo carecía de sustento técnico y las condiciones elementales no habían sido verificadas; por lo que el proyecto ha sido reformulado, dentro del nuevo Programa Nacional de Saneamiento Urbano, que reemplaza al anterior, de rimbombante nombre con aires demagógicos y falsas inauguraciones.

Ahora sí, las obras para Pachacútec se llevarán adelante y ese vecindario deberá estar vigilante, para velar por el cumplimiento y para apoyar la realización de lo que para ellos es un sueño pero que, insistimos, constituye el ejercicio de un derecho que el Estado cumplirá con reconocerles, lo que es encomiable.

Resulta por otra parte destacable que, en ese contexto, el ministro de Vivienda haya desestimado la posibilidad de que Sedapal se privatice como reclaman quienes pretenden entregarlo todo a capitales extranjeros y no toman en cuenta que un servicio básico, un derecho humano fundamental como el de contar con agua y saneamiento, se convertiría en manos privadas en un instrumento de lucro. O lo saben y prefieren callar por intereses contantes y sonantes.

Por lo demás, la privatización del servicio de agua potable ha fracasado en muchos países y con frecuencia llegan noticias de los problemas que causa tan desatinada opción, por lo que Sedapal debe ser preservada y fortalecida, para que cumpla sus importantes objetivos.


¿Quieres debatir este artículo? prueba abriendo un tema en nuestros foros.


...
Diario La Primera

Diario La Primera

La Primera Digital

Colaborador 1937 LPD