Peligra el caso Pomatanta

Abogados denuncian que la Sala Penal Nacional desarrolla de manera irregular el juicio contra marinos que quemaron vivo al menor Indalecio Pomatanta en abril de 1995, tras acusarlo de terrorista y de ocultar armas para grupos subversivos.

Por Diario La Primera | 08 ago 2010 |    
Peligra el caso Pomatanta
(1) Diligencias suspendidas, cambio imprevisto de horarios y otras irregularidades opacan desempeño de tribunal que juzga a marinos. (2) Evidencia demuestra cómo un oficial de la Marina quiso “arreglar” denuncia. (3) Indalecio logró identificar a sus agresores, quienes lo acusaron de ser terrorista.
CONSTRUYENDO MEMORIA

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Documentos demuestran oscuro accionar de la Marina, que ofreció 25 mil dólares a deudos para retirar su denuncia en contra de los marinos autores de este asesinato.

Indalecio Pomatanta tenía 17 años de edad cuando fue quemado vivo por un grupo de marinos en la puerta de su casa, en Pucallpa, el 2 de abril de 1995. Las quemaduras abarcaban el 90% de su cuerpo. El joven no resistió mucho tiempo y cuatro días después, el 6 de abril, falleció. Pero le alcanzó el tiempo y las fuerzas para denunciar a los autores de tal vejamen en su contra.

El último testimonio que Indalecio ofreció, antes de morir, fue grabado en video. Allí aparece sentado al borde de una cama del pabellón de quemados del hospital de Pucallpa, mirándose las heridas mientras que tres enfermeras le cambian las gasas que protegen su cuerpo chamuscado. Luego, recostado en la cama, cuenta que cinco marinos integrantes del grupo “Aries” lo intervinieron aquel 2 de abril e intentaron obligarlo a confesar que ocultaba en su casa armas y municiones, que supuestamente iban a ser utilizadas en algún ataque terrorista contra las Fuerzas Armadas.

Le insistieron que entregue esas armas, pero el joven, sin comprender bien de qué lo acusaban, continuó negando la posesión de cualquier tipo de armamento. Al no conseguir lo que querían, los marinos le rosearon gasolina y le prendieron fuego. Quince años después de esos hechos, Indalecio aún no puede descansar en paz, pues el nuevo juicio contra sus asesinos, que fue ordenado por la Corte Suprema tras anular la primera sentencia de la Sala Penal Nacional que exculpó en enero del año 2009 a tres de los acusados y condenó sólo al ex comandante Andrés Egocheaga a 20 años de prisión, se viene realizando con retrasos, aplazamientos, sin criterio para recoger los testimonio y las pruebas. Es decir, con un completo desorden.

Estas irregularidades, según Tania Valle, la abogada del Instituto de Defensa Legal que lleva la defensa de la familia Pomatanta, están afectando el normal desenvolvimiento del juicio y a la larga puede terminar beneficiando a los marinos acusados, ya que por el desorden la Sala Penal Nacional no podrá valorar bien las pruebas e incluso obviaría las más importantes.

“El nuevo juicio comenzó a finales de mayo de este año con los mismos procesados: Andrés Egocheaga, Jorge Rabanal, Pedro Rodríguez y Mario Pinto; todos ellos actualmente en libertad y la mitad de ellos en actividad. En la primera y segunda sesión todo iba bien, el juicio arrancó rápido y sin ningún contratiempo, todo indicaba que el proceso terminaría con la misma acuciosidad con la que comenzó”, dice la letrada. Pero algo extraño ocurrió, los problemas aparecieron pocos días después.

El tribunal, que había programado tres audiencias a la semana, comenzó a citar a tres y hasta a cuatro testigos por día, pero sólo lograban interrogar a uno. Los otros tres testigos eran citados para otro día y muchos de ellos ni siquiera han regresado. “No hay un manejo serio en el trabajo de la sala. La sala está actuando con mal criterio y esto perjudica el proceso. Hay testigos que se están cansando de acudir en vano al juicio y nuestro temor es que esos testimonios terminen por no ser agregados al proceso. Nos citan a una hora exacta, pero las diligencias comienzan a otra hora. Mucha informalidad. Además, citan primero a los peritos, luego a los testigos, cuando se debe respetar el orden. Todo este desorden puede terminar pasando factura al final cuando dicten sentencia”, enfatizó la abogada Valle.

