Pollo caro, espárrago varado

Visto desde el lado económico, 2008 empezó como el del pollo caro y está terminando como el del espárrago embalado que nadie quiere. Expliquémonos. A pesar de la amistad del presidente con notables polleros, el ave le jugó feas pasadas al gobierno escalando sus precios en los mercados hasta pasada la mitad del año.

Por Diario La Primera | 30 dic 2008 |    
Pollo caro, espárrago varado
(1) El pollo escaló precios en los mercados y puso en crisis al gobierno. (2) Los espárragos eran la estrella del TLC. (3) BCR tampoco entiende la crisis.
Balance de un año económico con crisis mundial y abundancia de discursos triunfalistas.

En realidad no era sino el símbolo de un proceso mucho más amplio, que algunos no dudaron en denominar “el regreso de la inflación”, que, tratándose de un gobierno de Alan García, representa más allá de cualquier cambio ideológico, una referencia ominosa.

Por supuesto, de inmediato se desató un debate de intensa sabiduría económica (20 años de neoliberalismo deberían servir de algo), en el que el ministro de Economía dijo que sufríamos una inflación importada, sin molestarse en explicar por qué se importa tanto, no se le ocurrió mejor idea que rebajar los aranceles, para que importemos más.

El presidente del BCR, Julio Velarde, consideró que estábamos creciendo demasiado rápido y que por eso subían el pollo y otros productos y metió cuantos soles pudo para que el dólar no siguiera cayendo; mientras los mineros ganaron más dinero que nunca y se definió como pecado populista querer cobrarles más impuestos y aumentar la participación de las regiones, mientras reventaban los moqueguazos.

En el debate terciaron Federico Salazar, quien escribió que el problema de la inflación siempre es monetario así que había que averiguar dónde estaban fabricando más billetes, y Aldo M, quien reflexionó que una inflación entre 5 a 10%, no importa.

A mediados de año la inflación seguía dura y García recurrió al FMI para que le ponga un nuevo ministro de Economía, el que de inmediato diagnosticó que el problema estaba en el gasto fiscal y metió el hacha donde pudo. Los liberales, que antes criticaban el exceso de gasto público pero ahora tienen contratos y servicios con el Estado, se quejaron y acusaron a Luis Valdivieso de querer detener el crecimiento.

Esa fue la parte del pollo. Ya sabemos que después vino el descubrimiento de las ratas. Pero eso dejémoslo para otro análisis. Porque mientras nos enterábamos del contenido de los petroaudios, en el mundo se desarrollaba una crisis de signo opuesto a la que existía hasta septiembre. Fue así como el precio del petróleo se disparó a más de 150 dólares en julio, y luego se produjo un desplome implacable, al punto que ahora se cotiza a casi la quinta parte.

Pero igual pasó con el trigo, el maíz, los aceites y demás alimentos, varios de los cuales habían encarecido al pollo de la historia. Se cayeron. Y también los minerales, la harina de pescado, las frutas, los espárragos. La inflación mundial anticipó la recesión global, que arrancó como un formidable desorden financiero para derivar en una caída profunda de la demanda y el empleo.

Debate crucial
Otra vez estamos ante un debate crucial, en el cual el presidente ha dicho que es una crisis corta, que se resuelve con optimismo y continuando las inversiones, para lo que pidió al MEF un plan de inversiones del Estado, que se elaboró en tres días; mientras el ministro Valdivieso sigue creyendo que le va a faltar dinero uno de estos días, por eso ha puesto en el plan la plata que no se gastó este año y que cree que tampoco se gastará el próximo, mientras se opone a bajar los impuestos.

Por su parte, el presidente del BCR ya no se sabe qué cree pero anda metiendo todos los dólares que le llegan para que la moneda estadounidense no siga subiendo en el mercado; en tanto, los mineros están despidiendo trabajadores y dejando de abonar el aporte a que estaban comprometidos y han reducido su contribución al impuesto a la renta, lo que marca el fin del presupuesto minero de estos años.

Según Federico Salazar, el Estado no debe intervenir y si algo se tiene que caer, que se caiga sin ayuda. Y Aldo M advierte: seré liberal, pero no estúpido.

Sin mercado
Entretanto se han apilado más de un millar de contenedores solamente de espárragos en el puerto del Callao. Hace un año había una cantidad similar varada por la huelga de los portuarios y Chlimper amenazó con sacar su escopeta de retrocarga y encabezar un comando empresarial exportador para recuperar el puerto. Este año ni con tanques harán salir la mercadería porque nadie la quiere comprar.

Los pedidos simplemente se han cancelado. En enero debíamos estar pensando en el TLC con Estados Unidos y de ahí en adelante en otra media docena de TLC, pero ahora hay que ver qué nos hacemos con mangos, uvas, piquillo, polos, chompas y otros productos que se han quedado sin mercado.

¿Alguien vio venir esto digamos entre octubre y noviembre, cuando podían tomarse medidas correctivas y preventivas? No señor.

Ni la crisis del pollo, ni la de los espárragos fueron anticipadas. Las ratas estaban demasiado ocupadas en la suite de Canaán, en la venta del aeródromo de Collique, en arreglar lo de las cuotas pesqueras, en bajar impuestos a las mineras y agro-exportadoras, etc.

Raúl Wiener
Redacción


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