La selva en el límite de su paciencia

La pobreza, extrema en muchos casos, bosques depredados, falta de respeto al medio ambiente, y como si esto fuera poco la amenaza del gobierno de privatizar sus tierras, aguas y subsuelo, mantiene los ánimos enardecidos de los amazónicos, quienes están listos a defender lo que consideran suyo y de sus hijos.

Por Diario La Primera | 01 oct 2008 |    
La selva en el límite de su paciencia
(1) Los bosques depredados son un paisaje usual ahora en la selva. (2) La III Cumbre Amazónica saludó el triunfo de los nativos. (3) Las familias carecen de servicios básicos (4) El tráfico ilegal de madera perjudica enormemente.

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DETALLE

La III Cumbre Amazónica realizada en Yurimaguas acordó entre otros puntos:

Crear la Macroregión Amazónica Autónoma con desarrollo sostenible, respetando el medio ambiente y sus culturas con una propuesta de Plan de Desarrollo Sostenible de la Amazonía.

Parar la tala ilegal de bosques y la deforestación en las regiones amazónicas que se realiza en complicidad de INRENA, el ministerio de Agricultura, la Policía Nacional y el Ministerio Público.

Cómo se puede entender que en un lugar tan exuberante y pleno de riqueza natural, como la Amazonía peruana, el hombre y la mujer sean tan pobres, al extremo de no poder soñar con un mejor futuro, ni siquiera para sus hijos, pues les está negada la posibilidad de ser dueños de sus destinos en esta ancha región que, por cierto, no les debería ser ajena.

En los últimos meses, la vasta selva amazónica está que arde, por el sol abrasador y la indignación de nativos y colonos, que ven peligrar años de trabajo, sudor y lágrimas invertidos en estas tierras de difícil geografía porque el gobierno pretende modernizarla y anexarla al modelo occidental --mismo estilo Bush--. Se quiere poner en venta, tierras, aguas y subsuelo al mejor postor, sin tener en cuenta que es el hogar de miles de familias.

“Un hogar que desde niños hemos regado con nuestras lágrimas y nuestro sudor”, dice con mucho sentimiento el reverendo padre Carlos Murayari Amasifuen, coordinador de la Mesa de Lucha Contra la Pobreza de Yurimaguas.

La prédica del gobierno para desestimar y desprestigiar las protestas y reclamos de los amazónicos se esfuerza en demostrar que sólo se trata de agitación política interesada y que la población no participa en los paros y movilizaciones.

Quienes conversaron con LA PRIMERA en los distritos de Papaplaya, Pelejo y Nuevo San Juan de la provincia de San Martín, en la región del mismo nombre, dijeron que era la primera vez que un medio de comunicación limeño los visitaba y recorría sus localidades para conocer la realidad en que viven y las amenazas que los acechan.

Pobreza extrema
El distrito de Papaplaya está ubicado en la banda derecha del río Huallaga, en la provincia de San Martín. Oficialmente, allí viven unas 2,648 personas (aparece así en el portal web del Instituto Nacional de Estadísticas e Informática –INEI–), pero su alcalde, Orlando Hipushima Chumbe dice que son más de 4 mil familias, sin contar a la población nativa, según datos del último censo realizado por el mismo INEI. Hipushima señala que son varias las amenazas que penden sobre ellos: la pobreza, la explotación petrolera y el tráfico ilegal de madera.

No necesita decir que Papaplaya está considerada como una población en extrema pobreza. Lo evidencian sus construcciones rústicas, su falta de servicios básicos y la baja talla y peso de sus niños y niñas.

“Nuestro municipio sólo recibe 26 mil soles de Foncomun, más o menos un sol con treinta céntimos por poblador. El 50% es para gastos corrientes y el resto para inversiones. “Pero qué clase de inversiones podemos hacer con 13 mil soles mensuales, cuando aquí nos hace falta todo”, dice Hipushima.

