La verdad del pueblo Awajun

Luego de navegar durante casi 5 horas a través del río Marañón y el río Cenepa desde la localidad de Imacita, provincia de Condorcanqui (Amazonas), la chalupa (lancha motorizada) de la delegación periodística proveniente de Lima puede atracar recién en el muelle artesanal de la localidad de Huampami, capital del distrito fronterizo de El Cenepa.

Por Diario La Primera | 27 ene 2009 |    
La verdad del pueblo Awajun
(1) Reunión del 23 de enero. El pueblo awajun le dijo no a la presencia minera en sus bosques (2) Testigo directo de la relación entre las mineras y el Ejército (3) Prueba del delito. Foto tomada por los awajun que demuestra la presencia de Dorato en la Cordillera. (4) Oficio firmado por Felipe Isasi.

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Versión oficial

Mediante el oficio 034-2009 del 23 de enero, el viceministro de Minas, Felipe Isasi, se dirigió al presidente de ODECOFROC, Zebelio Kayap, el alcalde provincial de Condorcanqui, Héctor Requejo, y a la comunidad de Huampami, para asegurarles que la minera Afrodita no tenía permiso de exploración ni de explotación, y que estaba en proceso de realización de talleres para conversar con las comunidades. Respecto a la minera canadiense Dorato Perú S.A.C, que adquirió el 100% de las acciones de Afrodita, afirmó que esta tampoco goza de ningún permiso, porque sus concesiones están ubicadas en zona de frontera. Isasi detalló que la minera necesita de un decreto supremo, similar al Decreto Supremo 024, en el que el Ejecutivo autorice otorgarle concesiones usando la excepción de necesidad pública del artículo 71 de la Constitución. Asimismo, Isasi se excusó de no haber llegado a la comunidad de Huampami, el 22 de enero, aduciendo que la retención de los trabajadores de Dorato no brindaban confianza para iniciar una mesa de diálogo en la zona. Sin embargo, dijo estar dispuesto a retomar el diálogo.

Huampami está habitado por la etnia awajun, que puebla en las cuencas de los ríos Cenepa, Comaina y Numpatkaim. La delegación periodística que ha arribado es recibida como los awajun suelen recibir a las visitas consideradas “importantes”. La población, vestida con sus trajes de fiesta, los espera con algarabía en el muelle e, inmediatamente, los rostros de los visitantes son pintados con achote por parte de las mujeres awajun, quienes los guían de la mano por las calles del pueblo hasta llegar al auditorio principal de Huampami, en el que la comunidad en pleno sostendrá una reunión con los apus (jefes tribales) de otras etnias que han llegado también, para expresar su disconformidad con la presencia en la zona de la compañía minera Dorato Perú S.A.C. (ex Afrodita)

A pesar del aspecto fiero de los varones awajun, quienes empuñan lanzas de madera, lucen sus rostros con los tintes de guerra y exclaman gritos aguerridos, demuestran siempre un trato cordial y amable con los visitantes. De inmediato, los abrazan, les saludan y les ofrecen masato para beber.

La reunión de aquel 23 de enero está encabezada por el presidente de la Asociación Interétnica de Desarrollo de la Selva (AIDESEP), Alberto Pizango, y el presidente de la Organización de Desarrollo de las Comunidades Fronterizas del Cenepa (ODECOFROC) y líder de los awajun, Zebelio Kayap, quienes escuchan los reclamos de cada integrante de la comunidad durante todo ese día.

La reunión ocurre luego de que la delegación del Ejecutivo, encabezada por el viceministro de Minas, Felipe Isasi, desistió, un día anterior, de reunirse con la comunidad en Huampami, a pesar de haberse comprometido telefónicamente a realizar la mesa de diálogo en esa localidad. Según informaron, la razón fue la “falta de garantías a la seguridad”.

La población está indignada y el pedido de la mayoría es unánime: no hay diálogo hasta que el gobierno envíe una delegación directamente a Huampami.

Diálogo roto
Los nativos awajun habían advertido desde diciembre del año pasado, mediante un comunicado de ODECOFROC, que el ingreso sin autorización de trabajadores mineros en los bosques de las comunidades estaba prohibido. Por ello, el hecho de que Dorato enviara a la zona de Tambo a cuatro trabajadores suyos, acompañados de dos guías awajun y un motorista, sabiendo la advertencia de las comunidades, resulta muy sospechoso. Es más, los nativos especulan que la minera pudo haber tenido la intención de que ocurra algún ataque físico contra sus trabajadores para desprestigiar a los awajun.