Según Carlos Rivera, coordinador del área legal de IDL, la sala ya fue advertida de estas irregularidades. “Los magistrados dicen que los problemas se deben a que hubo una recomposición de la sala, pero lo real es que parece que no hay voluntad para llevar de buena manera el caso”, indicó el abogado. Así, a casi 3 meses de diligencias, la sala sólo ha recogido el testimonio de 6 de los 46 testigos que la defensa de Pomatanta y la Fiscalía han presentado para este caso.

Lo dejaron huir
La justicia ha demorado también en la extradición del principal acusado. Se trata del ex marino José Guido Spencer Dávalos, prófugo de la justicia peruana, quien logró ser ubicado por los abogados de Indalecio Pomatanta en España. Pero el Ministerio de Justicia demoró los trámites para traerlo y juzgarlo. Spencer, de acuerdo a las pruebas y a los testimonios de sus compañeros implicados, es quien le prendió fuego a Indalecio. Ahora su paradero es desconocido.

“Tenemos un proceso judicial con 4 acusados presentes y uno prófugo, que es Guido Spencer. A él logramos ubicarlo en España, impulsamos una orden de extradición, pero el Ministerio de Justicia demoró 66 días en presentar la solicitud a la justicia española y ya no pudo ser detenido. Se perdió la oportunidad de traer al autor material de la muerte de Indalecio”, manifestó Carlos Rivera, tras indicar que sigue en pie el pedido de extradición contra Spencer y que ya existe una orden internacional para capturarlo.

Quisieron transar
De los casos judicializados por violaciones de derechos humanos que involucran a militares, sólo dos comprometen a miembros de la Marina. Estos casos son el develamiento del penal “El Frontón” y el caso de Indalecio Pomatanta. “De allí las presiones evidentes de la Comandancia General de la Marina en este proceso”, sostiene Rivera.

Una de las pruebas que corren peligro de no ser valoradas por la Sala Penal Nacional es un proyecto de transacción extrajudicial que en 1998 la Marina buscó imponer a los deudos del joven Indalecio para que retiren la denuncia contra los marinos involucrados y no sigan llevando este caso en la Comisión Interamericana de Derechos Humanos.

Hacemos público ese documento, mediante el cual la Marina ofreció 25 mil dólares a los deudos a cambio de su silencio. Pero, además, ese documento incluía que los familiares tenían que acusar a otras personas que fueran los marinos. “La Marina entregará a los beneficiarios un total de 25 mil dólares como única prestación (…) esto incluye la renuncia expresa de continuar con el caso ante cualquier autoridad policial, judicial, fiscal u otra. Incluye además desistir de proseguir tramitando la denuncia interpuesta ante la Comisión Interamericana de Derechos Humanos - Caso Nº 11530”, detalla el referido acuerdo extrajudicial.

El cual incluso añade que los familiares de Indalecio “se comprometen bajo juramento a no difundir en forma privada ni pública el contenido de la presente transacción extrajudicial”. Por supuesto, este documento no fue aceptado por la familia Pomatanta.

Asimismo, existen cartas enviadas por el entonces jefe del Comando Político Militar del Frente Ucayali, Manuel Lora Solf, al Vicariato Apostólico de Pucallpa, cuyos abogados defendieron en un primer momento a Indalecio y les propone una reunión para concretar el referido pago. “Este es el único caso en que un instituto armado reconoce de alguna manera que sus miembros cometieron un delito e intentan acallar la denuncia. Queda en evidencia que hay una responsabilidad de la Marina como institución, porque ese dinero ofrecido a los familiares no iba a salir de los bolsillos de los acusados sino de las arcas de la propia institución, ese dinero iba a salir de la Comandancia General de la Marina”, concluyó el abogado. Son estas pruebas y testimonios los que pueden dejar de ser tomados en cuenta en medio de un juicio desordenado y tan mal llevado, como denuncian los abogados del caso. No vaya a ser que lo que mal comienza, mal acabe.

Marcelo Puelles
Redacción

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