Obama puede ser el próximo blanco

Varias personas fueron arrestadas con armas y droga en Denver, donde se realizó la Convención Demócrata. Uno de los detenidos confesó que la intención era disparar contra Barack Obama durante su discurso de aceptación de la candidatura presidencial.

Por Diario La Primera | 29 ago 2008 |    
Obama puede ser el próximo blanco
(1) Pese a los desmentidos, hay numerosas amenazas de muerte contra Barack Obama. (2) La muerte de Kennedy habría sido un golpe de Estado de Johnson. (3) A favor del refuerzo de los derechos civiles, Kennedy fue asesinado en un complot. (4) Martin Luther King.
¿Por qué mataron a los Kennedy y a Luther King, quisieron echar a Clinton y ahora apuntan contra el candidato demócrata?.

No debe extrañar que quieran matarlo
El candidato demócrata a las próximas elecciones supone –en relación a George W. Bush y también respecto a John McCain– un profundo cambio en la Casa Blanca. Sólo el hecho de que un afroamericano o un negro –que son dos maneras de decir lo mismo– sea elegido presidente de Estados Unidos ya sería en sí mismo un acto revolucionario.

Hasta el momento, hay tres detenidos: Tharin Gartrell (28 años), Nathan Johnson (32) y Robert Adolf (30). La policía requisó dos fusiles Winchester Mágnum 300, especiales para francotiradores, y que tienen un alcance de 700 metros.

¿Quién cantó? Johnson, un camionero desocupado. Al parecer, la idea era entrar en acción el jueves 29, durante el plenario de la convención demócrata. Ese día se recuerda el discurso “I have a dream” de Martin Luther King y se conmemora los 40 años de su homicidio.

El primer arrestado fue Gartrell, porque su camioneta tenía, al parecer, problemas con la dirección y la policía intervino. En el interior del vehículo había dos fusiles, una mira telescópica, munición, chalecos antibalas, un walkie-talkie, tres documentos de identidad falsos, dos pelucas, y metanfetamina. Este arresto llevó a las detenciones de Adolf –quien como su epónimo, lucía esvásticas– y Johnson.

Menos reticente que los otros, Johnson dio detalles del plan y reveló que los tres integran una célula de supremacía blanca. Con llamativa prisa, la policía y la Casa Blanca declararon que esos “locos” no constituían un peligro efectivo. Curiosa interpretación en un país donde cualquier ciudadano armado masacra estudiantes.

Los hermanos Kennedy
El presidente John F. Kennedy, demócrata, partidario de que los negros tuvieran idénticos derechos civiles que los blancos, fue víctima de un atentado en Dallas, en noviembre de 1963, meses después del sueño de Luther King.

Bob Kennedy, demócrata, ministro de Justicia y hermano de John, fue asesinado también. Corría el año 1968, había sido liquidado Luther King y Bob Kennedy acababa de ser designado candidato a la Presidencia. Habría triunfado probablemente. Pero segaron su vida. ¿Por qué?

¿Por qué unos pistoleros de ideología neonazi han estado a punto, al parecer, de disparar contra Obama? Podríamos peguntarnos también por qué el demócrata Bill Clinton –admirado por la mayoría de la comunidad negra norteamericana– fue sometido a un juicio inquisitorial, a cuenta de una historia privada sexual y, en todo caso, políticamente irrelevante. El objetivo de la derecha norteamericana era –sin lugar a dudas– embestirlo y echarlo de la Casa Blanca antes que terminara su mandato o, en todo caso, obligarlo a dejar de lado sus políticas más progresistas.

La respuesta admite, por supuesto, muchos matices. Sin embargo, todo esto viene a demostrar que –a pesar de numerosas renuncias y no pocas contradicciones– el Partido Demócrata no es igual que el Partido Republicano, aunque a algunos observadores les parezca lo contrario.

Obama representa un centro de izquierda moderada e inclusive tal vez pusilánime. Pero al lado de los núcleos más duros de la derecha republicana, que encarna un tipo como George Bush, los demócratas son la única esperanza posible para que tanto el sueño de Luther King como otros muchos sueños se hagan realidad.

Emboscada en Dallas
Dallas. 12:30 p.m. del 22 de noviembre de 1963. Varios tiros suenan en la Plaza Dealy, justo al paso de la comitiva presidencial, a la entrada de Elm Street. En el coche principal, el presidente de los EE.UU. John Fitzgerald Kennedy ha sido abatido por tres tiros, uno de ellos en la cabeza, y cae sin vida sobre las rodillas de su esposa Jacqueline, quien viajaba a su lado. Frente a él, el gobernador Connally también ha recibido disparos de pronóstico grave.

