Una ojeada diferente a últimas encuestas

¿A qué se debe que luego de haber tocado fondo en la aprobación social (19% en noviembre), el presidente García haya escalado hasta 34% a nivel nacional, en sólo cuatro meses y que marche sobre el 40% en Lima, según Apoyo?, ¿Cómo se explica que tanta gente crea que Fujimori es culpable, pero Keiko crezca en las encuestas?

Por Diario La Primera | 18 mar 2009 |    
Una ojeada diferente a últimas encuestas
(1) El 34% de aprobación es todo un premio para un gobierno con imagen de corrupto. (2) Huelga amazónica hizo caer aprobación del gobierno en septiembre

Más datos

¿Cuál es su opinión sobre la participación de Alberto Fujimori en los crímenes de Barrios Altos y la Cantuta?

- Ordenó los asesinatos y debe ser condenado a prisión (38%)

- Ordenó las ejecuciones, pero no debe ser condenado porque el país se hallaba en guerra contra el terrorismo (28%)

- Se enteró de los crímenes después de que ocurrieran, pero es responsable por haber encubierto a sus autores (18%)

- Es completamente inocente no tuvo nada que ver con estos hechos (14%)

- No precisa(7%)

Fuente: Encuesta IPSOS APOYO. Diario El Comercio 15 de marzo 2009

Para entender por qué es que después de sobrepasada la primera mitad del segundo gobierno de Alan García y apenas a unos meses del estallido de su peor escándalo de corrupción, que hizo dudar de si se completaría el mandato de cinco años, de pronto las cifras de popularidad presidencial han empezado a mejorar, se han ofrecido diversas respuestas: (a) que es el efecto del populismo, (b) que la gente apoya los TLC con otros países, (c) que se compara la situación económica del Perú con otros que ya están en plena crisis. Puede decirse que efectivamente estos puntos han tenido algún efecto, pero no se les puede considerar como la causa de una nueva tendencia que se verifica entre diciembre y marzo: 25%, 28%, 32% y 34%. Es seguro que hay algo más.

Un primer dato es que en mayo del 2008 se produjo un salto de aprobación presidencial, asociado a la realización en Lima de la primera Cumbre, a la que asistieron los presidentes y jefes de gobierno de la Unión Europea, América Latina y el Caribe. Este efecto se volatilizó rápido y entre junio y septiembre se verificó una curva declinante, acicateada por los conflictos sociales, el mayor de todos ellos, la huelga amazónica que obligó a la derogatoria de la ley sobre tierras comunales. En septiembre el gobierno se desplomó hasta 19%. En octubre hubo una pequeña recuperación, que volvió abajo en noviembre, que era el mes de la APEC, lo que no impidió que se reflejara el tremendo malestar causado por los petroaudios.

Todo indica que entre septiembre y noviembre hubo un quiebre político profundo. El gobierno remozado con la figura de Simon, fue visto casi de inmediato como el comienzo del fin del segundo alanismo. Si durante dos años el régimen había sido condenado mayoritariamente por la ausencia de cambios, las promesas incumplidas, la redistribución olvidada, los privilegios a los más poderosos, etc., la pregunta de octubre y noviembre era si sobreviviría. Es un hecho que la mayoría de sectores políticos ha contribuido a que García siga adelante, a que cambie la atención sobre los problemas centrales y a adelantar la agenda electoral para que la población tenga una cosa diferente en qué pensar. De alguna manera las últimas encuestas se refieren a un “gobierno de salida”, en el que las expectativas son mucho más limitadas, que fue lo que vivió Alejandro Toledo a lo largo de su último año, en el que empezó a subir sin haber hecho nada para merecerlo.

Lamentable pero real
Si el 19% de noviembre, (6% en el oriente, 8% en el centro, 10% en el sur, 17% en el norte), era un castigo a la corrupción, el resultado de febrero-marzo es casi un premio a un gobierno que se sabe corrupto. Digámoslo así: es un espaldarazo al gobierno que con corrupción y todo salió adelante, al político hábil, al ladrón que no lo pescan. Que esto sea lamentable, sin duda, pero es un dato real. Y es especialmente notable que las regiones que se jactan de modernas y educadas, sean las que más fácilmente consagren la impunidad.

