Lima nació como un arrabal

La historia no oficial de nuestras ciudades trae frustrantes sorpresas para los que viven del pasado. Respecto a Lima, llamada aún “La Tres veces coronada villa”, acuciosas investigaciones revelan que la capital del Perú, en tiempos de los conquistadores y virreyes violentó las mínimas normas y pautas de la admirable arquitectura europea, a tal punto que fue comparada como un arrabal de los extramuros de Roma.

| 10 marzo 2009 12:03 AM | Informe Especial |2.5k Lecturas
Lima nació como un arrabal
(1) Portal de Bodegones, frente a Palacio de Gobierno (1871) (2) Escena dominical en el hipódromo Santa Beatriz (1915) (3) El tranvía fue el medio más popular de transporte. (4) Antiguo estanque de Santa Beatriz.
Multicultural y multiétnica, la capital peruana es la ciudad más desarticulada de América Latina
2579

Por ello, la actual inmigración acelerada hacia Lima de los pueblos del ande y de la selva provoca desencuentros entre las tendencias conservadoras y las masas que huyen de las zonas rurales para edificar un lejano sueño.

Lima no es la conflictiva urbe de indios nativos y descendientes de anglosajones. Es hoy una ciudad multicultural, multiétnica y la más desarticulada de América Latina. Una viva estampa de esta realidad, el turista puede observarla los domingos y días festivos en la Plaza Mayor, espacio tomado por los provincianos, en tanto una minoría vive amurallada en barrios exclusivos y en el verano en una centena de clubes, artificio jurídico para excluir a la población de las mejores playas. Esta forma de ocupación también se va replicando en pequeñas y medianas ciudades del litoral.

Aunque para las más antiguas familias el retorno andino es incomprendido, y el Centro Histórico lo mantienen en el olvido, recientes informes indican que empresarios de México, España y Chile están comprando inmuebles abandonados, en la perspectiva de hacer de la Lima virreinal un atractivo negocio inmobiliario.

Cerca de Palacio
Pase lo que pase, la Lima de las próximas décadas tendrá un sello multicolor. Algunas de las negociaciones para invertir en el llamado Damero de Pizarro, tienen lugar a pocos metros de Palacio de Gobierno, en los salones del centenario Club Unión, ahora una organización que aglutina a pobladores serranos, liderada por hijos del Callejón de Huaylas, que ganaron una lampa de oro en la década del sesenta y que siguen cantando a sus nevados, lagunas, lagunillas y a sus mágicos paisajes.

Para entender mejor este irreversible giro social del Perú, resulta interesante conocer los antecedentes de las haciendas y los pueblos de Lima, que nos trae un libro recientemente publicado por el Fondo Editorial del Congreso Peruano y la Municipalidad Metropolitana. Se trata de un trabajo, fundamentado en los archivos nacionales, cartografías y libros de la época. Su autor, Fernando Flores – Zúñiga (1968), egresado de las universidades Católica y San Martín de Porres, anuncia que toda su investigación será dada a conocer en cinco tomos.

El primer tomo es esencial, porque incluye la historia del valle del Rímac, de los actuales distritos de La Victoria, Lince y San Isidro, parte del valle de Huatica. Aborda la formación de los grupos étnicos prehispánicos, la reducción de indígenas, la movilización de yanaconas y la fundación de asentamientos que fueron configurando la actual capital de República.

Gualcas y marangas
Cada página del libro nos lleva al conocimiento de los linderos de los cultivos de frijoles, pallares y otras especies, crianza de camélidos, organización religiosa y los conflictos entre los Gualcas, grupo étnico formal del valle Huatica. Los Gualcas se asentaron en lo que fue la hacienda Limatambo, hoy distrito de San Borja, y fueron reubicados alrededor de lo que hoy se llama Orrantia y Magdalena del Mar.

Los mismos elementos los encontramos en la historia pre hispánica y colonial de los grupos originarios asentados en Sullco, que después formaron Santiago de Surco y Cruz de Lati, hoy Ate. Camino semejante siguieron Los Hatun Marangas del hoy San Miguel y Pueblo Libre. Con respecto al Callao, resalta la participación de las principales sociedades de pescadores arcaicos, los influjos trasandinos y la presencia de Huari e Inca.

Este espacio, después de la decadencia virreinal, da paso a la presencia republicana de británicos, estadounidenses, germanos e italianos, tras la polémica era de la explotación del guano de las islas. Luego viene la independencia de los chinos, la evolución de los asentamientos, los combates contra España del 2 de Mayo de 1866 y la Guerra del Pacífico de 1879 y la incidencia en la formación de los conglomerados urbanos.

La investigación del valle del Rímac nos lleva por sus chacras y pueblos, gentes y canales de regadío. De allí que una de las conclusiones del trabajo mencionado es que la Historia del Perú “no es exclusivamente aquellas de las marcas doradas y de las charreteras batientes al ritmo de epopeyas e imaginación”.

Y el autor insiste que “Lima no es tampoco la historia de los partidos ni de las ideas gaseosas, ni de las mezquindades de los ambiciosos, ni de los encajes y oropeles de los tradicionalistas trasnochados y ya somnolientos y a los aburridos de su propia conseja”.

Suerte de arrabal
El valle del Rímac encierra planes y miserias de una colectividad exenta de grandiosidades y ambiciones paladines. Fue una sociedad atenida al día de sus necesidades, apatías, entusiasmos y esperanzas por durar en esta tarea dura, buena, fértil que es el Perú. Lima no nació para someter al campo sino, a lo sumo, para valerse de él. Fue en 1535 una suerte de arrabal que ocupaba una zona marginal del Rímac. Lima no alcanzaría la categoría de Villa a la altura del medio decenio de 1530, atenta por el entorno agrario.

La Ciudad de los Reyes, ante todo, no fue más que una fijación en la mente de alguien como Francisco Pizarro, “Sancho perfecto extraído de la novela cervantina para ser trasplantado a la Virgen y bravía realidad”. Mantener ambiciones o recuerdos de haciendas y hacendados, en una sociedad que abandona definitivamente la zona rural y participa de la revolución informática, solo cabe en mentes anquilosadas, que necesitan una urgente terapia social.

Los cuatro tomos de “Lima, Historia de haciendas y pueblos”, que aún no salen a luz y otros trabajos en esa misma dirección, serán, sin duda atractivas herramientas para proyectar el futuro de nuestras ciudades, siguiendo pautas urbanísticas, planificación de largo plazo y permanente concertación de voluntades. Una ciudad es una creación colectiva, mutualista, de convivencia armoniosa entre espacio público y privado.

Fuera de este marco, no es viable una ciudad moderna, ni atractiva para vivir y menos para pretender un intenso flujo de turismo. La Carta de Atenas y la Carta de Machu Picchu, son valiosas referencias en plena vigencia, entre otras, para soñar en espacios de mejor convivencia.

Jorge Zavaleta
Colaborador

Loading...


En este artículo: | |


...
Diario La Primera

Diario La Primera

La Primera Digital

Colaborador 1937 LPD

Diario La Primera ha escrito 125391 artículos. Únete a nosotros y escribe el tuyo.