Utopía: seis años de martirio

La inmensa pena de perder al propio hijo, sumada a la falta de castigo para los responsables de la muerte de 29 jóvenes hace seis años en la discoteca Utopía, originó la enfermedad y el fallecimiento de dos de los padres de los jóvenes que por la desidia de los dueños del local y de las autoridades del municipio de Surco perdieron la vida en ese trágico incendio que dio la vuelta al mundo.

Por Diario La Primera | 05 ago 2008 |    
Utopía: seis años de martirio
(1) Los familiares no cesan en su empeño de exigir justicia pese a las extrañas maniobras de ciertos jueces y fiscales. (2) Percy North, administrador de Utopía. Sigue en el mismo negocio. (3) El local de diversión se convirtió en tumba de alegres muchachos. (4) En la flor de la vida 29 jóvenes perecieron en Utopía.
El dolor no cesa y la justicia no llega actualmente. No hay presos ni encausados.

Está comprobado que el sufrimiento, la angustia y la depresión debilitan nuestro sistema inmunológico y desencadenan males tan graves como el cáncer. Marcela de Valverde no soportó la ausencia de su única hija, Marcela Valverde Ocaña, al igual que Enrique de la Llave, padre del joven Flavio de la Llave García Rossel. Ambos enfermaron y hace más de un año que partieron.

¿Qué consuelo pueden tener Lizi Fernández y Rochi Rodríguez si perdieron a sus únicas hijas, Mariana y Carolina, principales razones de su existencia? ¿Y los esposos Bilogrón? Su único hijo, Guillermo, murió abrazado a su novia, Maritza Alfaro, con quien soñaba casarse pronto y viajar a España. Los familiares no tienen al menos el consuelo de una justicia pronta y severa, pues ésta les sigue siendo esquiva, con sus demoras y errores que golpean fuerte y agobian con más fuerza a todos los familiares de las víctimas de Utopía.

Plegaria
“Durante estos años, desde que los besó la eternidad, cada día, cada hora, cada instante, los hemos buscado en las lentas horas de la noche, en el añil de las madrugadas insomnes, en la áspera vigilia de los días, en las brasas del dolor, en cada lágrima, en los minutos que preceden al sueño, en los rostros de sus amigos, en los lugares que visitaban y en las cosas que les fueron gratas…vano intento. Los extrañamos hijos, ¡ay! cómo los extrañamos”. Estas palabras salidas del corazón de don Manuel de la Flor e impresas en un recordatorio de la misa de aniversario, grafica lo que sienten los padres frente a la muerte en la flor de la vida de sus vástagos.

“Es horrible lo que estamos viviendo, al dolor se suma la impotencia de no alcanzar justicia. Recuerdo que cuando iniciamos el proceso judicial nos dijeron que demoraría unos tres años y nos pareció terrible; sin embargo, ya van seis… y en este momento no hay presos ni encausados, es como si la vida de nuestros seres queridos no valiera nada, ¿qué pasa con la justicia de mi país”?, expresa consternada Pilar Villarán, madre de Verónica, la última de sus hijas y quien también perdió la vida en Utopía.

Impunes
Los dueños de Utopía, Alan Azizolahoff, Paz Ravines y Fahed Mitre y el director-gerente Percy North Carrión, así como los administradores incumplieron con las más elementales normas de seguridad, carecían de extintores, aspersores, luces de emergencia y señalización. Según el propio reglamento del Jockey Plaza, existe la obligación de colocar cada 20 metros un extintor, sin embargo en este amplio local de 800 metros donde debían existir 40 de estos aparatos, no había ni siquiera uno.

Pero además no tenían licencia de construcción de la edificación, ni licencia municipal de funcionamiento, ni señalización. Inclusive el Indeci (Instituto de Defensa Civil) había dictaminado el cierre de la discoteca. Al parecer, el interés desmedido de los dueños para obtener buen dinero y rápido, hizo que irresponsablemente clausuraran con cemento los ductos de ventilación. Así, evitarían que el aire acondicionado escape y ahorrarían energía, sin darse cuenta que preparaban las condiciones para el desenlace mortal. Por supuesto que el municipio de Surco, que tenía como alcalde a Eduardo Dargent, no realizó ninguna inspección en el lugar, no impuso multa alguna. Ni una simple recomendación, nada. Todos, dueños y autoridades se olvidaron de las reglas que se aplican a estos locales.

