Las lecciones de Honduras

Corre un revelador chiste entre los presidentes latinoamericanos:

-¿Sabes por qué no hay golpes de Estado en Estados Unidos?

-¡No!

- Porque en los Washington no hay Estados Unidos.

| 08 julio 2009 12:07 AM | Informe Especial | 775 Lecturas
Las lecciones de Honduras
(1) El escritor hace revelaciones sobre el papel de Washington en la crisis. (2) Quieren obligar al presidente Zelaya a una negociación espuria. (3) Repudiados por el mundo entero, los golpistas están aislados.
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Además, sabemos que los golpes en Estados Unidos se dan a través del asesinato puro y simple de sus presidentes (como en el caso de John Kennedy) o con la ayuda de la Suprema Corte para impedir el recuento de los votos (como en el caso de Bush).

A pesar de éstos y muchos otros precedentes, vemos ahora a los líderes del Partido Demócrata indignarse con la falta de recuento de votos en Irán.

Pero, ¿cuál es la lección de Honduras? Por primera vez en la historia, Estados Unidos apoya la condena de un golpe de Estado en América Latina permitiendo que se realice una condena unánime de un acto de fuerza militar en todas las organizaciones internacionales.

¿Esto quiere decir que esta vez la embajada americana no participó del acto de fuerza? Desgraciadamente, no. De manera indiscreta, un diputado de la derecha hondureña reveló públicamente la conspiración que mantenían los golpistas con la embajada de EE.UU.

Antecedentes
Él lo hizo en la memorable sesión de primitivo disfraz democrático en la cual se realizó la “elección” del “sucesor” del presidente Zelaya, que habría renunciado según la carta falsa leída por este bisoño “sucesor”, que se olvidó de forjar una carta de renuncia del vicepresidente, quien debería suceder al presidente secuestrado. Esta sesión fue transmitida por la Radio Globo de Honduras, última en ser silenciada por los “demócratas” del “gobierno provisorio”.

Según este diputado, el embajador de Estados Unidos, que aprobaba la movilización golpista, había estado en contra de realizar el golpe antes de la consulta popular, apodada “referéndum” por la Suprema Corte hondureña y por la gran prensa internacional, que busca desesperadamente justificar el golpe.

Sería muy difícil creer que el gobierno de Estados Unidos estuviera ausente de la conspiración en un país que sirvió de base a sus organizaciones militares mercenarias que desestabilizaron el gobierno legítimo de los sandinistas. En este mundo de contrainformación en el cual vivimos, escuché al locutor de la TV Globo News en Brasil decir que las organizaciones militares de los “contras” hondureños luchaban contra los “guerrilleros” nicaragüenses.

Sabemos todos los altos costos de estas operaciones de guerra de baja intensidad, las cuales pueden servir de modelo de corrupción para las organizaciones de defensa de los derechos humanos y la transparencia. El Congreso de Estados Unidos se ocupó de revelarnos los detalles tenebrosos de la operación triangular en contra del gobierno sandinista, comandada por el entonces vicepresidente de Estados Unidos, George Bush.

Guerra sucia
El gobierno de Estados Unidos expandió las operaciones del contrabando de drogas a partir de Colombia, a través de los “contras” hondureños, costarricenses y salvadoreños. Sus ganancias servían para financiar sus operaciones y, al mismo tiempo, para comprar armas para el eterno “enemigo” público de EE.UU., el gobierno de Irán.

A pesar de sus diferencias, los líderes religiosos iraníes habían acordado con el entonces candidato George Bush prolongar el secuestro de los norteamericanos prisioneros en su embajada en Teherán para desmoralizar a Carter y permitir la victoria electoral de Reagan, a cambio de esta ayuda militar secreta.

Inmediatamente surgen las acusaciones de que este tipo de información forma parte de teorías “conspirativas”. Sin embargo, nos estamos refiriendo a los hechos revelados por las investigaciones del Congreso de Estados Unidos, que sí cree en las conspiraciones, exitosas o fracasadas.

