Surquillo despedirá el año viejo

La intersección de los jirones San Diego y Huáscar en el distrito de Surquillo es la esquina del movimiento, el nervio óptico, gustativo, manual y gran antena referencial para lo que usted quiera: desde comprar un racimo de uvas, arreglarse o hacerse lustrar los zapatos. Viva el zapatazo histórico iraquí, la hechura de una llave, una mudanza urgente, un maestro pintor, gasfitero, sastre, carpintero, un buen cebiche o un brindis parsimonioso.

| 27 diciembre 2008 12:12 AM | Informe Especial |  2.6k 
Surquillo despedirá el año viejo
(1) El “Tío Piri” ensaya un puntapié. La rata, símbolo de la corrupción, arderá a las 12 de la noche del 31. (2) El artista de la calle en plena actividad. Surquillo, su barrio, es testigo de su trabajo.
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Ahí lo encontramos desde hace 33 años, sí, sin temor a equivocarnos a Juan Ramón Rivera Belahonia, el “Tío Piri” para todo el mundo, trabajando en el aire de todos los días para darle forma de paloma, pez, lobo, pulpo, dragón, elefante, sierpe, con la gracia de muñecos inmensos y pasearlos por las calles del distrito acompañado de los niños surquillanos en carnavales o como ahora, para quemar el año viejo, con todo lo negro, negativo, sucio que nos ha dejado, caminar por las calles, en coro y manifestación de niños a grito pelado retumbando en los cielos con los colores de la inocencia y la esperanza, limpiando lo cochino, lo falso, el engaño, la injusticia, el robo.

El “Tío Piri” no es un simple constructor de estos muñecos gigantes, que en la noche del último día del año serán quemados en medio de la algarabía de un público entusiasta y de la música de algún conjunto. Piri es el mensajero de la alegría, de la solidaridad, del cariño para con los niños.

Mientras él trabaja durante horas sentado, arrodillado, echado sobre el piso, parado al aire libre, en plena calle, escuchando a la Sonora Matancera, a Celina y Reutilio, a Los Compadres, (¿y el perreo “Tío Piri”?, - eso no es música, es basura), viendo crecer a sus muñecos, se le acercan los chicos que ilusionados van adivinando en las todavía inciertas formas, el inmenso juguete que los acompañará en sus sueños, como al poeta Reynaldo Naranjo, amigo y vecino de Piri, lo acompañan de por vida...

Habla Surquillo
Y cómo logra elevar de la nada este coloso de fierros, telas, cartones, ángulos, mallas, pintura, tierra de construcción, yeso, que crecerá hasta alcanzar los cinco metros, y se agiganta con nuestra cólera e impotencia viendo a la rata que ha tomado el tamaño de la corrupción. Todo gracias a la ayuda de los amigos, de los niños que vienen con sus propinas y dejan en esa caja con la alegría de saber ayudar, es el vecindario, es Surquillo, nos dice Piri, artesano, pintor, carpintero, tejedor de sillas de mimbre, que en esta su esquina en aceptación unánime escoge, decide el personaje que fabricará y será quemado.

Es por decisión mayoritaria que el personaje de este año, que tanto daño hizo, es la rata, se escuchan aplausos, vivas...rata, rata, rata, rata, rata... Es la palabra que denuncia, es el dedo acusador, es la conciencia colectiva, es la esquina que habla, es la crónica callejera, es radio bemba, es la conciencia del pueblo, es Surquillo que nos enseña, es Piri, el “Tío Piri”, quien testimonia el paso de los días, la noticia...rata, rata, rata, rata....

Cuenta regresiva
Después del recorrido acompañado por la alegría de los niños y el sonido de luces de cohetes y bombardas, Piri regresará a su esquina, a la espera del minuto supremo, del segundo decisivo en que la rata será quemada en medio de los aplausos, vivas, mueras, brindis, abrazos. Todo el barrio está a la espera de las doce de la noche del último día del año y el primer segundo del nuevo. Se está moviendo el concho dormido de nuestras conciencias para que, contagiados en unánime rechazo sepultemos la ponzoña, el veneno, la traición a la patria, el genocidio, la esterilización a nuestras hermanas indias campesinas, la venta del Perú.

Un tiro de gracia dará inicio a la quemazón de la rata y el fuego que purifica se extenderá con lenguas de candela que abrazan, queman, calcinan. Es un momento ritual en el que veremos el fuego y en él a los que merecen estar en los infiernos asándose, juego pirotécnico de trasladar las imágenes condenadas hasta el fin de los días, amén.

Momentos después la música alegrará los aires. Boleros, valses, marineras, huaynos, cumbias, licores y buen ánimo, inundarán el ambiente.

Calle cerrada
Se cerrarán dos cuadras para convivir más alegremente. Cuando sólo queden cenizas de la rata y se zapatée con bríos para sepultar definitivamente al ladrón, los voluntarios seguramente se acercarán al “Tío Piri” para ofrecerle la ayuda que necesita para que la tradición siga, para que el próximo año se siga quemando las malas voluntades y la alegría y buena voluntad permanezcan entre los surquillanos, entre los peruanos. A un costado, el “Tío Piri” conversará feliz de su obra lograda, levantando un vaso de cerveza para empezar el nuevo año. Cuál será el personaje escogido. ¡Saluuud Piri!

Antonio Muñoz Monge
Colaborador

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