Los Agois se venden al mejor postor

El grupo Agois, propietario de la empresa que edita los diarios “Correo”, “Ojo” y “Ajá”, tiene una especialidad, que es la de colocar a sus directores como intermediarios con el poder de turno. Ocurrió con Carlos Manrique Negrón, cuando era el encargado de “Ojo” en tiempos de Fujimori y hacia un nexo jamás negado con Vladimiro Montesinos (actualmente es el presidente ejecutivo del Instituto Nacional de Radio y Televisión del Perú IRTP), y sucede ahora con el director de “Correo” que se jacta por donde anda de la influencia que goza sobre Alan García.

| 11 mayo 2009 12:05 AM | Informe Especial | 6.8k Lecturas
Los Agois se venden al mejor postor
(1) Los Agois se apropiaron de los bienes de Banchero Rossi, declarando incapacitado a su hermano. (2) Grupo Epensa ayer al servicio de Fujimori, hoy con Alan García. (3) Aldo Mariátegui el valiente perseguidor de mujeres: Supa, Sumire y Heredia.

Más datos

LA HERENCIA

Empresa Periodística Nacional EPENSA y los diarios “Correo” y “Ojo” fueron creados a iniciativa del magnate de la pesca Luis Banchero Rossi, asesinado cuando se encontraba en su apogeo económico. No habiendo dejado hijos, la cuestión de la sucesión de sus empresas y patrimonio fue una materia de litigio entre el hermano Juan del extinto y el cuñado Enrique Agois. Finalmente este último logró que se declarara como incapacitado para la conducción de los negocios  a Juan Banchero, que quedó al margen de la herencia. De esta manera se convirtieron en representantes de una importante fortuna, que la dilapidaron varias veces pero lograron salvarla gracias a sus alianzas con el poder político.

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Esta cercanía al poder es ciertamente una gran ventaja cuando se trata de seguir pateando deudas tributarias y obteniendo publicidad del Estado. En diversas dependencias públicas los ministros verifican que la pauta de sus avisos incluya siempre a los diarios de Epensa, y a veces sólo a ellos. Es lo que hacía Rafael Rey desde el Produce, que ordenaba promocionar la venta de anchoveta para consumo humano a través de los carritos anchoveteros, en los diarios de los Agois, pero nadie podía encontrar estos productos a la venta en ninguna parte de Lima y el Perú. O Ismael Benavides que anunciaba con billetes del ministerio de Agricultura un Congreso Campesino que ya había empezado en Huancayo poniendo avisos en la edición de Lima de “Correo”.

Pero la mejor, que hemos reservado para mañana, es la de la Sunat pagando en efectivo un paquete de avisos por más de un millón de soles, cuando Epensa le debía al organismo tributario más de 13 millones. De los tiempos de Fujimori viene además una historia de avisos estatales de sostenimiento de la empresa periodística y la nunca bien esclarecida denuncia sobre dineros entregados directamente a los Agois a través de un diplomático vinculado a la familia, que como toda explicación señaló haber sido “destacado” al SIN por sus superiores. Fue el almirante Rozas, uno de los mascarones que usó Montesinos en la jefatura del servicio de inteligencia, quien declaró sobre estos nexos a lo que la Pinchi Pinchi agregó una tarifa de 8 mil dólares por titular.

Pero, como la suerte los acompaña, salvaron el juicio porque los jueces consideraron que las declaraciones de los testigos y la evidencia del método del llamado Doc con otros medios, apuntaban a señalar que el grupo Epensa fue parte de la red de corrupción de la época. Prefirieron asumir como válidos los desmentidos de los implicados, seguramente porque no estaba a mano el video de los Agois y de sus testaferros, que alguien prudentemente escondió.

La salita del SIN
Año 1999, Luis Agois Banchero, vicepresidente de Epensa, acude como muchos otros a la sala donde se vendió el alma de muchos políticos y empresarios, y la línea de numerosos medios de comunicación. Tuvo que admitirlo años después. Pero como toda explicación hizo esta declaración increíble: "fui sólo para conocerlo y para hablar de asuntos de coyuntura nacional, como la firma del acuerdo de paz con Ecuador". Nadie ha visto u oído algún diálogo filmado o grabado del asesor que gire sobre ese tipo de temas, pero ese ha sido el recurso de todos los que no tenían cómo justificar lo injustificable.

