Uribe padre de la parapolítica (1)

Esta no es la historia de una persona. Es la de una oligarquía feroz y voraz a la que, en estos momentos, representa Álvaro Uribe. Un pasado espeluznante de vínculos con el narcotráfico y los paramilitares.

Por Diario La Primera | 12 ago 2008 |    
Uribe padre de la parapolítica (1)
(1) El oscuro pasado de Álvaro Uribe muestra su ligazón con el narcotráfico y el paramilitarismo. (2) Líderes de las FARC han sido apresados gracias al apoyo de EU. (3) El rescate de Ingrid Betancourt y otros 14 rehenes lo catapultó a nivel internacional. (4) Sus vínculos con los capos de la droga son antiguos.

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DETALLE

Uribe basa su popularidad entre los colombianos por los golpes dados a las FARC, gracias a la ayuda millonaria otorgada por Estados Unidos en armamento e inteligencia.

Pero nada se dice de la destrucción de sindicatos mediante el asesinato de numerosos de sus dirigentes, ni del genocidio contra la población indígena.

“El balón iba y venía pero la torpeza de los jugadores quitaba fluidez al juego. El público asistente permanecía en silencio. Frágil y endeble, la elasticidad del balón no era la apropiada. Uno de los jugadores dijo: "Ojalá la próxima vez lo inflen antes del partido". Los equipos soltaron feroces carcajadas.

Celebrado el 27 de febrero de 1997 en el poblado Bijao del Cacaricá, el partido tuvo dos ganadores y... un perdedor: dos goles para las Autodefensas Unidas de Colombia (AUC, paramilitares) y cero goles para los soldados del glorioso Ejército Nacional de Colombia. El perdedor se llamaba Marino López, cuya cabeza sirvió de balón.

¿Cuentos de terror de H.P. Lovecraft o Stephen King? Con puntos y comas, la historia fue contada por el gran periodista Fernando Garavito (ex columnista de El Espectador), quien vive en el exilio.

Los incidentes del partido inserto en las tácticas contrainsurgentes del ejército colombiano (Operación Génesis) fueron calificados de "menores" por el general Rito Alejo del Río, comandante de la 17 Brigada.

Enterado de las atrocidades cometidas en los pueblos del Urabá por militares y paramilitares, el gobierno del presidente Andrés Pastrana llamó al militar genocida a "calificar servicios". En cambio, en un banquete de desagravio, Álvaro Uribe Vélez (entonces gobernador de Antioquia), le dio el título de "Pacificador de Urabá".”

José Steinsleger/La Jornada
La mafia que gobierna Colombia necesitaba con urgencia un fascista. El conservador Andrés Pastrana había propuesto dialogar con la guerrilla de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC), pero éstas nunca lo tomaron en serio. Manuel Marulanda, el famoso ‘Tirofijo’, lo dejó plantado en un territorio despejado para las negociaciones.

Por ello, la oligarquía puso los ojos en el ex gobernador de Antioquia, conocido como un político ligado al narcotráfico e impulsor del paramilitarismo como vía para defender a los mayores inversionistas de su territorio.

No se equivocaron. Álvaro Uribe Vélez, ya presidente, no vaciló en utilizar el militarismo y los escuadrones paramilitares para acabar con el conflicto armado que existe en Colombia desde hace cuarenta años. Ni titubeó en plegarse a los planes estadounidenses de consolidar su control hegemónico en la región mediante el Plan Colombia.

La pregunta es: ¿de dónde ha salido este personaje? ¿Cuáles son sus antecedentes?

Un padre modelo
Alberto Uribe Sierra, su padre, es señalado como un conocido narcotraficante de Antioquia vinculado al “Clan de los Ochoa”, gestores en 1981 del grupo paramilitar conocido como Muerte a Secuestradores - MAS. Además, fue muy amigo de varios capos de la droga, entre ellos Pablo Escobar Gaviria.

Uribe Sierra, siguiendo la tradición de los narcos antioqueños, adquirió algunas haciendas y la ganadería brava “La Carolina”. Haciendas y ganadería que fueron heredadas por su hijo.

En 1977, Inversiones Uribe Vélez, propiedad de Álvaro Uribe y su padre, adquirió la finca La Mundial, ubicada en Maceo (Antioquia). Después de varios años de negociación con el sindicato de trabajadores de la finca, el 30 de diciembre de 1982, ésta fue entregada a los trabajadores a cuenta de las deudas que tenía.

Pero a partir de ese momento, los socios fueron víctimas de todo tipo de atropellos por Carabineros de la Policía, que tenían una base en La Manada, otra finca de la familia Uribe. Los carabineros los “visitaban”, los trataban de “ladrones y guerrilleros” y los amenazaban.

El helicóptero de la familia Uribe fue incautado en la operación Tranquilandia que allanó una finca del narcotraficante Gonzalo Rodríguez Gacha, "El Mexicano".

En 1983, el trabajador Emilio de Jesús Medina fue detenido-desaparecido. A Uribe Sierra se le arrestó para ser extraditado por ese crimen, pero Jesús Aristizábal Guevara, entonces Secretario de Gobierno de Medellín, intercedió por él y logró que lo pusieran en libertad.

Uribe Sierra murió en un enfrentamiento armado entre paramilitares de La Guacharaca (otra de sus fincas ubicada en San Roque, Antioquia) y guerrilleros de las FARC, el 14 de junio de 1983.

A su entierro asistió el entonces presidente de la República, Belisario Betancur, y buena parte de la crema y nata de la sociedad antioqueña, que no era ajena al negocio de las drogas ilícitas, según se relata en la Biografía No Autorizada de Álvaro Uribe Vélez (El Señor de las Sombras), publicada por la editorial Oveja Negra por Joseph Contreras.


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