“Si se trata de usted, de mil amores”

Una historia de corrupción anticipada por LA PRIMERA en agosto del 2008 y confirmada con los petroaudios de enero. Un diálogo revelador entre el parlanchín Rómulo León y uno de los directores del BCR, Abel Salinas.

| 03 febrero 2009 12:02 AM | Informe Especial |801 Lecturas
(1) Abel Salinas (2) Miguel Celi (3) Romulo León
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Ocho de los últimos audios puestos a disposición de la opinión pública, se refieren al caso del transporte de gas por el litoral y las maniobras que se urdieron en Petroperú para favorecer a un consorcio peruano-chileno que no reunía los requisitos y perjudicar a la empresa peruana Transgas que desarrollaba el servicio para Petroperú desde el año 1991. Son los numerados como 17, 24, 27, 32, 37, 45, 46, 60 y 66, y corresponden a diálogos entre los ex ministros apristas Rómulo León y Abel Salinas, este último miembro actual del directorio del BCR. Escuchemos lo que hablan (audio Nº 60):

Abel Salinas: A propósito de permanente, llamé ahora a Carmen para que me ayude con los polos… y me dijo cómo es lo de los amigos, porque yo siempre he ido informando como era lo de los gaseros, el contrato ese chico… y medio en serio y medio sonriente me dijo: yo hice los contactos y les advertí, y ahora resulta que estoy fuera, yo no sé nada. No, le digo; Rómulo siempre me ha dicho que hay (…). Más bien, me dice, Rómulo me habló de una cuestión permanente. Pero ahora el contrato no es permanente…

Rómulo León: lo que pasa es que ella me llamó… seguramente después que habló contigo, porque (…) a Jorge que estaba al tanto de lo que estaba pasando.

Abel Salinas: Claro si yo lo informo.



Rómulo León: No sabemos la cantidad. Yo voy a poner todo sobre la mesa y ahí hacemos la distribución.

Abel Salinas: Disculpa Romulito. No estoy hablando de cantidad. Para yo decirle a Carmen si van a ser 100 dólares, 200 dólares, 1,000 dólares o 10 mil dólares. Yo no sé la cantidad, pero lo que existe es la voluntad de pagarte. Cada vez que paguen una factura, te vamos a dar una cantidad. ¿Es así?

Rómulo León: Si hermano. Eso es lo que le voy a decir.

El tío George
¿Quién es Carmen y quién es el Jorge, que siempre está informado?, ¿será una casualidad que así se llame el matrimonio Del Castillo? El hecho es que había una Carmen que había dado contactos y que estaba preocupada de cuánto iba a ser su pago cada vez que se facturase sobre transporte de gas. Pero el problema era que Abel y Romulito habían logrado tumbar los concursos de 2007 y 2008, ganados por la peruana Transgas, y arrebatarle un contrato directo para distribución temporal, pero sólo habían conseguido que “los amigos” del consorcio Marking-Chartchil-Seases, de capitales mayoritariamente chilenos, lograran una adjudicación de tres meses.

Rómulo León: la idea es, para ir posesionándola, que una vez que sus naves (del consorcio) lleguen a Talara y con su primer embarque se trasladen al Callao, hacerles un lanzamiento al que vaya el ministro, para hacer ruido que Petroperú moderniza su flota con naves más nuevas y de mayor eficiencia. Pero si nosotros no logramos que Miguelito se comprometa con cojones a orientar las cosas para que el contrato sea por tres o cuatro años, estamos jodidos. Hasta ahora yo lo que digo es danos una colaboración para el asunto del ingeniero; sí, sí, claro vamos a colaborar; pero no es parte todavía de nuestro arreglo. Son simples colaboraciones y estamos sujetos a lo que tengan de caja, disponible.

De primera mano
El 20 de agosto de 2008, la Unidad de Investigación de LA PRIMERA, cuando nadie sabía de petroaudios, ratas o metetes, publicó un informe sobre la increíble cadena de irregularidades que se habían producido en la aparentemente simple tarea de conceder la buena pro para el movimiento de gas de la empresa petrolera estatal desde los puertos del norte al Callao. Ahí anotamos los siguientes hechos:

a) El concurso CMA-0015-2007-OFP/Petroperú, para el flete de dos barcos transportadores de gas fue anulado en noviembre de 2007, después que el Consorcio Marking-Chartchill-Seases, que era uno de los participantes, objetó las bases en pleno proceso, porque no se había tomado en cuenta el ahorro de combustible por la modernidad de las naves, que era una cláusula que los favorecía.

b) El nuevo concurso de marzo del 2008, que llevaba el código CMA-004-2008-OFP/Petroperú, modificaba las bases de la convocatoria anterior, pero no fue suficiente para que el consorcio peruano-chileno calificara, quedando Transgas como único concursante. A fines de ese mes, la gerencia general vuelve a anular el concurso en vez de declarar ganador al que quedaba en carrera.

c) Petroperú declara en emergencia el servicio por la falta de operadores con contrato y llama a Transgas y al consorcio, invitándolos a presentar ofertas de precios para el transporte por corto plazo, que vuelve a ganar la empresa peruana, pero en un acto insólito la gerencia permite que Marking-Chartchil-Seases, modifique su propuesta en carta adicional, luego de conocer la cotización del otro, y que se les asigna el servicio, por “mejor precio”.

