¿A qué le temen?

La al parecer inminente designación de un conocido asesor electoral para apoyar la campaña por el NO a la revocatoria de la Alcaldesa de Lima y su concejo en pleno, ha motivado de inmediato reacciones intrigantes, sibilinas o especulativas, sobre todo en políticos y medios regresivos que llevan ya varios fracasos en sus apuestas sobre veredictos ciudadanos en las urnas.

| 05 enero 2013 12:01 AM | La Primera Palabra | 708 Lecturas
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El denominador común de esas reacciones ha sido el temor, un temor que tendría que explicarse, pues motiva un sinnúmero de interrogantes. ¿Será que tienen miedo del asesor, que tiemblan al solo escuchar su nombre? ¿Acaso temen los exitosos resultados del apoyo que dio a la campaña electoral del actual Presidente de la República?

Podríamos aventurarnos también a creer que ese temor se debe a que no hay duda alguna en que el proyectado asesor tiene muchas más calificaciones en materia de propaganda electoral, que el inefable y oscuro personaje que es la cara de la campaña de la revocatoria; así como la vocera de la campaña por el NO posee de lejos mucho mayor prestigio político y nivel profesional del balbuceante escudero o secuaz del turbio revocador.

Los intentos de desacreditar al consultor ya han comenzado, definitivamente impulsados por ese temor y con tal fin sus autores lanzan la sibilina y reptante pregunta sobre el origen del dinero que supuestamente cobrará. Curiosamente, los que lanzan ese cuestionamiento no preguntan de dónde salió el financiamiento para la costosa logística de la recolección de firmas, en su mayoría falsas, por cierto.

La reacción coincide con los primeros pasos de la campaña por el NO, con la participación de altruistas y prestigiosos ciudadanos que son emblemas y ejemplo para la ciudadanía en el campo del deporte, la cultura, la intelectualidad y otras áreas de la vida nacional.

Tal impulso y la inclusión del citado asesor se suman a la tendencia a la baja que el apoyo a la revocatoria registra en las encuestas, contra los deseos de quienes quieren volver a instaurar la corrupción y la ineficiencia en el gobierno de la ciudad, aunque tan condenable objetivo le cueste a la ciudad verse sumida en el caos, la parálisis y el atraso, y en el bloqueo a las reformas que tanto necesita para transitar a la modernidad y al bienestar general.

Para sus negros designios, los conspiradores y sus voceros mediáticos comienzan a apelar otra vez a la guerra sucia, sin haber aprendido la lección de las derrotas que han sufrido similares campañas, porque importantes sectores de la ciudadanía distinguen ya perfectamente entre la contienda democrática intensa pero limpia, y la pelea baja, de albañal, por la que optan los revocadores, que privilegian la mentira sobre los argumentos.


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