El hecho es que mientras tenían lazos establecidos con el verdadero poder de la época, el hijo del principal propietario de la empresa “quería conocer” directamente con quién es que se hacía el trato. "Nunca utilizamos las portadas de nuestros diarios para denigrar a ningún candidato opositor al régimen de Fujimori. De esto puede dar fe el alcalde Alberto Andrade y el líder de Solidaridad Nacional Luis Castañeda Lossio, quienes fueron atacados sistemáticamente por la prensa que servía a Montesinos",… “ninguno de nuestros diarios "se sometió a Montesinos ni publicó titulares pagados. No participó en campañas de difamación, ni agravió a nadie", declaró Agios Banchero a manera de descargo.

Pero vean ustedes por sí mismo lo que decía “Ojo”, el 9 de junio, cuando el país estaba polarizado en dos mitades, y crecían los reclamos contra el fraude: Titular principal: "Con fuerza”. Foto: ceremonia militar. Subtítulo: “Fuerzas Armadas reconocen a Fujimori como presidente electo". ¿Alguna duda sobre la línea política? Que los diarios de los Agois no cumplían el papel del “Chino”, “La chuchi”, “El Men” y otros, no significa que no fueran funcionales a las necesidades de Fujimori. Formaban parte de una especie de “segundo lote” (el primero era de los diarios de choque), en el que se ubicaban los que apostaban a la despolitización, centrando la atención en otros asuntos, y que de vez en cuando ponían la cara por la pareja Fujimori-Montesinos. Los Agois se especializaron en periódicos “no políticos” y recién cuando acabó el régimen autoritario se decidieron a volver a editar “Correo”, como el diario político de 50 centavos, subsidiado por el resto de la cadena y avisos estatales.

Otro dato para que se aprecie la independencia de los Agois en 2000 corresponde al 11 de abril, cuando Alejandro Toledo se levanta contra el cambio de resultados de la votación de la tarde hacia la noche, y que “Ojo” califica de actitud irreflexiva. Para ellos lo que pasó esa noche fue un resultado por el que “por un pelito”, Fujimori no se hizo de la victoria en primera vuelta. Y nada más. Si por Epensa fuera, seguiríamos gobernados por el japonés que ahora purga carcelería por corrupto y violador de los derechos humanos. Claro, que para que no aparezcan como desagradecidos, la familia propietaria ordenó que se hiciera un juicio de la sentencia a través de una encuesta en las horas inmediatas a la noticia, que recogía, en medio de la desinformación, opiniones que pedían una mayor sentencia, junto con lo que hubieran preferido una condena pero menos severa, con los que decían que debió ser declarado inocente porque los muertos eran terroristas y los que se comieron aquello de que “no sabía”. Así, en un país en el que 70% está diciendo que Fujimori debió ser condenado, el “Correo” de Aldo Mariátegui y Agois, veía casi 60% contra la sentencia del juez San Martín, como si el fuera el procesado.

La falsa independencia
“Si algo realmente me ha llenado de orgullo como tal es haber colaborado decisivamente a parar a Humala” (Aldo Mariátegui, “Correo”, 2 de octubre de 2006). Y, como es propio de gente con principios, le han sacado el máximo de provecho a esa operación política, cuyo resultado efectivo fue la elección por segunda vez de Alan García, al que días antes el mismo Aldo consideraba su peor pesadilla política. Porque no se piense que el diario de los Agois se limita a fotografiar el reloj del comandante, la camioneta de blancos de la Sumire, las notas personales de Hilaria Supa y las cuentas privadas de Nadine Heredia, por mencionar sus más recientes orgullos, sino que cumple otras funciones bien precisas:

- Inventar un García inexistente que nos lleva sabiamente por el camino para salir de la crisis sin cambios en el modelo económico vigente;

- Encubrir la corrupción, minimizando los escándalos del gobierno e inflando o inventado otros contra sus opositores;

- Justificar la política de gastar sin control y fiscalización, con el pretexto del apuro de la crisis;

- Favorecer las concesiones de derechos estatales y recursos naturales, en perjuicio del país;

- Denigrar los movimientos sociales y alentar la represión;

Todo esto se está pagando en esa condición sui géneris de diario casi oficial que goza “Correo”, que Mulder toma en cuenta para sus ladridos parlamentarios y García tolera en todos sus excesos, y que por supuesto es el favorito de las pautas publicitarias, el deudor al que no se le cobra, el amigo para tertuliar a altas horas de la noche.

Raúl Wiener
Unidad de Investigación


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