“Petrocasas” solidarias para Chincha

El 15 de agosto del 2007, miles de chinchanos veían atónitos cómo sus humildes viviendas eran destruidas por la naturaleza. Aquella tarde fría, la mayoría lo perdió todo y la idea de volver a tener casa era algo utópico, más aún sin ayuda. Pero lo que parecía un sueño inalcanzable, se hizo realidad para 100 familias de Chincha Alta, beneficiadas con las “petrocasas” donadas por el gobierno venezolano. Ahora, a 15 minutos de la plaza central de Chincha, en un terreno de cuatro hectáreas, se ubica la urbanización “Simón Bolívar” inaugurada oficialmente el fin de semana último, con presencia de autoridades venezolanas y peruanas. Un ambiente festivo y un aire de hermandad latinoamericana fue el marco para que este centenar de familias rehagan sus vidas.

Por Diario La Primera | 30 jul 2008 |    
(1) Más de 400 personas, entre niños y adultos, fueron beneficiadas con las “petrocasas” donadas por el gobierno venezolano. (2) Urbanización Simon Bol’ivar alberga 100 familias damnificadas. (3) Funcionarios venezolanos entregaron títulos. (4) Danzas artísticas fueron el marco de la inauguración. (5) Párroco bautizó las viviendas chinchanas.
Cien familias en Chincha estrenaron sus viviendas y rehacen sus vidas tratando de olvidar el terremoto del año pasado.

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De a pocos

José Navarro Grau, alcalde provincial de Chincha, declaró a LA PRIMERA que la ayuda del gobierno peruano llega a los damnificados de Chincha pero “de a pocos” y no con la velocidad que se necesita. “Seguimos en la etapa de emergencia. Recién el gobierno nos aprobó el presupuesto para la construcción de dos mil casas (módulos) de madera, temporales. La población no iba a soportar un invierno más a la intemperie”, sostuvo el burgomaestre.

De otro lado, los 108 kits de “petrocasas” costaron al gobierno venezolano un millón 464 mil dólares. A esto se suman tres millones y medio de dólares en obras de luz, agua y desagüe.

Se trató de un acto solidario, un gesto lleno de sentido, cuando se comparten las mismas raíces. Si algo tienen en común las más de 400 personas favorecidas, entre niños y adultos, además de la tragedia vivida el año pasado, es que nunca tuvieron casa propia. Y tal vez nunca pensaron tenerla, debido a sus escasos ingresos económicos. Vivían o, como ellos dicen, “sobrevivían” en habitaciones alquiladas. Estas penurias terminaron cuando recibieron -el último fin de semana- de manos del embajador de Venezuela en el Perú, Armando Laguna, sus respectivos títulos de propiedad, que los hacen legalmente propietarios de una casa de 70 mt2 totalmente amoblada.

“Al ver a nuestros hermanos peruanos que sufrieron una tragedia, inmediatamente recibimos la orden de nuestro presidente, Hugo Chávez, de trasladarnos al lugar del desastre y brindarles ayuda a los damnificados. Como dijo Simón Bolívar, no importa los sacrificios que tenemos que hacer para alcanzar la felicidad de los pueblos de América, no importa las noches de desvelo si para el futuro recibimos sonrisas y demostraciones de amor como hemos recibido desde un inicio por parte de estas familias chinchanas… Nosotros les agradecemos a ustedes por sus muestras de afecto”, señaló Laguna en la ceremonia de inauguración.

Fiesta de integración
La inauguración oficial de la urbanización Simón Bolivar se dio en un contagioso ambiente de confraternidad e integración entre dos pueblos hermanos, como lo son Venezuela y Perú. Funcionarios venezolanos y los damnificados chinchanos disfrutaron de danzas propias de la región y fuegos artificiales. Además, compartieron un brindis con la bebida bandera del Perú: el pisco. La ceremonia empezó con la bendición del sacerdote y concluyó con la entrega de medallas de la ciudad por parte del alcalde chinchano a las autoridades de la Republica Bolivariana de Venezuela.

Acompañaron a Armando Laguna, en la mesa de honor, los viceministros venezolanos de Relaciones Exteriores para América Latina, Francisco Arias, y de Petroquímica, Saúl Ameliach, así como los embajadores de Cuba, Luis Delfín Pérez, y Bolivia, Franz Solano. El anfitrión fue el alcalde provincial de Chincha, José Navarro Grau.

El viceministro Arias destacó la hermandad de los pueblos de la región que se identifican por el idioma y la cultura así como por el ejemplo de los libertadores Bolívar y Sucre, “pese a los intentos de dividirlos y aislarlos”.

En representación de los damnificados beneficiados con las casas habló Raquel Zevallos, quien agradeció al presidente Hugo Chávez y destacó la solidaridad del pueblo venezolano. “Siempre le estaremos agradecidos al gobierno venezolano por ayudarnos de manera desinteresada cuando más lo necesitamos”, recalcó la flamante propietaria.

“Con sus propias manos”
Lo novedoso y práctico de las “petrocasas” es su sistema de autoconstrucción que permitió a los damnificados edificar ellos mismos sus propias casas, en un lapso de tres meses. Aunque para Saúl Ameliach, presidente además de la empresa estatal Pequiven, productora de las casas prefabricadas, la instalación de las viviendas puede tomar menos tiempo. Las obras de construcción de la urbanización empezaron a inicios de abril, en un terreno baldío de aproximadamente cuatro hectáreas, rodeado de extensas áreas de cultivo. La obra concluyó el 27 de mayo. Ahora, en el otrora terreno baldío, se ubican 100 viviendas distribuidas en seis manzanas, con una plaza central que cuenta con un área recreativa para los niños, calles asfaltadas y árboles frutales.

“La linda urbanización Simón Bolívar la construimos mano a mano con nuestros hermanos venezolanos. Siempre tuve la idea de que una vivienda consistente sólo puede construirla un profesional, pero me equivoqué”, manifestó Petronila Reyes Gonzales (33), madre soltera de dos menores. Petronila vivía hasta antes del terremoto en un terreno (5 x 15 metros), junto a su madre y su hermano, quien padece de retardo mental. Ahora toda esta familia habita una de las “petrocasas”.

Cada casa, una historia
Al ingresar a las estrenadas casas, cada familia guarda una historia de amor, dolor y lucha que contar. En una de las paredes de la sala de la familia Gonzales Fajardo, cuelga el cuadro de Ámbar G. Tuncar Fajardo, quien falleció en el terremoto. “Pasarán los años pero el recuerdo de mi pequeña hija permanecerá vivo por siempre en esta casa”, afirma Somaida Fajardo madre de la niña, quien contó que su hija perdió la vida al caerle un muro encima al intentar rescatar a su abuela, quien se encuentra viva. Por su parte, Benjamín Mora Pacheco (8 años), quien juguetea en el parque en compañía de sus amigos, perdió a su madre en la tragedia y ahora vive con su hermana y el esposo de ésta en una de las viviendas. “Mi mamá no pudo salvarse. Quedó atrapada en los escombros, ella ya estaba mal de salud, padecía de cáncer que la tenía todo el día en la cama, pero a pesar de su enfermedad jugaba conmigo”, manifestó el pequeño Benjamín, quien intenta rehacer su vida.

Wilder Mayo M.
Redacción


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