Opus Dei: Radiografía de una secta

Jaris Mujica, antropólogo especializado en el estudio de grupos conservadores como el Opus Dei, afirma, en su libro “Economía Política del cuerpo. La reestructuración de los grupos conservadores y el bio poder”, que la prelatura fundada en 1928 por José María Escrivá de Balaguer y también conocida como La Obra, y que Juan Luis Cripriani, pretende imponer en la Universidad Católica, es un grupo religioso con una organización militarizada.

| 07 setiembre 2011 12:09 AM | Informe Especial | 12.9k Lecturas
Opus Dei: Radiografía de una secta
El Cardenal Cipriani, número uno de la Orden, alineado con el fujimorismo y la extrema derecha.
ASCENSO AL PODER

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Una demostración del poder alcanzado por la Obra es su autonomía. La Prelatura constituida por sacerdotes y diáconos del clero secular, a diferencia de otras ordenes religiosas, sólo responde al Papa.
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“El Opus Dei cuenta con casi dos mil sacerdotes y más de ochenta mil laicos, tiene sedes en mas de sesenta países. Es una organización con un gran poder de movilización y de desplazamiento de sus brazos exteriores y, al mismo tiempo cuenta con un sistema de estructuras sólidas que permiten la reproducción constante de su núcleo de acción. Se trata de una conformación rigurosa y demarcada por criterios herméticos de movilización y tareas puntuales para cada miembro a favor del cuerpo de la organización” escribe.

Una demostración del poder alcanzado por la Obra es su autonomía. La Prelatura, constituida por sacerdotes y diáconos del clero secular, a diferencia de otras ordenes religiosas, sólo responde al Papa.

“El Prelado cuenta con un vicario al frente de cada una de las circunscripciones territoriales. Como prelatura personal, el Opus Dei pasó a ser una especie de diócesis supraterritorial cuyo clero no está sometido ni a la jurisdicción ni a la autoridad del obispo diocesano, sino que responden al Prelado Opus Dei, y este al Papa. Esto le ha dado gran independencia en la Iglesia para ejercer sus acciones y sus propias estrategias”.

“El Opus Dei ha impuesto una campaña de fundación de la orden en diferentes partes del mundo. En 1945 se funda en Portugal, en 1946 en Italia y Gran Bretaña, en 1947 en Francia e Irlanda. Pronto pasaría a otros continentes, y en 1949 se fundaría en México y Estados Unidos; en 1950 en Chile y Argentina, en 1951 en Colombia y Venezuela. Pronto el Opus Dei se fundaría en el Perú, en 1953. El año siguiente en el Ecuador, en 1956 en Uruguay, en 1957 en el Brasil, y los años siguientes en el resto de países de América del Sur y Europa”.


El fundador de la secta, Escrivá De Balaguer, santificado por el Papa Benedicto, se puso al servicio del fascismo franquista.


LOS MIEMBROS
Mujica explica que son tres los tipos de miembros importantes en el Opus Dei, los numerarios, agregados y supernumerarios. “La distinción se da según la disponibilidad en las actividades de la ‘Obra’. Los numerarios son los más disponibles, viven en celibato y suelen dedicar la mayor parte de su trabajo y bienes al Opus Dei, trabajan en empleos externos, en obras corporativas o cargos administrativos en las casas del Opus Dei. Los agregados son similares a los numerarios, viven en el celibato, entregan sus bienes, pero no dedican todo su tiempo a la Obra y no viven en sus centros”.

El especialista explica que los supernumerarios son la mayor parte de los miembros, se trata de hombres y mujeres que no viven en casas de la Obra. “Son los que personifican la vida del cristiano que lucha para vivir la santidad en la vida diaria de su familia y su lugar de trabajo. Todos estos miembros se incorporan a la Obra en un lento tránsito y en un proceso de iniciación prolongado”.

Si bien cualquier católico puede pedir su inscripción en la Obra, tiene que cumplir ciertos requisitos. No se admiten personas esterilizadas, divorciadas, o que hayan consentido el aborto, o que hubieran vivido en concubinato, salvo que después de muchos años cumplan con reglas estrictas.

Cuando un supernumerario decide retirarse, la organización intenta que se mantenga como Cooperador, que son quienes sin ser miembros ayudan a la Obra con su oración y sus donaciones, ya sean bienes o dinero y se obligan a respetar ciertos criterios de la orden. “Por ejemplo, parece haber un gran control de las formas de comunicación, incluida la correspondencia y la lectura, el trabajo y las relaciones familiares y amicales”.

Mujica explica que algunos críticos aseguran que hay costumbres de disciplinamiento del cuerpo y diferentes sistemas de control con suplicio y castigo, “sin embargo, estos elementos pertenecerían a ámbitos herméticos de la organización y hay gran controversia sobre su existencia”.

