Racismo, migración y masacre

El reciente descubrimiento de 72 cadáveres de migrantes provenientes de centro y Suramérica en Taumalipas, México, es apenas la punta visible de un témpano de violencia que se viene dando desde hace décadas.

Por Diario La Primera | 09 set 2010 |    
Racismo, migración y masacre

Notimex (agencia de prensa mexicana) señala en un artículo de fecha 29 de agosto, que más de 60 mil migrantes desaparecieron en los últimos 10 años en el cruce por el territorio mexicano, además de indicar que un estudio legislativo aseguró que el tráfico de personas genera ganancias por más de tres mil millones de dólares a los narcos.

Entre los masacrados se encuentran varios garífunas, como llaman en Centroamérica a los inmigrantes ilegales que emprendieron hacia el viaje la norte, con la ilusión de “mejorar” sus condiciones de vida, pero desafortunadamente encontraron la muerte en su periplo.

La violencia del grupo de ex militares de elite conocidos como los Z, autores de la masacre, no es nada nuevo para aquellos que han sorteado las múltiples dificultades que se presentan en la ruta hacia “el norte”. Desde hace años existen numerosos testimonios de los vejámenes a los que se ven expuestos los migrantes a manos de las autoridades estadounidenses y mejicanas, las maras y ahora a los carteles de las drogas los cuales diversifican sus lucrativos negocios.

El neoliberalismo ha traído como consecuencia el incremento de la miseria a lo largo y ancho del planeta. Desde hace treinta años comenzó el desmantelamiento de los estado nación para refundirlo en un gobierno global conformado por las transnacionales y bloques financieros, esta estrategia ha generado como consecuencia un derrumbe de las economías locales al mismo tiempo que el aumento de la pobreza ha ido acompañado de un incremento del racismo y de las violaciones a los derechos humanos.

Ultraderecha
El mercado laboral de los Estados Unidos ha utilizado a su antojo la mano de obra de los migrantes ilegales, al mismo tiempo que la producción agrícola de los estados fronterizos depende los trabajadores migrantes para su recolección. No obstante el aporte que se presta al bienestar del imperio, los extranjeros reciben el trato de una versión del esclavismo en el siglo XXI, sirviendo además de pretexto para campañas xenofóbicas que suelen tan a menudo surgir en ese país que clama ser el defensor de la democracia.

La remota posibilidad de que los Estados Unidos proceda a crear una Reforma Migratoria, agrava la situación, disminuyendo la solución a la tragedia que circunda el número de ilegales radicados en ese país y los aspirantes a “mojados” promovidos por la crisis económica del capitalismo global y la venta incesante de los medios de comunicación masivos del sueño americano.

La ultraderecha estadounidense viene utilizando la problemática migratoria como el talón de Aquiles de la actual administración de Barack Obama, el que ha demostrado en más de una ocasión actitudes timoratas que parecen indicar que existe una continuidad en su mandato con el de su predecesor George Bush. El abanderado de los grupúsculos más reaccionarios de ese país, Glenn Beck, vocero del acaparador de medios de comunicación Ruper Murdoch, incluso ha llegado al extremo de la defensa del tráfico de esclavos (2).

En días pasados Beck convocó a una marcha del Partido del Te, que ciertamente se convirtió en una mofa a Martir Luther King, utilizando el lugar donde el lúcido líder de los derechos de los afrodescendientes estadounidenses acuño la frase de “Tengo un sueño”. Las trescientos mil personas que acudieron al llamado de Beck, tiene como denominador común una actitud de ultra racismo, además de ser los mismos que tienen secuestradas iniciativas que van desde frenar el cambio climático hasta la reforma migratoria y una verdadera reforma financiera.

El racismo en los Estados Unidos sumado al “destino manifiesto” que proclaman los grupos de ultraderecha son parte de esa estrategia de dominación a la que nos vemos sometidos en América Latina gracias además al apoyo de la elite político empresarial que controla hasta la médula algunos de los países del continente y los cuales son afines a las determinaciones de la caverna estadounidense.

