Abuso sin nombre

La ofensiva de intereses empresariales que explotan –que tal es el término- el servicio de autobuses Metropolitano no solo pretende imponer un aumento de tarifas arbitrario y carente de sustento y de consenso, sino que se atreve a sostener, virtualmente, que puede aplicar alzas a discreción, cuando se le antoja.

| 11 diciembre 2012 12:12 AM | La Primera Palabra | 771 Lecturas
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Para ello, los insensibles y prepotentes empresarios no invocan más derecho que las condiciones extremadamente privilegiadas que, en desmedro de los intereses de la ciudad, otorgó la anterior administración municipal a los operadores.

Vale la pena recordar que fue con dinero de la ciudad, es decir de los contribuyentes, que se construyó la encarecida infraestructura del Metropolitano, sin que quienes ahora son implacables defensores de su rentabilidad, hayan puesto ni un sol para las pistas ni las estaciones del servicio.

Hubiera sido lógico que, habiendo sido hecha una inversión municipal cuantiosa, el gobierno de la ciudad tuviera mayor peso en decisiones que afectan a los usuarios, a quienes representa y se debe; y no quedara relegada en la condición de convidada de piedra, sin que su opinión importe.

Por eso han hecho bien el municipio y la Alcaldesa, al rechazar el alza y anunciar que tomarán todas las medidas legales y administrativas a su alcance para impedir el abuso que, para colmo del desparpajo, los responsables del alza pretenden presentar como una medida “a favor de las mayorías” de menores recursos que pagarán menos por los viajes en los alimentadores y en la red troncal; omitiendo el hecho que la gran mayoría solo usa la segunda, así que la ganancia será impresionante para los operadores.

La campaña de los enemigos del desarrollo y el progreso social de la ciudad apelan al innoble artificio de ocultar o soslayar los hechos citados, apañar el alza e insinuar que la Alcaldesa tiene la culpa, lo que da la razón a quienes piensan que en política no hay casualidades y que el incremento tarifario está también al servicio de la pretensión de revocar a la Alcaldesa –que pierde apoyo día a día- para que regresen los que tan mal negocio le hicieron a la ciudad favoreciendo a los operadores del Metropolitano.

Mención aparte merece la desvergüenza de un personaje ligado a la pasada administración y que oficia de vocero de la malhadada alza, al argumentar que los motivos de los operadores son supuestamente “técnicos” y “jurídicos” y los de las autoridades municipales que se oponen al abusivo aumento se mueven por afanes políticos.

En realidad, la imposición del aumento sirve a intereses minoritarios, arrogantes y egoístas, mientras el municipio, al oponerse, defiende los superiores intereses de la colectividad. Y son estos los que deben prevalecer por sobre todo, más allá de leguleyadas y trampas montadas para lucrar a toda costa.


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