En uno de los edificios de enfrente, Lee Harvey Oswald es detenido después de haber asesinado a un policía que le dio el alto, el agente Tippit. Esa misma noche, Oswald fue declarado culpable de la muerte del Presidente a pesar de que en todo momento alegó su inocencia. Dos días después, Oswald también fue asesinado por Jack Ruby frente a los ojos de todo el mundo.

Las teorías que han circulado sobre esta tragedia han sido muchas, y seguirán siendo muchas, pues hasta el día de hoy, aún no se han podido esclarecer, o no se han querido esclarecer. Y es que muchas fueron las irregularidades que se cometieron en la investigación: desde trasladar el cuerpo de Kennedy del hospital antes de que le hicieran la autopsia, hasta enterrarlo en breve tiempo, no haberse tenido en cuenta las declaraciones de testigos presenciales, e inclusive haber desaparecido sospechosamente pruebas contundentes de que los disparos vinieron justo del lado contrario de donde se encontraba Oswald. A este respecto, varios testigos revelaron que detrás de la valla que aparece en la foto, había alguien con un arma justo en ese momento. Inclusive, en algunas fotos se detecta a esa persona no identificada.

Johnson, el beneficiado
Todas las sospechas de conspiración se desataron desde el mismo momento que se supo que Lee Harvey Oswald fue agente de la CIA, y que Jack Ruby, su asesino, trabajó para Richard Nixon durante la famosa caza de brujas anticomunista de inicios de los años ’50.

La teoría de la conspiración envolvería a organizaciones tales como el Sistema de Reserva Federal, la Agencia Central de Inteligencia (CIA), la KGB, la Mafia, el director de la Oficina Federal de Investigación (FBI) J. Edgar Hoover, el vicepresidente Lyndon B. Johnson, Richard Nixon, George H. W. Bush, exiliados cubanos anticastristas, e incluyen intereses del aparato militar de Estados Unidos.

Kennedy le dijo a su colaborador Clark Clifford (al poco tiempo de la fallida invasión de la Bahía de Cochinos) que, “algo muy malo está ocurriendo dentro de la CIA y quiero saber qué es. Quiero desmantelar en mil pedazos a la CIA y moverlos a los cuatro vientos”.

El vicepresidente Lyndon B. Johnson se convirtió en Presidente como resultado del asesinato. En el momento de la muerte de Kennedy, Johnson estaba sujeto a cuatro importantes investigaciones criminales, por violación de contratos gubernamentales, prevaricación, lavado de dinero y soborno. Todas estas investigaciones fueron finalizadas cuando ascendió a la Presidencia.

Johnson estaba relacionado tanto en el campo profesional como el personal con un asesino convicto, Malcolm 'Mac' Wallace, quien a su vez estaba relacionado con el asesinato de JFK tanto por testimonio cuanto por evidencia forense, incluyendo huellas dactilares; sin embargo, ambas evidencias aún son discutidas.

El gangster Meyer Lansky y el vicepresidente Lyndon B. Johnson usualmente forman parte de esta teoría como organizadores del golpe, por lo que también son utilizados en varias de las otras teorías.

El sueño de Luther King
El 28 de agosto de 1963, Martin Luther King pronunció su célebre y hermoso discurso llamado Tengo un sueño.

Ocurrió con motivo de la gigantesca marcha pacífica realizada en Washington para reivindicar la igualdad entre blancos y negros. “Tengo el sueño de que mis cuatro hijos pequeños vivirán un día en una nación en la que no serán juzgados por el color de su piel, sino por la firmeza de su carácter”, dijo Luther King.

En 1965 recibió el Premio Nobel de la Paz y tres años más tarde lo asesinaron. Ahora, es muy probable que uno de sus hijos –Obama– se convierta en el primer presidente negro de EEUU.

El 4 de abril de 1968, el reverendo King fue abatido de un tiro en la cabeza por un francotirador mientras saludaba a sus seguidores desde el balcón del motel Lorraine, acompañado por sus colaboradores.

El atentado provocó estupefacción en la nación y fue el inicio de graves desórdenes e incendios que se extendieron a otros estados con un lamentable saldo de 50 muertos.

King era visualizado como una amenaza para los intereses del establishment por su poder de movilización y convocatoria.

El presunto asesino de Luther King, James Earl Ray, fue detenido 6 meses después pero las sospechas de una conspiración en contra de King siguen perdurando 30 años más tarde.


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