Se sospecha además de prácticas como la “mortificación de la carne”, que implica el empleo del cilicio, por ejemplo. Sobre esto existen diferentes versiones y es, en definitiva, un tema polémico, así como las amenazas y presiones a los miembros que intentan abandonar la Obra.


Cipriani quiere poner a la Universidad Católica al servicio del Opus Dei.


EN LA EDUCACIÓN
“Uno de los campos fundamentales de acción de estos sujetos está en el espacio educativo. El Opus Dei ha puesto su interés en la educación de los niños y jóvenes en Chile, Argentina y Perú promoviendo universidades. En Lima, el Opus Dei ya ha inaugurado ocho colegios. Poseen, además, la Universidad de Piura, y tiene cercanía directa con otras (Universidad Católica San Pablo de Arequipa y la Universidad Católica Sedes Sapientiae en Lima, con relación directa con el Sodalicio de la Vida Cristiana). El objetivo central es construir un espacio de formación de nuevos líderes conservadores y de actores relacionados a las temáticas pro-vida”.

También ha desarrollado diversos proyectos en varias zonas del país como el Instituto Rural Valle Grande en Cañete y el programa de alfabetización en Condoray, entre otros. “Toda esta labor está relacionada con una tarea de evangelización de la prelatura, que tiene como objetivo construir bases de adeptos. Pero como hemos dicho antes, si el Opus Dei ha logrado construir un mecanismo de acción tanto en el campo educativo como en el espacio del desarrollo sostenible, también tiene un interés ligado en gran medida al campo de la política institucional y al gobierno del Estado”.

El antropólogo precisa en su texto que las estrategias del Opus Dei, lejos de recluirse en el campo de la localidad, tienen como objetivo penetrar las estructuras de poder y, en muchos casos, lo han logrado con inusitado éxito.

“En el Vaticano han logrado permanecer en altos cargos durante años. Varios investigadores indican que ciertos Papas, en especial Juan Pablo II, han apoyado las propuestas e ideas del Opus Dei”.

“Desde el papado de Wojtyla el Opus Dei pasó a ocupar las preferencias de Roma. El grupo se transformó en puntal del conservadurismo teológico y en correa de transmisión entre Roma y los gobiernos derechistas europeos y americanos. Varios opusdeístas ocuparon cargos claves en el Vaticano. El ascenso se consolidó cuando los financistas de la Obra fueron en ayuda de Roma al quebrar el Banco Ambrosiano y quedar comprometidas las finanzas del Instituto de Obras Religiosas. Las conexiones del Opus en los Estados Unidos y España a través [de diferentes bancos], lo consolidaron en su momento como un importante agente financiero”.

CIPRIANI
El libro de Mujica precisa que los liderazgos del Opus Dei se han hecho cada vez más fuertes en América Latina, y especialmente en el Perú, donde oficialmente llegó en 1953 y donde cuando la Santa Sede le confió la prelatura de Yauyos en 1957. “Sin embargo, es desde que Cipriani fue nombrado cardenal que su poder se ha hecho más sólido. Hay una suerte de preferencia por mantener en cargos importantes de la Iglesia a miembros de la Obra”.

“Tras la muerte de monseñor Augusto Vargas Alzamora, le toca al Papa Juan Pablo II seleccionar al cardenal que represente al Perú, monseñor Luis Bambarén obispo de Chimbote y secretario general de la Conferencia Episcopal Peruana y monseñor Alberto Brazzini Díaz-Ufano, obispo auxiliar de Lima, perdieron frente al poder de monseñor Cipriani el hombre fuerte del Opus Dei en el Perú. Fue Juan Pablo II quien eligió a Cipriani con el cargo de Arzobispo Primado y desde esa posición ventajosa en la Iglesia peruana ha logrado relacionarse con altas esferas políticas y ejercer presión ligada a los intereses de los conservadores”.

Cuando Mujica terminó su libro consignaba la presencia de siete obispos del Opus Dei en el Perú, en las ciudades de Lima, Arequipa, Cusco, Trujillo, Piura, Huancayo y Ayacucho.

“En Chile son cuatro los obispos del Opus Dei, en Ecuador dos y en Colombia, Venezuela, Argentina y Brasil, uno. Como es evidente, el Perú ha sido elegido por el Vaticano como un punto especialmente problemático, a causa de la importancia de la Teología de la Liberación”, que ha tenido una de sus plazas fuertes en el Perú y tuvo entre sus fundadores y exponentes más brillantes al sacerdote Gustavo Gutiérrez.

“Sin embargo, el poder del Opus Dei no se limita al campo de la Iglesia, sino que ésta permite una plataforma de acción política muy fuerte. Tan es así que en el ala secular del Opus Dei peruano también ha sabido escalar posiciones. Las presencias de Martha Chávez, Francisco Tudela, Luis Chang Ching, Rafael Rey y otros más, son un testimonio contundente. Diferentes miembros de los poderes políticos y económicos más altos del país pertenecen o están ligados a esta organización”.


Denis Merino
Redacción


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