Un mundo sin agua y sin respuestas

Ya es casi un lugar común hablar de un futuro sin agua. Si hoy existe un tercio de la población del planeta sin acceso a este líquido vital, hacia el 2025, esta carencia abarcará a los dos tercios de los seres humanos. Si las guerras actuales siguen siendo todavía por el control de las fuentes de petróleo, en un cierto plazo lo serán por agua, es decir por un bien del que no se puede prescindir bajo ninguna circunstancia. ¿Se imaginan lo que puede ser eso?

| 22 marzo 2008 12:03 AM | Informe Especial | 2k Lecturas
Un mundo sin agua y sin respuestas
(1) El agua no se fabrica, ni se inventa, viene de la naturaleza. Empieza a escasear cuando se rompe el equilibrio Natural. (2) Millones consumen agua de mala calidad. (3) Los glaciares se están descongelando por el calentamiento global. (4) Bush, la política del gobierno de Estados Unidos, afecta al agua.
El 22 de marzo es el Día Mundial del Agua. Es decir, de un mundo cada vez con menos agua. Una celebración con demasiadas preguntas sobre la mesa.

Más datos

DATO

Mortalidad

Hace unos días, un experto mexicano de paso por el país anunció que en el mundo una persona muere cada 16 segundos a consecuencia de la falta de agua. Además refirió que en la actualidad 1,100 millones de personas no cuentan con agua potable, mientras que otros 2,500 millones no tienen los servicios básicos de desagüe.

2027

Irónicamente los países que cuentan con las mayores reservas de agua: ríos, lagos, depósitos subterráneos, glaciares, se encuentran al sur del globo, que es también donde los consumos son más bajos y donde la crisis aprieta más fuerte y la perspectiva es más sombría. Cada habitante de Estados Unidos consume más de 30 veces que alguien del África y más de 15 veces que un sudamericano promedio. ¿Qué hacer? ¿Bajar ese consumo excedido y apoyar a los más de mil millones de personas que carecen de agua, o sea de posibilidades de continuar con vida? ¿En qué mundo creen que estamos?

De un equilibrio a otro
La base de la llamada crisis del agua está en la ruptura del equilibrio entre la presión de las necesidades humanas (económicas y sociales) y la capacidad de la naturaleza de responder a ellas. El agua no se inventa, ni se fabrica. Responde a un ciclo de evaporación, condensación, lluvia, glaciación, deshielo y desplazamiento a través de ríos, lagos y corrientes subterráneas. Toda la historia de la humanidad ha consistido en servirse de este ciclo.

Hoy mismo el agua que hay en el mundo alcanzaría de sobra para atender la necesidad básica de todo ser humano que es del orden de los 50 litros diarios. Pero Estados Unidos, consume 600 litros per cápita. Y como no está dispuesto a bajar el nivel de vida que le permite este exceso, lanza a todos la tesis de que el agua no debe ser para todos, sino para todos… los que puedan pagar por ella. Obviamente muchos países no pueden aspirar siquiera a potabilizar y distribuir adecuadamente el agua de que disponen, lo que facilita la tesis mercantil de que mejor es vender que perderla.

Los grandes procesos industriales, la minería, la explotación de gas y petróleo, la agricultura de amplias parcelas para agroexportación, la tala de madera, la pesca industrial, etc., son intensos consumidores de agua, contaminadores, apropiadores del agua dulce y compiten con los requerimientos de la gente: bebida, cocina, higiene, salud, pequeña agricultura, etc. En una lógica de quién paga más se la lleva, se enrumba claramente hacia una situación que aumentará los excluidos del agua. Un proceso que se encamina a la escasez debería regular estos factores de estrés hídrico, pero si uno observa lo que está pasando verá que la tendencia es la contraria.

Un ejemplo puede resultar ilustrativo: en California, Estados Unidos, existen algunas de las tierras más productivas y ricas del mundo, pero la fuente de agua basada en acuíferos subterráneos ha entrado en una declinación irreversible debido a la presión desmesurada. La solución: cambiar el curso de los ríos del norte de México y jalar el agua hacia los campos californianos. Para ello viajó la secretaria de Estado de Bush para proponer diversos negocios a los mexicanos, incluido un mejor y más remunerativo uso de “nuestra agua”. Otro caso es la “preocupación” que ahora existe sobre la Amazonía o las fuentes de agua entre Paraguay y Argentina, y el interés por “internacionalizarlas”.

El mundo demanda más agua. Pero podría manejar la situación mucho mejor si empezara por modificar patrones de consumo y la lógica de el crecimiento por el crecimiento. ¿Es mucho pedir? Por lo que estamos viendo como concepción de gobierno en estos momentos en el país, parecería que no. Pero claro, todas las crisis abren posibilidades alternativas. Esperemos que los problemas del agua lleven a un cambio cuando aún es tiempo. Y evitemos imaginar lo terrible que podría ser un mundo desangrándose en guerras del agua.

Tumbes y Pacasmayo, dos fracasos
La privatización es la “solución” que los países ricos y sus agencias (FMI, BM, BID) promueven por el mundo. Presupone que el agua es un bien económico y no un don de la naturaleza y un derecho de todas las personas, y que la forma adecuada de distribuirlo es por medio de la oferta y la demanda, es decir que si son muchos los consumidores costará necesariamente más y el precio hará que sólo accedan los que pueden pagarla. El cuento aquí es que el Estado no dispone de los recursos para expandir la red y que los privados sí los tienen. La verdad es que los privados se financian con lo que pagan los usuarios. Y su acicate es la posibilidad de explotar un negocio monopólico con una clientela cautiva que no puede migrar hacia otros proveedores. El que tiene el control del agua puede cobrar el precio que quiera y obligar a la gente a reducir otros consumos para pagarla. Salvo cuando los pueblos se hartan, como ocurrió en Cochabamba y El Alto en Bolivia, donde la protesta popular quebró estos procesos.

En el Perú ya hay dos experiencias de privatización en Tumbes y Pacasmayo (La Libertad), a cada cual más desastrosa. No aumentaron la cobertura, ni el tiempo de distribución, ni la calidad del agua. Pero, pesar de los mea culpa, arrepentimientos y balances negativos, se sigue insistiendo en la privatización, porque hay intereses muy fuertes tras de ello.

¿Quieres debatir este artículo? prueba abriendo un tema en nuestros foros.


En este artículo: |


...
Diario La Primera

Diario La Primera

La Primera Digital

Colaborador 1937 LPD