Hondureños
Más del 25% de los cadáveres encontrados en Taumalipas son hondureños. Sobra preguntarnos la razón de porque un porcentaje tan alto entre las víctimas de los Z. La destrucción de la incipiente democracia que existía en el país y el precio económico pagado por la contumacia y soberbia de la elite del poder nacional, ha incrementado la salida hacia “el norte” como la solución a la miseria a la que son sometidos los habitantes del país, campeón mundial en la asimetría de ingreso y homicidios.

El fenómeno de los Z es bastante peculiar, pues si bien sus origines señalan a los grupos elite del ejercito de México y Guatemala, queda también la duda sino son más grupos de crimen organizado utilizados a control remoto por aquellos que han venido apostando a convertir México y Centroamérica en estados fallidos. Cada día son más claras las vinculaciones entre el narcotráfico y agencias de inteligencia que utilizan las drogas como herramientas de control social y sus ganancias para elaborar bombas financieras o rescates a bancos colapsados.

Mientras tanto, nuestros jóvenes se encuentran cada día más marginados en medio de la crisis económica. No tienen opciones para estudiar o trabajar, siendo el escape hacia los Estados Unidos o Europa la hoja de ruta con que suelen mitigar la frustración de la ausencia de oportunidades.

Más de 60 mil desaparecidos en la frontera
Un informe legislativo destacó que de 1998 a 2008 “desaparecieron” más de 60 mil centro y sudamericanos en su cruce de México hacia Estados Unidos, sin que se conozca su paradero, ya que nunca llegaron con sus familiares al país del norte.

El informe que retoma datos de ONG’s de El Salvador, del Grupo de Trabajo en Materia Migratoria del PRI y de la CNOP, destacó que cifras oficiales señalan que cada año mueren 200 centroamericanos en México en su intento por llegar a Estados Unidos.

Sin embargo, cifras extraoficiales y de Organizaciones No Gubernamentales (ONG’s) destacaron que en los últimos cinco años y como parte de la incursión de narcotraficantes en el secuestro de migrantes, esa cifra podría rebasar los 400 decesos. El secretario de Asuntos Internacionales y Migratorios de la Confederación Nacional de Organizaciones Populares (CNOP), Edmundo Ramírez Martínez, expuso que el tráfico de personas en la frontera norte se ha convertido en “gran negocio”.

Ese “gran negocio”, añadió, genera ganancias por más de tres mil millones de dólares al año para las organizaciones delictivas.

Por su parte, el diputado federal del Partido Revolucionario Institucional (PRI) e integrante de la Comisión de Gobernación, Arturo Zamora Jiménez, dijo que urge un cambio de fondo en las políticas de protección a migrantes centro y sudamericanos que arriban a México.

Calificó como “vergüenza internacional’ para el gobierno mexicano el asesinato de 72 migrantes centro y sudamericanos, y destacó que se requiere un informe sobre las responsabilidades de autoridades del Instituto Nacional de Migración (INM) y del Centro de Investigación y Seguridad Nacional (Cisen) en este caso.

Centroamericanos
“No es posible que ninguna autoridad se dé cuenta de una casa de seguridad donde hay cientos de migrantes secuestrados, lo cual habla de la corrupción gubernamental y de lo obsoleto del sistema de aduanas en el país”, remarcó Zamora Jiménez.

Edmundo Ramírez Martínez, cuestionó los datos de la Comisión Nacional de los Derechos Humanos (CNDH), en el sentido de que nueve mil 758 migrantes centroamericanos han sido plagiados en el país en sólo seis meses, es una cifra “irreal y baja”, subrayó. De los 350 mil migrantes centroamericanos, 15 por ciento sufren algún tipo de violencia, atentados a sus derechos humanos, extorsión de civiles y “en ocasiones por las propias autoridades de migración”, señaló.

Ramírez Martínez, autor del informe legislativo, advirtió que las bandas de los traficantes de personas no sólo operan en México sino también en Estados Unidos, como el caso del famoso “Gringo Coyote Company”, banda asentada en el estado de California.

“Es una banda que para muchos es una utopía, pero para otros es una realidad porque han sufrido esto. Las bandas de traficantes operan a todo lo largo y ancho del territorio estadunidense y mexicano, hemos tenido señalamientos que nacen en Chiapas, pasan por Arizona y operan en Illinois o Maine, Estados Unidos”, concluyó.

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