Madres desmienten a Garrido Lecca

Hace poco el ministro de Salud Hernán Garrido Lecca enfiló sus baterías contra la Asociación Médica Peruana, cuando denunció públicamente que las vacunas contra la hepatitis B que se aplica aún a nivel nacional contienen thimerosal (derivado del mercurio), lo cual -según ellos- presenta un serio riesgo de daños neurológicos severos. Tras lanzar epítetos contra los galenos, desde “traficantes” hasta “terroristas”, el ministro argumentó que dicho componente se presenta en cantidades mínimas y no genera daño alguno. En este marco, dos casos dieron un giro al tema. LA PRIMERA dialogó con dos madres de familia, quienes denuncian que sus menores hijos sufrieron autismo como consecuencia de vacunas tóxicas aplicadas años atrás y que contenían el elemento en cuestión: el polémico thimerosal.

| 10 junio 2008 12:06 AM | Informe Especial | 2.5k Lecturas
Madres desmienten a Garrido Lecca
(1) Piden que Garrido Lecca inicie debate en lugar de amenazas. (2) Madres indicaron que sus menores hijos padecieron por efectos de vacunas con mercurio, aplicadas años atrás. (3) Mientras continúa la polémica jornada de vacunación prosigue en todo el país. Consta de tres etapas.
Denuncian que sus hijos padecen de autismo por culpa de vacunas tóxicas que contienen derivado de mercurio

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DATO

El debate sobre la toxicidad de las vacunas se instaló también en Estados Unidos. El miércoles pasado, en Washington, se realizó una masiva movilización liderada por el actor Jim Carrey (el hijo de su novia padece autismo, presuntamente por vacunas tóxicas) pidiendo inmunizantes libres de elementos que pongan en riesgo la salud, así como  la asignación de reparaciones para las familias perjudicadas. En la jornada participaron cientos de activistas de dicho país.
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Tal como lo señalaron previamente en el programa Al día con Hildebrandt, para Milagros Ruiz Subauste y Carmen Del Río no existe la menor duda acerca de las causas de los daños neurológicos padecidos por sus hijos, los mismos que sólo pudieron ser esclarecidos mediante exhaustivos análisis en Estados Unidos y Canadá. Aseguran que sólo revirtieron parcialmente los daños gracias a dietas y la progresiva eliminación medicada de los metales en los organismos, lo que incluyó considerables pérdidas económicas, aunque aseguran que aún el futuro para sus hijos es incierto.

Ambas defendieron su postura indicando que, tanto en Estados Unidos como en los países de la Unión Europea, los derivados del mercurio fueron interrumpidos tras innumerables demandas judiciales y estudios científicos que lo señalan como altamente riesgoso para la salud. Lo mismo que sucedió en nuestro país en el año 2006, por disposición de la entonces ministra de Salud, Pilar Mazzetti. Para ellas es injustificable que dicha cartera haya retrocedido de tal manera que el componente polémico se vuelva a aplicar. Temen que miles de madres padezcan lo mismo que ellas, aunque se enorgullecen de haber movido cielo y tierra, en medio de la indiferencia del Estado, para proteger a quienes representan el sentido de sus vidas.

Historia de lucha
Milagros Ruiz Subauste recuerda que, a finales de 2004, su pequeño Matías (en ese entonces, de dos años y medio de edad) empezó a presentar problemas digestivos, reacciones violentas, indiferencia y nula capacidad para articular palabras, pese a que asegura que nació en perfecto estado de salud. Es decir, existían síntomas muy similares a los del autismo.

Tras acudir a innumerables pediatras, neurólogos y especialistas en retraso mental del Perú, inició contacto con organizaciones internacionales dedicadas a erradicar el uso del mercurio en inmunizantes. Concluyó que los síntomas que desde dichas fuentes le exponían eran los mismos que presentaba Matías y decidió realizarle un mineralograma de cabello en el laboratorio The Great Plains Laboratory de Estados Unidos. Los resultados de la prueba realizada el 3 de mayo de 2005 fueron contundentes: su hijo presentaba altas dosis de mercurio en el organismo. Para ella sólo existe una explicación y se refiere a las vacunas que le fueron suministradas en un centro médico privado entre 2002 y 2003, las mismas que contenían thimerosal.

