Lima, según Castañeda

Esta ciudad cumple hoy 474 años y su alcalde metropolitano afirma que seguirá mejorando, a pesar de las críticas. “Queremos que Lima sea una ciudad amable”, dice en esta entrevista que, por ser el día de Lima, deja de lado las cuestiones políticas urticantes.

Por Diario La Primera | 18 enero 2009 |  905 
Lima, según Castañeda
(1) Lentamente, la obra avanza. (2) Prueba el sistema de seguridad de El Metropolitano, que se inaugurará los primeros meses de 2009.
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Esta mañana, el alcalde de Lima, Luis Castañeda Lossio, se ha levantado a las seis en punto, después de tan sólo tres horas de descanso. Ocurre que Lima está de fiesta y el burgomaestre tiene tanto trabajo que no le queda tiempo para casi nada. Sin embargo, está contento y emocionado porque todas las encuestas publicadas en los diarios le favorecen y lo colocan como uno de los políticos de mayor aceptación en la gente.

-Por fin ofrece declaraciones, señor alcalde.

-Generalmente no salgo a declarar por las ocupaciones diarias que tengo, pero esta ocasión (aniversario de Lima) amerita hacer unas reflexiones.

-Hay un dato importante de varias encuestas. El 66% de la población de Lima mira a esta ciudad con buenos ojos, con optimismo.

-Eso es satisfactorio. La gente empieza a querer a su ciudad. Falta mucho, claro, pero esto se va notando. Cuando empezamos nuestra gestión, por ejemplo, cinco mil oficinas en el centro de la ciudad habían cerrado por diversos motivos. Ahora vuelven a abrirse muchas de ellas y el centro mejora de manera notoria, hay inversiones, nuevas construcciones. Cuando la gente vuelva al centro y se dé cuenta de que aquí puede vivir bien, la cosa será mejor aún.

Estamos en una hermosa sala del Palacio Municipal y el alcalde hace un recuento somero de sus obras más visibles. “Dos mil escaleras en los cerros de los pueblos jóvenes, 500 losas deportivas, 22 hospitales de solidaridad en diversos distritos de la capital, centros de esparcimiento familiares en varios distritos con lagunas artificiales y piscinas gigantes; arreglos de pistas y veredas; mejora integral del ornato, recuperación de los monumentos, recuperación de los parques históricos, recuperación de la avenida Canadá, Las Malvinas, el Paseo de Aguas, basta”. Sonríe.

-No ha mencionado El Metropolitano.

-Ah, si quieres vamos a verlo.

Inspección del centro
Para Castañeda, Lima es una ciudad que se deja querer, que invita a vivir. Dice que quedó atrás esa denominación de “Lima, la horrible”. Ahora, para nuestro alcalde chiclayano, esta ciudad es “Lima, la bonita”. No deja de tener razón, si la ciudad donde vives es como tú, la aprecias. Recorremos las calles del centro y las veredas son otras, la señalización ha mejorado, los tachos de basura son nuevos; de alguna manera se respira progreso, se respira bienestar. En todas las calles hay nueva iluminación: faroles plateados, nuevos jardines, las bermas se recuperan.

-Mira esa calle, ¿acaso no está bonita? Observa la Plaza de Armas, el jirón Quilca, la plaza Francia, la plaza San Martín, el Parque de la Muralla, mira esa avenida, esa calle, esos árboles. Estamos mejorando y la gente lo nota.

Unas señoras le pasan la voz porque la ventana de su camioneta está abierta; los jóvenes lo saludan, levantan la mano. Los ambulante le dicen: “Buena, Lucho”, unos niños le gritan “alcalde, alcalde”.

-Tiene su jale.

-Se hace lo que se puede.

-El taxista que me llevó al Palacio Municipal me dijo que está contento con su gestión, pero afirmó que es un martirio trabajar por algunas calles donde hay obras, sin avisos de cuánto cuestan y cuándo van a concluirse.

-El Metropolitano será inaugurado los primeros meses del 2010, y los costos de esta obra monumental son transparentes …

-¿Por qué las críticas?