Sin embargo, el resultado de la osadía de los trabajadores les costó solo estar retenidos a la fuerza en la comunidad de Huampami durante casi una semana. A pesar de que esa medida de fuerza tampoco es justificable, lo cierto es que los cuatro mineros y el motorista de la chalupa que los trasladaba, tuvieron la libertad de llamar a sus familias, embriagarse y hasta jugar partidos de fulbito en la cancha de la comunidad, según los testimonios de los nativos.

La suerte de los guías awajun que trasladaban a los mineros fue distinta, pues ellos sí sufrieron el rigor de la comunidad, pues fueron enviados al calabozo de la comunidad y sus cabellos fueron cortados por haber traicionado los mandatos de los apus awajun.

La medida buscaba un diálogo directo con los representantes del Poder Ejecutivo para exigir la salida de la minera Dorato de las tierras awajun, pero –una vez más- el Ejecutivo incumplió sus compromisos y el diálogo no prosperó.

El Ejército y Dorato
El presidente de la Organización de Desarrollo de las Comunidades Fronterizas del Cenepa (ODECOFROC), Zebelio Kayap, reveló a LA PRIMERA que las actividades de la compañía minera Dorato Perú S.A.C. están protegidas y resguardadas actualmente por el personal militar destacado en los puestos de vigilancia militar de la frontera con Ecuador de la Cordillera del Cóndor.

Según Kayap, los mismos nativos corroboraron esa versión cuando, en diciembre del 2008, 13 patrullas comunales, integrada por cientos de nativos awajun y wampi, marcharon durante seis días por la selva desde Huampami hasta los puestos de vigilancia militar Tambo y Ciro Alegría para desalojar los campamentos de Dorato. Al llegar, los nativos descubrieron la existencia de instalaciones mineras construidas dentro de una zona perteneciente al puesto Ciro Alegría. Sin embargo, la sorpresa mayor fue descubrir cuevas destinadas a la extracción de oro dentro del puesto Tambo. Además, los nativos constataron que la minera Dorato ha deforestado más de 4 hectáreas en las cimas de los cerros de la cordillera, a pesar de que sus permisos de exploración están en trámites aún.

“Son como cuatro cerros que están, prácticamente, destruidos y quemados. Tanto la empresa como el Estado debieron respetar el Convenio 169 antes de que realicen la exploración. Así hagan cateo, inclusive”, manifesta.

Asimismo, Kayap informó que la minera ha construido trochas informales que cruzan la base militar y que, inclusive, atraviesan las tierras tituladas de la comunidad awajun Antiguo Kanam, ubicadas a las faldas del cerro sagrado Kumpanam (1,250 m.), en la Cordillera del Cóndor.

Testigo
Hortez Baitue Wajal es un ex soldado del Ejército Peruano que vive en la comunidad awajun de Nuevo Kanam, y es testigo presencial de la relación ilegal entre los puestos militares fronterizos con las compañías mineras que operan en la Cordillera del Cóndor.

Hortez informó a LA PRIMERA que los mandos del puesto militar Tambo reciben favores económicos por parte de mineras que operan en Ecuador y Perú para poder explotar ilegalmente en la zona militar, desde hace muchos años. El testigo, quien realizó el servicio militar en el puesto Tambo entre el 2004 y 2005, denunció que el entonces jefe militar del puesto, el subteniente Marco Antonio Bravo, recibía 250 dólares semanales de parte de la minera Afrodita, además de víveres y prostitutas de parte de mineras peruanas y ecuatorianas.

“A nosotros nos habían dicho que la línea de frontera es inviolable e intocable. Yo reclamaba para que no entre gente extranjera y gente de Ecuador. Por reclamar nos sancionaban. A mí me golpearon con palos y a la tropa menos antigua que reclamó también fue torturada”, expresó.

Asimismo, Hortez reveló que, debido a sus denuncias, fue degradado como sargento primero, por lo que se retiró del Ejército finalmente.

Leonardo Caballero
Redacción


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