La dura lucha de Andahuasi

Son las ocho de la mañana en Andahuasi, el sol empieza asomar por las lomas de Sayán y para la población y los trabajadores es un día diferente, pues es el día que inician la venta de azúcar. Habían tenido que pasar seis meses para poder comercializar su producto y por lo menos 1,000 bolsas no pudieron resistir las lluvias de meses atrás y se malograron, en tanto que más de 170,000 mil bolsas se encuentran listos para su salida a Lima.

| 15 noviembre 2009 12:11 AM | Informe Especial | 2.5k Lecturas
La dura lucha de Andahuasi
(1) Gracias a la venta de azúcar, los trabajadores pudieron cobrar. (2) Las mujeres son un baluarte en Andahuasi.
Los días en la empresa azucarera han cambiado desde que se puede vender azúcar, pero los sicarios siguen al acecho.

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“Nosotros estamos dispuestos a luchar hasta las últimas consecuencias y si es posible morir por nuestra empresa”, es la frase más escuchada entre hombres y mujeres de Andahuasi.

Para los trabajadores de Andahuasi, es ilegal la adquisición de 50 millones de acciones por el Grupo Wong.
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Suenan los cohetones y la población al instante concurre a la puerta principal de la empresa; hombres, mujeres, jóvenes se encuentran listos para embarcarse en los camiones cañeros y ómnibus para acompañar el convoy con la mercadería. Es día domingo y más de 15 camiones están llenos de melaza y 11 de azúcar para salir al mercado, la seguridad corre a cargo de la misma población, que con palos y ondas ofrecerá garantías y defenderá lo que les pertenece; y es que existe información de que en el sector Quipico (carretera Huaura-Sayán) se encuentran los matones del Grupo Wong con armas de fuego para impedir que pasen los tráilers. La población de Andahuasi no olvidará la muerte de sus dos trabajadores Julián Chacón y José Ruiz, en manos de la violencia del grupo paramilitar que dirige Jaime Ma Luzula y Eduardo Núñez Cámara, la noche del 26 de agosto en el sector de Santa Rosa.

Los camiones habían sido cargados toda la noche. Las cuadrillas de estiba habían escaseado en la zona, pero el propio personal de la empresa, caporales, cortadores y hasta empleados administrativos habían puesto el hombro para dejar expedito los camiones azucareros. Es que en realidad se jugaban sus sueldos que hacía meses no pueden ver, muchos tienen deudas con el banco, otros tuvieron que retirar a sus hijos de la universidad, algunos perdieron hasta su seres más queridos en medio del conflicto societario provocado por el Grupo Wong, según los trabajadores, y hoy no pueden cobrar ni la pensión de sus deudos y otros simplemente no tienen ni para comer.

Y es que la crisis en Andahuasi tocó fondo desde que se conociera que Eduardo Núñez Cámara vendió ilegalmente, según los ejecutivos de Andahuasi, 50 millones de acciones de los trabajadores al Grupo Wong. Su salida inmediata de Andahuasi significó que los trabajadores se organizaran para hacer frente a una lucha que ha cobrado víctimas, deja mucho sufrimiento en quienes han sentido que la justicia les ha sido mezquina ante un poderoso Grupo Wong que no ha dudado en corromper autoridades judiciales, policiales y hasta eclesiásticas, según denuncia la empresa.

En Andahuasi recuerdan que hasta hace unos meses el obispo de Huaura, monseñor Antonio Santa Siera señalaba “ustedes tienen que defender su empresa, porque lo único que quiere el Grupo Wong es llevarse la caña a Paramonga”. El religioso, sorpresivamente, cambió de libreto y, en una ceremonia de confirmación en el mismo pueblo, se olvidó de las pretensiones del grupo inversionista.

Mujeres de lucha
Martha Herrera de Loayza es una luchadora de Andahuasi, por algo ocupa el cargo de presidenta del comité de damas, ella y un destacado grupo de mujeres denominadas la “sétima región” son las personas más proactivas de la población; no le temen a nada y para ellas no hay hora de dormir si se trata de defender su empresa. Muchas veces han pernoctado en el portón de Andahuasi ante la amenaza de que Núñez y el Grupo Wong iban a entrar por la fuerza a la empresa, tanto así que cuando terminó la amenaza extrañaban la neblina de la madrugada y el frío de la misma.