Pese a la carencia de seguridad, los administradores de Utopía permitieron que en el lugar se realizaran números con animales –por eso la llamaron “fiesta zoo”– y que se utilizara fuego con aerosol inflamable y bencina.

Los absurdos de la justicia peruana
Con las barbaridades y “legicidios” cometidos por ciertos jueces y fiscales que tuvieron a su cargo el juicio de Utopía, se podría escribir el libro de los absurdos. El hecho de que no exista ningún encausado o preso por la muerte de 29 personas ya es de por sí un escándalo. A diferencia de otros países, donde posteriormente ocurrieron accidentes similares y en los que la justicia fue rápida en condenar y encarcelar a los culpables, sólo en el Perú aún no hay ni siquiera procesados. Y téngase en cuenta que se cometieron gruesos errores. Vamos a recordarlos.

Desde un principio, la Dra. Olinda Lavander de la 10º Fiscalía no consideró como principales responsables de la tragedia a los dueños y administradores de Utopía ni llamó a los padres de las víctimas para que den su manifestación. Además, en apenas siete días formalizó denuncia.

Percy North fue inculpado primero por homicidio culposo, pero después de tres años la Corte Superior anuló el proceso considerando que, por ser muertes cometidas por omisión y no por comisión, correspondía tramitar el caso bajo el cargo de homicidio doloso y no culposo. Cuando se reinició el proceso en primera instancia, el Poder Judicial lo condenó como autor de 29 homicidios a 15 años de privación de la libertad, pero en forma increíble, en segunda instancia, la Corte Superior cambió la pena y la redujo a cuatro años de prisión, es decir, ni un año por muerto. Los familiares han interpuesto recurso de queja extraordinaria ante la Corte Suprema y se espera que el Ministerio Público emita dictamen.

Contra los familiares
El absurdo llega al extremo que Azizolahoff y su abogado presentaron ante el 14º Juzgado Penal de Lima una demanda contra los padres de las víctimas, acusándolos de tráfico de influencias y asociación ilícita para delinquir.

Con muy justa razón, los dolidos padres se preguntan: “¿Quién protege y por qué a los dueños de Utopía?”, más aún, cuando North envía un mail a Azizolahoff donde le dice que “es recomendable tener un acercamiento a la secretaria del juzgado (Peláez) y ofrecerle un apoyo de 1,000 a 2,000 dólares …por suerte Alf tiene la llegada directa al nuevo juez porque ha sido su secretario….el informe del Congreso debe ser manejado con el fin que llegue a la 39 o en su defecto a una fiscalía amiga para que se archive”.

Luis Delgado Aparicio, padre de Verónica, afirma que la fiscal Jackeline del Pozo de la 34 fiscalía en lo penal –que ha tenido el caso año y medio encarpetado– le dijo, al igual que a otros padres, que “tiene que hablar con mi esposo, el Dr. Ulloa”, con fines que pueden adivinarse.

Ahora el expediente está en manos de la fiscal superior Gloria Chávez Gil, quien debió haber dado curso al mismo en un plazo de 30 días, ya vencido, pero no lo ha hecho y los familiares de las víctimas exigen que cumpla su deber.

North se ha dado el lujo de retomar sus actividades como productor de discotecas y en el Año Nuevo pasado estuvo nada menos que en el exclusivo balneario de Asia, al frente de la discoteca de Fahed Mitre. Es decir, para estos dos acusados de ser responsables de la muerte de 29 jóvenes no ha significado ninguna sanción y ni siquiera ha impedido que sigan haciendo negocios. como el que costó tantas vidas.

Denis Merino
Redacción


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