Receta para generar una peligrosa crisis

Si hubiese realmente una crisis en América del Sur, los demás países de la región no manifestarían una posición unánime en condenar la acción del ejército colombiano. Sin embargo, sabemos que históricamente han sido fabricadas diversas “crisis” para justificar el mantenimiento del control político, económico y militar de Estados Unidos, no sólo en América Latina, sino en otros continentes. La guerra en Colombia es esencial para que Estados Unidos mantenga un aparato bélico en la región. El Plan Colombia fue construido para servir de plataforma militar regional y, en diversos momentos, el gobierno estadounidense intentó involucrar a los países de Cono Sur en el conflicto.

| 09 marzo 2008 12:03 AM | Informe Especial | 457 Lecturas
Receta para generar una peligrosa crisis
(1) Correa disgustó a Washington al pedir retiro de base de Manta. (2) Bush, sin credibilidad.
No hay crisis en América del Sur. Uribe busca estimular el conflicto en su propio país y quiere evitar un acuerdo humanitario con las FARC.

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DATO

A pesar de los reiterados intentos del gobierno Bush, a través del llamado Comando Sur (una rama del Ejército estadounidense que actúa en América Latina), para involucrar a los países sudamericanos en el conflicto colombiano, otros gobiernos se han negado a clasificar a las FARC como terroristas y a enviar tropas para combatir a las guerrillas en Colombia.
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A inicios del 2001, cuando el entonces presidente Andrés Pastrana y el líder de las FARC Manuel Marulanda intentaban negociar un acuerdo de paz, George Bush asumía el poder en la Casa Blanca e iniciaba su campaña internacional para la ampliación del Plan Colombia.

En aquel momento, el llamado Plan Colombia o “paquete de ayuda” de 1.3 mil millones de dólares, fue aprobado por el Congreso estadounidense con el justificativo de defender la democracia y acabar con el narcotráfico. El Congreso inclusive condicionaba la liberación de recursos a su no utilización para fines contra-insurgentes.

Solamente tras los atentados en Nueva York y Washington, el 11 de septiembre de 2001, el gobierno de Bush pasó a utilizar el “combate al terrorismo” para justificar su política de guerra. La aceptación de la clasificación de las FARC como grupo “terrorista” sólo fue posible en el contexto internacional post 11 de septiembre. Desde entonces, esta jerga está siendo aceptada por muchos gobiernos y medios de comunicación.

La elección del presidente Rafael Correa interrumpió el apoyo de Ecuador al Plan Colombia, ya que una de sus principales medidas fue anunciar que no renovaría el acuerdo con Estados Unidos para el control de la Base de Manta. La elección del presidente Evo Morales en Bolivia y el cambio en la política externa de aquel país significó un problema adicional para el gobierno estadounidense en la región.

Más recientemente, el presidente de Venezuela, Hugo Chávez, puso en marcha una campaña internacional por un acuerdo humanitario y la liberación de rehenes secuestrados por las FARC, que ganó apoyo gubernamental y admiración de la sociedad en muchos países, sobre todo en Europa y América Latina.

Está claro que Uribe y Bush necesitaban de un contraataque y eligieron como blanco Ecuador, apuntando al presidente Rafael Correa y apostando a la diseminación de una ola de “crisis” hemisférica.

Inmediatamente, los mass media conservadores en muchos países repiten declaraciones de la policía colombiana sobre una supuesta colaboración de los gobiernos de Ecuador y de Venezuela con las FARC. Este tipo de campaña sirve para frustrar posibles intentos de mediación de un acuerdo de paz en Colombia.

Como dice el profesor Noam Chomsky, la primera víctima en una guerra es la verdad. En este caso, el escenario está montado. Resta saber si Uribe (que intenta esconder denuncias de relación con los paramilitares) y Bush (que está desmoralizado y se apresta a dejar la Casa Blanca) tendrán credibilidad suficiente para alimentar esta farsa.

Intimidan a oposición política
La administración de Uribe y Santos está utilizando el asesinato del comandante Raúl Reyes y otros como método para disuadir activistas y gentes socialmente conscientes dentro y fuera de Colombia de participar en los eventos del 6 de marzo. Muchos medios de comunicación controlados por o conectados con el Estado, como El Tiempo, han estado exhibiendo las fotografías del cuerpo abaleado y mutilado de Raúl Reyes por todos los medios de comunicaciones del país. Tal propaganda es claramente una herramienta para intimidar psicológicamente a los que se preparan para hacer demostraciones en contra de las atrocidades perpetradas por el Estado a lo largo de los últimos siete años.

María Luisa Mendonça
ALAI


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