-Motivaciones políticas, supongo. Mira esta maravilla…

Obra inconclusa
Estamos en el terrapuerto de El Metropolitano. Este lugar, desde el 2010, será utilizado por 150 mil personas todos los días. Parece un moderno aeropuerto, con acabados de lujo, con cámaras de vigilancia, con sistemas de seguridad de primera. Es como un centro comercial subterráneo, con señalización por todos lados. “Será el punto de encuentro de los limeños, será el orgullo no sólo de los habitantes de esta ciudad sino de todos los peruanos”, dice Castañeda.

-El arquitecto y urbanista Juan Günther dice que El Metropolitano es un paso, pero no es suficiente para ordenar el caos que afea Lima; sino que debe pensarse ya en construir vías subterráneas…

-Nosotros apuntamos a eso, pero primero hay que sentar las bases. Primero hay que hacer el armazón del sistema vial terrestre y luego, más adelante, se hará los subterráneos. Saben que estamos haciendo bien las cosas, por eso nos piden que hagamos más. Paciencia.

-A veces se crean conflictos con sus obras, como es el caso San Marcos.

-Nosotros tenemos vocación sanmarquina. Hemos mejorado la zona donde está la facultad de medicina de San Fernando; las zonas aledañas a La Casona; y ahora las avenidas adyacentes a la ciudad universitaria van a favorecer ostensiblemente a la universidad. Habrán mejores accesos al estadio, mayor orden, recuperación de la zona, reordenamiento de la cuidad.

-Los estudiantes reclaman los 24 mil metros cuadrados de terrenos que perderá la universidad con la obra y dicen que habrá contaminación ambiental y sonora.

-La obra mejorará la Universidad. Nosotros no tenemos nada contra San Marcos, al contrario… Sigamos viendo El Metropolitano.

-Mira, desde este lugar se monitorea el terrapuerto con las cámaras. Desde aquí puede verse qué hace la gente en toda la zona. Es un orgullo, verdad, como es un orgullo el Paseo de Aguas, que es gran atractivo turístico. La gente de afuera llega a Lima y dice: vamos a ver el Paseo de Aguas. Lima moderna se va haciendo turística. Lima no sólo es su historia valiosa y sus monumentos, que estamos recuperando para todos, Lima de hoy se deja querer, se va haciendo amable.

-¿La ama más que a Chiclayo (ahí nació el alcalde)?

-Se ama de diversas formas. Usted va a los conos y ve a los centros de esparcimiento familiar y realmente se emociona. La gente que entra en esos lugares, que incluso son de lejos mejores que los clubes privados, ha recuperado la autoestima. Se siente mejor. Nosotros le damos a la gente razones para que ame a su ciudad. Nos falta mucho, pero ahí vamos. Trabajamos fuerte, para eso nos han elegido.

-¿Piensa más en la reelección o en su candidatura a la presidencia?

—Por ahora sólo pienso en hacer bien mi trabajo. Mas no descarto nada la posibilidad de ser candidato.

Castañeda dice que se ha acostumbrado trabajar de noche, de madrugada, cuando la ciudad descansa, cuando Lima se quita la máscara espantosa del caos vehicular. “Es mejor trabajar de noche porque es más fácil movilizarse. La ciudad es más hermosa sin carros. Me he convertido en inspector nocturno. La única forma de mejorar tu ciudad es conociéndola por completo”, dice.

Escaleras con historia
Hacía el 2001, el aspirante a alcalde de Lima, recorría Lima en bicicleta como es su costumbre. Llegó a las faldas de un cerro y pidió una gaseosa, y, cuando levantaba la botella para el seco y volteado, vio unos niños resbalarse por el cerro en su intento de subir a sus casas de esteras. Castañeda dice que entonces se preguntó: ¿cómo puede vivir así esta gente?, ¿cómo pueden vivir así mis compatriotas? Luego pidió ayuda. Ayúdame con algunos fierros, mi hermano, colabora con cemento, apoya con inspección técnica. La solidaridad respondió y ahora hay en los barrios pobres, en los cerros olvidados, más de 2,000 escaleras. “Mi comadre Virgen María (la primera madre del 2009), la esposa de San José, digo, de José, mi compadre, me dijo cierto día: Alcalde, yo pude llegar más rápido al hospital para dar a luz, gracias a la escalera que usted hizo en mi barrio. Esto es la recompensa del trabajo realizado”, recuerda.
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