Desde ese momento, Ruiz se convirtió en casi una activista de la causa. Junto a decenas de madres más llegaron hasta el Congreso de la República para exponer su drama. Mediante entrevistas a medios de comunicación y la participación de médicos especialistas traídos del extranjero consiguieron que el Ministerio de Salud, mediante la Resolución Ministerial 690, retirare las vacunas con thimerosal, dando marcha atrás un año después.

“Hay que terminar con la ignorancia. Ni el Estado ni los médicos pueden seguir cerrando los ojos ante una realidad que en otros países se combate. No se puede esperar a que sucedan más casos como el mío para reaccionar”, culminó Milagros.

Diagnosticar a tiempo y encontrar alternativas inmediatas son requisitos indispensables para curar. Pero Carmen Del Río no tuvo esa posibilidad, ya que pasaron casi cuatro años para que su pequeño Javito fuera puesto en manos de especialistas que conozcan realmente su mal. Fue en Canadá donde médicos le explicaron que las diarreas continuas, sensibilidad a ruidos agudos e indiferencia a los llamados que padecía eran consecuencia de un déficit de desarrollo similar al autismo.

Los estudios mostraron también en este caso altas dosis de mercurio y plomo en el organismo. Investigando su historia clínica y la de su hijo, a Carmen le indicaron -en Canadá- que la vacuna que le proporcionaron a los dos meses de gestación (denominada Rhogam) contenía thimerosal, concluyendo que dicho componente había causado los daños, al haberse presentado en altas dosis.

Actualmente, Javito -ya de diez años- convive con el autismo y su desarrollo neurológico es incompleto, debido a que no pudo ser revertido a tiempo. Su madre señala que mejoró considerablemente gracias a un costoso tratamiento de desintoxicación y una dieta exhaustiva exenta de leche y trigo. Asiste a un centro educativo especial y aguarda por una vida normal mientras Carmen expone su caso para evitar que nadie más padezca lo mismo que su familia.

Las madres señalan que en Venezuela, Chile, México cada vez son más fuertes los movimientos por vacunas libres de mercurio, aunque diversas organizaciones médicas siguen negando los efectos. Se trata de una polémica antigua y compleja en la que infinidad de argumentos se enfrentan en el mundo y que ya se instaló en nuestro país, aunque el ministro Garrido Lecca haya pretendido minimizarla a base de insultos y amenazas.

“Ministro debe debatir y dejar de insultarnos”
Denunciar los riesgos que considera presentan las vacunas contra la hepatitis B ocasionó que el Ministerio de Salud le retire el reconocimiento oficial a la Asociación Médica Peruana y amenazara a sus dirigentes con demandas judiciales. Ante ello, el doctor Herberth Cuba, titular de dicho gremio, emplazó ayer al ministro Garrido Lecca a “dejar de politizar el caso” y centrar el debate en los efectos del thimerosal.

Cuba reafirma que en los países del primer mundo se retiraron las vacunas con derivados del mercurio y se basa en estudios científicos recientes, como uno de la Universidad de Washington, para ratificar que el thimerosal en las cuotas que contienen las vacunas contra la hepatitis B (25 microgramos por dosis) es riesgoso y podría ocasionar daños neurológicos.

“Que el Ministerio de Salud asigne a sus mejores técnicos y que debatan con los nuestros sobre los efectos del thimerosal. El ministro ha politizado la denuncia y cree que con insultarnos va a distraer la atención. Insistimos en lo mismo, si el thimerosal no es tóxico por qué ya no se aplica en Estados Unidos y Europa”, puntualizó.

Gerardo Pacheco T.
Redacción


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