Los buenos amigos
Obviamente el consorcio había “sacrificado” sus expectativas de un período razonable de contrato y márgenes de utilidad, para ganar como fuere, lo que también había arrastrado consecuencias sobre los que esperaban recibir un ala del contrato. En nuestro análisis del caso decíamos en agosto del 2008: “en el caso de la empresa Marking es evidente que tiene buenos amigos en Petroperú y en otros niveles del Estado”.

Y miren qué amigos. Abel Salinas dice ahora que intervino porque tenía influencia sobre Miguel Celi, gerente general de Petroperú, y Rómulo, porque tenía llegada a todas las instancias: “Yo le dije (a Miguel Celi,) yo necesito apoyar a Abel en esta gestión. Y me dijo: Rómulo… bueno, me trata de usted. Me dice: nosotros de mil amores, como no lo vamos a hacer”. (audio Nº 17, Rómulo León y Abel Salinas)

Los petroaudios nos dan una radiografía del Perú de la segunda mitad de esta década. Y no se reducen por cierto a un asunto de metetes, fanfarrones, palanganas que ofrecían lo que no tenían, como se trata de hacernos creer. En el caso del transporte de gas no se puede decir que se trató de una mera tentativa, en la que se ofreció al cliente lo que no se le podía dar.

Promesas cumplidas
Les ofrecieron relaciones con Petroperú y se las dieron. Les prometieron anular los concursos ganados por Transgas y lo hicieron. Lograron una asignación directa tramposa que podía haberse hecho de largo plazo, si no hubieran estallado los problemas. Y en medio de toda esta historia los ex ministros conversan de la distribución, de las colaboraciones que todavía no son el arreglo, de la Carmen que reclama un pago permanente por lo que hizo para iniciar el negocio, del Jorge que lo sabe todo, etc.

Escuchemos una vez más a Rómulo: “…tu puedes llamar a Miguel y decirle oye Miguel dales fe. Diles que vas a llegar tú adelante, porque parece que ya les dijo ayer que quería llevarlo al directorio, pero ya le han dicho que eso no es para someterlo a directorio, que eso es gerencia y que si va a directorio con eso, pues el directorio le va a jalar la oreja”. Y Salinas contesta: “lo va a devolver”. Y, claro, el pobre Miguel Celi, fue tan lejos como pudo, pero no llegó a sacar el contrato para tres años.

Ahora, Rómulo, Salinas y los demás están jodidos, pero no por lo que creían, sino porque el país está viendo como se han manejado los negocios del Estado en estos dos años y medio.

Hay que hacer ruido
El parlanchín de Rómulo León recomienda que para ir “posesionando” su negocio, hay que hacer ruido, llevando al ministro al puerto del Callao y anunciando que Petroperú se moderniza, que usa una flota más nueva y eficiente. Estas palabras denotan un alto grado de perversión de los valores más positivos: fortalecer y modernizar la empresa estatal. Pero también revelan cómo los ministros y funcionarios de gobierno eran peleles de la mafia. En este caso están hablando del ministro Valdivia. ¿Cómo extrañarse que fueran capaces de llevar a casi todos los miembros del gabinete a dar una vuelta por la suite de Canaán?

Chuponeo industrial
En el caso del transporte de gas, los chuponeadores se tomaron el paciente trabajo de grabar ocho encuentros de su estrella telefónica favorita con el miembro del directorio del BCR, Abel Salinas, donde queda plasmada la historia del despojo de una empresa peruana para entregar la concesión del servicio de cabotaje a un consorcio con capitales mayoritariamente chilenos, con el apoyo de funcionarios de la empresa estatal, que generaron perjuicios a su propia empresa al retrasar una decisión estratégica.

La pregunta es: ¿por qué tanta atención a este caso, si los chuponeadores no hicieron ningún intento de “vender” esta información a la empresa afectada, ni lo usaron como material de extorsión sobre los chuponeados?

Este es un misterio del tamaño de la torre del Centro Cívico, que pone en duda que las principales motivaciones del grupo de Ponce Feijoo y otros, fuese interferir en negocios privados para recoger información crítica de unos para entregársela a los otros. Tal como se lee el caso Transgas, parece más bien que el objetivo eran los chuponeados mismos, sus cochinadas y sus contactos. Lo que equivale a decir que los audios estaban preparando desde el principio una bomba contra el gobierno.

Raúl Wiener
Unidad de Investigación

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