“Además, la nueva ley nos obliga a depositar en el Banco de la Nación todos nuestros ingresos propios, que son bajísimos, porque como distrito de extrema pobreza, nuestra gente está exonerada de pagos de inscripción de nacimientos y de otros trámites también”, precisa.

“Nos sale más caro ir hasta Tarapoto (7 u 8 horas de viaje), donde se encuentra la oficina más cercana del Banco de la Nación”, dice el alcalde.

Peligra ecosistema
Ahora, Hipushima y la población de Papaplaya están preocupados porque la empresa nacional de hidrocarburos Perupetro ha otorgado la buena pro del lote 159 a Jindal Steel (empresa India) y a Enigma Oil and Gas, demarcado sobre los territorios que pertenecen a este distrito.

Temen que durante la etapa de exploración dañen su ecosistema y en especial sus lagunas “Papacocha” y “Hatuncocha” que las abastece de peces para su dieta alimentaria y en la que centran sus esperanzas de desarrollo turístico, por su belleza paradisíaca.

“Nadie nos garantiza que no serán dañadas estas lagunas –enfatiza Hipushima– y que obtendremos algún beneficio de esta explotación de petróleo. En la actualidad, nuestro distrito sólo recibe 8 soles de canon petrolero y 4 soles de canon maderero”.

El profesor Edvar Domínguez Huaya, presidente del Frente de Defensa de Papaplaya, anunció que ellos cuidarán y defenderán su patrimonio (las lagunas, bosques y el río Huallaga, además de su biodiversidad), porque de allí consiguen el paco, el paiche y la corvina, que son la base de su alimentación familiar. “Mientras no haya garantías, la empresa no pasará. Le pedimos a Perupetro que no firme ningún contrato sino cuentan con nuestro permiso”, advirtió.

Sobre la explotación ilegal de madera, Hipushima no dudó en responsabilizar al Instituto de Recursos Naturales (Inrena) “que poco o nada le interesa” lo que pasa con los árboles de la región. “La depredación de los bosques es terrible. Algunas quebradas ya se están secando por este atentado ecológico. Ya no tenemos maderas rojas. Nos están dejando sin plantas medicinales y así están destruyendo nuestra biodiversidad”, se lamentó el burgomaestre.

“De ninguna manera vamos a claudicar”
Elena Díaz, Doris Espinoza, Semira Peres, Atilia Tacuyima, Livia Rengifo y María Ríos, entre otras, son dirigentes de los frentes de defensa de sus regiones. Ellas dirigen a miles de personas en la defensa de su patrimonio natural y cultural; y también son madres de familia y profesionales.

En la III Cumbre Amazónica aparecieron con luz propia y presentaron las experiencias y expectativas de sus pueblos con toda solvencia.

Atilia Tacuyima fue la presidenta de la III Cumbre, en representación del Frente de Defensa de Alto Amazonas, mientras que Elena Díaz es la máxima dirigente del Frente Cívico de Satipo. “No vamos a claudicar, no vamos a vender nuestra conciencia, no vamos a doblar nuestras manos”, dijo con firmeza, refiriéndose a las luchas que se avecinan para frenar las pretensiones de vender la selva.

La coordinadora de Aidesep en Satipo, Livia Rengifo, no tuvo reparos en retar al presidente Alan García. “Le hemos quitado toda nuestra confianza”, manifestó.

María Ríos, presidenta del Frente de Defensa del Bajo Huallaga, es todo un ejemplo de fortaleza y entrega personal. Así pudimos observar su trabajo de hormiga para transmitir, de persona a persona, los acuerdos de la III Cumbre Amazónica en los distritos alejados de la provincia de San Martín.

Semira Peres es presidenta del Frente Cívico y de Defensa de San Martín, mientras que Doris Espinoza, exitosa empresaria de selva central, se desempeña como presidenta del Comité de Defensa de Tierras y Bosques de Villa Rica.

Susana Grados Díaz
Redacción


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