Una feroz ola de violencia

En Tamaulipas, estado norteño de México, se ha desatado una ola de violencia sin igual. Hace unos días fue asesinado el alcalde del municipio de Hidalgo, Marco Antonio Leal, del Partido Revolucionario Institucional (PRI), y su hija resultó gravemente herida. Hidalgo, de unos 24 mil habitantes, se encuentra en el centro de Tamaulipas. Este asesinato se sumó a unas cinco explosiones registradas desde el viernes pasado, después del hallazgo de 72 cadáveres de inmigrantes.

Por Diario La Primera | 01 set 2010 |    

El gobierno de Felipe Calderón, en declarada guerra contra el crimen organizado, vinculó al grupo narco Los Zetas con la matanza de los 72 centro y sudamericanos, así como con los últimos atentados. “Está claro que los autores de las explosiones son Los Zetas, no esperaban que quedara una persona viva (de los inmigrantes) y ahora están reaccionando con estos atentados para desafiar al Estado mexicano”, explicó Raúl Benítez, experto en seguridad de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM). Un artefacto explotó el sábado por la noche en Tampico, al sur del estado, en las instalaciones de la policía local y dejó heridos a un policía y a un civil que se encontraba cerca del lugar. Esa explosión se registró a pocas horas de la detonación de otros dos explosivos en calles céntricas de Reynosa (norte del estado, fronteriza con Estados Unidos), en donde al menos 15 personas resultaron heridas. El viernes pasado, en Ciudad Victoria, capital de Tamaulipas, estallaron dos coches bomba, uno en las instalaciones de Televisa, la principal cadena del país, sin dejar heridos, pero dejó fuera del aire la señal local. El otro fue en las oficinas encargadas del tránsito automovilístico local.

El pasado martes fueron encontrados los cuerpos de 58 hombres y 14 mujeres en un rancho de la localidad de San Fernando. El único sobreviviente de la matanza de los inmigrantes, un ecuatoriano que tras ser atendido en un hospital militar en la Ciudad de México fue evacuado a su país, dijo que los responsables de la masacre son integrantes de Los Zetas, fundado por desertores militares de elite. El testigo protegido dijo que los agresores abrieron fuego contra los indocumentados cuando éstos se negaron a ser reclutados. La masacre se había cometido en medio de la división entre Los Zetas y el Cartel del Golfo, que se disputan las rutas de la droga.

En una funeraria de Reynosa se encuentran los 72 cadáveres. De los primeros 40 identificados, 15 eran hondureños, 13 salvadoreños, cinco guatemaltecos, seis ecuatorianos y un brasileño. Brasilia dijo que un brasileño más está entre los fallecidos, de acuerdo con documentos encontrados en el lugar del hallazgo, información que aún no ha sido confirmada por las autoridades mexicanas. Según publicó el diario La Jornada, entre 1998 y 2008 desaparecieron más de 60 mil centro y sudamericanos cuando intentaban cruzar a Estados Unidos. En ese intento, se calcula que mueren unos 200 centroamericanos por año en México, estableció una organización salvadoreña.

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