Una nueva situación regional

Ha transcurrido una década y media desde el momento del mayor esplendor de la América Latina totalmente alineada con su gigantesco vecino del norte, y hoy la situación es bastante diferente. Veamos:

| 31 octubre 2009 12:10 AM | Informe Especial | 603 Lecturas
Una nueva situación regional
Solitarios Obama y Uribe.
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(a) Se quebró la unanimidad y el miedo a pensar diferente, a salirse del libreto, y ya no hay reparos a expresarse en bloques diferenciados en diversos temas.

(b) Estados Unidos perdió hegemonía en todo el subcontinente, y ha optado por alianzas bilaterales con países plataforma como Colombia y Perú.

(c) El ALCA se desmoronó en el camino por la resistencia social existente y por los desacuerdos con países claves como Brasil, Argentina y Venezuela. En reemplazo surgieron los TLC con algunos países.

(d) El modelo económico neoliberal perdió consenso y algunos países empezaron progresivamente a alejarse de sus principales dogmas, impulsando una mayor intervención y regulación estatal, control de los recursos naturales, revisión de contratos con grandes empresas extranjeras, apertura a nuevos mercados, etc.

(e) La crisis económica internacional está propiciando una mayor polarización de respuestas económicas por parte de los gobiernos.

(f) Las resistencias sociales se reactivaron en casi todos los países, pero lo hicieron sobre la base de organizaciones nuevas o de movimientos poco orgánicos, lo que tomó la forma de grandes e inesperadas explosiones, que son el nuevo rostro de la “desestabilización”

(g) La tendencia principal del cambio en la América Latina es pasar de las resistencias sociales masivas y tumultuosas, a corrientes electorales emergentes y multitudinarias que rompen los diques del control de los partidos tradicionales, y se convierten opciones de gobierno.

(h) Una nueva izquierda de masas y de baja ideología ha surgido en América Latina, levantando las banderas del cambio económico e institucional, oponiéndose a la hegemonía de los viejos partidos y desafiando a las elites dominantes y el padrinazgo de Estados Unidos. Las elecciones se convirtieron en un riesgo para la clase dirigente.

(i) La primera disputa en todas las nuevas experiencias latinoamericana toca directamente al tema de la legalidad y legitimidad para el cambio. Y es eso lo que ha puesto en el centro de cada proceso la cuestión de la Asamblea Constituyente, que poco a poco se ha convertido en mala palabra para la derecha y la gran empresa, porque representa el riesgo de que lo “irreversible”, revierta.

(j) La legalidad ha empezado a cambiar de sello y son otras clases y actores políticos los que pasan a invocarla con su propio contenido. Las derrotas sufridas en sucesivas elecciones por las derechas, en elecciones, reelecciones, referéndums y constituyentes, ha ido deslegitimando a las derechas y obligándolas a romper la nueva legalidad.

(k) Este escenario en el que la derecha no sólo no puede aceptar, sino ni siquiera entender por qué está siendo desplazada y por qué la gente no cree en ella, es lo que está haciéndola pensar nuevamente en el golpe y en los justificativos políticos e institucionales para la aventura.

(l) La experiencia hondureña actual tiene que ver con el destino de todos los latinoamericanos, porque debe marcar si la tendencia principal al cambio no es revertida, o si se impone la vieja derecha, asesinando su democracia pero salvando su poder económico, que es lo que realmente les interesa.


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