Hay otra información que aclara esta perspectiva ética del Perú actual. Un 60% de los encuestados a nivel nacional piensa que el Grupo Colina fue parte de una política de Estado para acabar con el terrorismo; o sea que no creen que fuera un organismo suelto sin conexión con las principales autoridades; o que se tratara de acciones aisladas de pura represalia, sin una política consciente y sistemática que lo respaldara; o que Fujimori no supiera nada de lo que estaba pasando. Con esa idea central uno esperaría que los encuestados pidieran una sanción severa a los responsables de los crímenes del paramilitarismo, pero no.

Sin propuestas
Un apreciable 37% no quiere condenar al ex dictador. Y lo más curioso es que dentro de este grupo, un 23% cree que es culpable, pero que los crímenes deben ser pasados por alto, por las circunstancias en que se produjeron. Entonces, ¿cómo extrañarse de que Ipsos Apoyo nos ofrezca a Keiko Fujimori en el tope de las encuestas? Nadie ha oído jamás una propuesta para el país y alguna idea inteligente de la gordita, pero la encuesta de marras nos advierte que tiene 19% en empate con Castañeda, otro que tampoco dice nada y que basa su vigencia política en las obras físicas, sobre las que se niega a rendir cuentas correctamente.

El pragmatismo más elemental es la sustancia de esta manera de enfocar la política. Y no es un tema exclusivo de los pobres y los menos educados, porque se puede encontrar en estratos sociales más elevados. La confirmación de que eso es así la tenemos en el manejo del miedo a Humala, que está rebrotando casi en los mismos términos en que funcionó en el 2006, especialmente en Lima. Basta ver los titulares y las declaraciones de políticos de diversas tiendas. Lo más curioso es que las encuestas parecen querer decir que Humala de todas maneras perdería teniendo al frente a otros cuatro candidatos del bloque que hizo ganar a García en la anterior elección, y que en segunda vuelta cualquiera de esos lo derrotaría.

Claro, que si eso fuera cierto, sería como un tranquilizante. Y es justamente lo que no quieren sus adversarios que necesitan del “peligro”, para tapar otros problemas. Entonces viene que 17% es casi empate con 19%, y que el voto rural no se ha contado y es del comandante. O sea que Ollanta no tiene opción, pero de repente gana.

Mirando al 2011
El adelanto del escenario electoral obvia un punto básico. La situación en el 2010 y 2011, no se va a parecer a la que tenemos en este momento. Eso será así por el impacto de la crisis económica global. Las ilusiones de García van por el lado de que Estados Unidos y Europa se recuperen rápidamente (lo que se descarta todos los días), y que las reservas y ventajas relativas que ha acumulado el país y el optimismo presidencial mantengan una cierta dinámica productiva hasta las elecciones.

Lo más probable es, sin embargo, que la crisis llegue dentro de unos meses. Frente a eso, las percepciones van a variar a toda velocidad. Y lo que todos dirán es: ¿qué hizo García para evitar el mazazo que se venía? Y ¿qué ofrecen los candidatos para salir del atolladero al que nos llevó el modelo económico actualmente vigente?

Lourdes en Lima, Humala en provincias
La mayoría de encuestados (42%), opina que el acuerdo de libre comercio con Chile es negativo para el país. El 38% aprueba este compromiso y el 20% no precisa. El 61% se considera informado respecto a la entrada en vigencia de este acuerdo o TLC, y el 37% dice estar desinformado. El 2% no precisa. Sobre la presentación del recurso sobre límites marítimos ante la corte de La Haya, el 50% se declara informado y el 49% no informado, que para todo efecto significa que uno de dos peruanos no sabe nada sobre este asunto.

No al TLC
La mayoría de encuestados (42%) opina que el acuerdo de libre comercio con Chile es negativo para el país. El 38% aprueba este compromiso y el 20% no precisa. El 61% se considera informado respecto a la entrada en vigencia de este acuerdo o TLC, y el 37% dice estar desinformado. El 2% no precisa. Sobre la presentación del recurso sobre límites marítimos ante la corte de La Haya, el 50% se declara informado y el 49% no informado, que para todo efecto significa que uno de dos peruanos no sabe nada sobre este asunto.

Raúl Wiener
Unidad de Investigación


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