Esta vez el comité de damas y los trabajadores de la empresa no dudaron en acompañar al convoy, se trataba de toda una lucha en la que el grupo de Núñez bloqueó la clave sol, bajó las facturas de la Sunat, los camiones eran requisados por los fiscales y la mercadería era entregada al Grupo Wong. Ya era momento de que la justicia esté del lado de los trabajadores, que habían luchado contra la adversidad e incluso contra más de 1,000 policías que hace un mes trataron de desalojarlos de su empresa.

Las constantes negativas de algunas autoridades llevaron al Sindicato de Trabajadores de Andahuasi a firmar un convenio con los directivos de la empresa para poder cobrar sus sueldos en especie, motivo por el cual esta semana todos los trabajadores sin excepción pudieron percibir sus sueldos y todo gracias a una resolución de la Dirección de Trabajo de la Región que autorizó a vender el azúcar de conformidad a lo estableció en el Texto Único ordenado de La Ley de Relaciones Colectivas de Trabajo

Carlos Rodríguez Salcedo es el gerente general de la empresa. Él, como muchos ex trabajadores de la Empresa Azucarera El Ingenio de Huaura, conoce de cerca el accionar del Grupo Wong, y cómo fueron despojados cientos de trabajadores de su empleo. “Nos ofrecieron el oro y el moro (para hacerse del control de la empresa) y días después ordenaron que la planta cerrara y muchos se quedaron en la calle, lo perdieron todo”, afirma.

Rodríguez rechaza tajantemente los comentarios que provienen del grupo de Núñez, en el sentido de que hay robo de azúcar con la venta del producto. “El presente convenio colectivo está sujeto a las normas que rigen las relaciones entre sindicato y empleador, teniendo en cuenta el aval de la Dirección Regional de Trabajo que ha emitido una opinión favorable”, remarcó Rodríguez.

La azucarera estuvo impedida de vender azúcar por el problema societario, en vista de que no se encontraban inscritos los poderes de los nuevos directivos. Sin embargo, habiéndose cumplido con todos los requisitos que demanda la ley se ha procedido a la venta, indica el ejecutivo.

Los trabajadores, accionistas y el pueblo proceden a iniciar su viaje a la capital, rostros de felicidad se aprecian en las ventanas de los buses y entre los palos de los camiones cañeros, la primera sobre parada es Manco Cápac, zona amiga pero a pocos minutos en Humaya, donde están instalados los denominados matones conocidos como “wones”, se puede divisar a lo lejos algunos patrulleros de la policía de Huaura que salieron a cuidar el orden y, como era previsible, al momento de pasar por la zona de Loreto se escuchan disparos y explosiones, los pobladores bajan de sus unidades y dicen que ellos se quedarán a repeler el ataque mientras que piden a quien dirige el convoy que acelere el paso. Más adelante, el profesor Orlando Valdeos y Javier Quiñónez, en otro automóvil, se encargaban de quitar las púas arrojadas por los delincuentes para destrozar las llantas de los camiones. Ambos fueron atacados, se aprecia a Valdeos, rampando bajo las cañas para evitar que una bala le impacte. Logran su cometido y emprenden la retirada, el paso está libre y los camiones eluden a los grupos delincuenciales y pueden llegar a la Panamericana Norte para enrumbar a Lima.

Así es cada día en Andahuasi, los trabajadores hoy tienen más optimismo de defender su empresa, atrás quedaron los momentos de tristeza, cuando tenían que resignarse porque las autoridades les daban la espalda. La venta continúa y la amenaza también. El último de los grupos armados aprovechó que la población acompañaba el convoy para robarse de Andahuasi un camión Volvo, una cargadora y una moto niveladora, valiosas maquinarias que, para quienes conocen al Grupo Wong, ya deben estar en la empresa Paramonga, sostiene Rodríguez.

Ataque feroz
Esta vez la policía cumple su deber de hacer efectiva la ley, al mando del comandante Antony Cortijo, jefe de Huaura, quien protege el orden y da instrucciones para que los camiones no sean atacados. “Si bien es cierto antes había una acción legal que no permitía la venta de azúcar, ahora sí hay autorización y nosotros como Policía Nacional tenemos la obligación de guardar el orden y evitar que se bloqueen las pistas y se arrojen púas en las pistas, nosotros tenemos el rol de salvaguardar el tránsito vehicular”, afirma.