Estas conclusiones se refuerzan con los planteamientos de Ramsey Clark y el obispo Filipe Teixeira, de la Diócesis San Francisco de Asís, en su mensaje urgente al presidente de Estados Unidos:

Un pedido
“Tomando en consideración:

“1. La cercana colaboración de los militares de Estados Unidos con el ejército hondureño manifestada por el entrenamiento y los ejercicios comunes;

“2. El papel de la base militar Soto Cano, ahora bajo el comando del coronel Richard A. Juergens, quien era Director de Operaciones Especiales durante el secuestro en febrero del 2004 del presidente haitiano Jean-Bertrand Aristide;

“3. Que el jefe del Estado Mayor del ejército hondureño, general Romeo Vásquez, fue entrenado en la Escuela de las Américas de los EEUU;

“4. Que el Secretario Adjunto de Estado, Thomas A. Shannon Jr, y el Embajador de EE.UU. en Honduras, Hugo Llorens, estaban plenamente enterados de los conflictos que conducían al golpe militar,

“Concluimos que el gobierno de Estados Unidos tiene responsabilidad del golpe y está obligado a exigir que el ejército hondureño regrese al orden constitucional y evite acciones criminales contra el pueblo hondureño.

“Por lo tanto insistimos, por la paz en la región, que el presidente Barack Obama corte inmediatamente toda la ayuda y las relaciones con el ejército de Honduras hasta que el presidente constitucional regrese a su puesto”.

En resumen, el currículo norteamericano en Honduras muestra la dificultad de confiar en sus designios democráticos en la región. Quizás la vuelta de los sandinistas y de los revolucionarios salvadoreños al gobierno después de años de brutal represión en sus países haya enseñado algo a la diplomacia estadounidense, aún vacilante en condenar definitivamente el golpe de Estado hondureño.

La prensa
La prensa internacional expresa estas vacilaciones al llamar a Zelaya presidente “depuesto” y al golpista Roberto Micheletti presidente “interino”; al llamar la consulta no vinculatoria propuesta por Zelaya para crear una Constituyente, “referéndum” para perpetuarlo en el poder. Cosas que no se escuchan sobre el presidente asesino de Colombia que busca el tercer período presidencial, ni se escuchaban sobre las pretensiones reeleccionistas de Fujimori o Menem o Fernando Henrique Cardoso.

Es también reveladora de sus motivaciones la ausencia de referencias en la prensa a la falsa carta de renuncia del presidente Zelaya leída en el Parlamento para justificar la elección de su sucesor. Es cómico que se afirme que este señor fue elegido por unanimidad, cuando no comparecieron a esta sección los diputados gobiernistas amenazados de prisión. Por fin, entre otras insidiosas tergiversaciones, se pretende que hay confrontación más o menos igual entre los defensores del golpe armados y las desarmadas protestas en contra.

Todo esto y las declaraciones de la secretaria Hilary Clinton sobre el necesario respeto de las instituciones hondureñas que tienen acuerdos con EE.UU. nos muestra que hay divergencias dentro del gobierno de EE.UU. Con el fantástico apoyo internacional con el cual cuenta el presidente Zelaya, se está buscando obligarlo a una negociación espuria con los golpistas. Hasta hoy la justicia venezolana no acepta definir como golpe de Estado lo que realizaron sus gorilas locales en 2002. Imagínese lo que van a proponer en Honduras...

Zelaya y el pueblo hondureño tienen muchas dificultades, pero no deben acobardarse. No tienen por qué bajar su cabeza frente a los mercenarios y sus jefes, ni frente a los golpistas que son despreciados por toda la humanidad, a pesar de los apoyos abiertos o disfrazados de los grandes medios de comunicación.

Theotonio Dos Santos*
http://theotoniodossantos.blogspot.com

*Presidente de la Cátedra y Red sobre Economía Mundial y Desarrollo Sostenible de la UNESCO y la Universidad de las Naciones Unidas (UNU). Profesor emérito de la Universidad Federal Fluminense (U.F.F.)

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