Pese a la presencia policial el viernes 13 estuvo a punto de teñirse de rojo. En los momentos que el convoy se desplazaba a Lima, a la altura del puente Trujillo aparecieron una veintena de hombres armados cubiertos entre los maizales, disparando a discreción contra los camiones y estuvieron a punto de asesinar a otro trabajador. La policía sólo ha capturado a uno de los sicarios y la población una vez más defendió lo que le pertenece, dispuesta a dar su vida.

“Nosotros estamos dispuestos a morir por nuestra empresa”, es la frase más escuchada entre hombres y mujeres de Andahuasi que a pesar de la violencia salen adelante.

La unión hace la fuerza dice el dicho popular, y es que en Andahuasi se comprobó que todos hicieron posible unos días de alegría. Cobraron todos; algunas deudas están saldadas, otras siguen atrasadas, pero la deuda más grande es la herida por las víctimas que aún no cicatriza. La venta continuará y quieran la justicia y Dios que la Navidad traiga la solución definitiva a una crisis que deja mucho dolor.

Una compra ilegal
La controversial venta de los 50 millones de acciones hechas por el cuestionado ex gerente y presidente del directorio de la empresa azucarera Andahuasi, Eduardo Núñez Cámara, viene siendo cuestionada por una serie de vicios legales utilizados por él y su entorno, según los directivos y los trabajadores de la empresa, para lograr una venta ilegal que pondría en jaque a las autoridades de Registros Públicos de Huacho y dejaría al Grupo Wong envuelto en un oscuro negociado que provocaría su caída y desacreditación en la azucarera del norte, según afirman.

Industrial Andahuasi S.A.C., (industrial) es una empresa subsidiaria de Empresa Agraria Azucarera Andahuasi S.A.A., y a su vez es propietaria de poco más de 70’000,000 de acciones de azucarera, las que constituyen su único activo de valor y representan casi el 100% de su capital social.

Industrial sólo tiene como activos las acciones en azucarera, las cuales representan casi el 100% de su capital social, por lo tanto, para su venta, Núñez debía contar con la aprobación de la junta de accionistas, y al tratarse de un poder especial, debía ser inscrito en Registros Públicos para que puedan ejercerlo dadas las limitaciones de sus poderes inscritos, apunta Carlos Rodríguez, gerente general de Andahuasi.

En ese sentido, señala que la venta de las acciones a Río Pativilca S.A, empresa del Grupo Wong, no contó con autorización de la junta de accionistas de Industrial, pues el acuerdo tomado en la junta del 11 de mayo de 2009 fue declarado inválido por Registros Públicos, entidad que ha tachado el título de inscripción por defectos insubsanables al haber violado la Ley General de Sociedades y el estatuto de Industrial.

Hablan los accionistas
Los accionistas de Industrial S.A.C. y los accionistas de la Agraria Andahuasi afirman que de ninguna manera decidieron el futuro de su empresa autorizando una operación para perder la mayoría en el directorio.

Dionisio Poma es miembro del directorio de la junta de accionistas de Industrial Andahuasi, y comenta que existieron dos convocatorias; a la primera asistió, pero su voto fue en contra de la venta de las acciones porque consideró ilógico tomar una decisión a nombre de 800 accionistas y 12 personas no podían decidir el futuro de los bienes de las empresa.

“Yo propuse una junta general con todos los accionistas y esta fue la posición de la mayoría de los integrantes del directorio. A la segunda convocatoria no asistí porque se me avisó de un momento a otro y me pareció una falta de respeto”, añadió.

Máximo Silva La Rosa es otro de los integrantes del directorio de Industrial, el es enfático al precisar que le dieron luz verde a Núñez sólo para que se busque propuestas que beneficien el valor de las acciones y no para que las venda. “Lo único que autorizamos es que el señor Núnez se dirija a la junta de accionistas de la Agraria, quien es la dueña de todo y que tomen ellos la decisión, pero la verdad no nos explicamos cómo se han podido vender nuestro patrimonio¨, dijo Silva La Rosa.

Francisco Quispe
Colaborador


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