La dignidad de un general

Luis Trigoso Neyra (97) fundador del antiguo CAEM, junto con el también general EP José Marín, resalta la importancia de los recursos naturales (petróleo, gas) para el desarrollo nacional.

| 09 octubre 2009 12:10 AM | Informe Especial | 5.4k Lecturas
La dignidad de un general
(1) El general Luis Trigoso es un convencido de la unidad pueblo y Fuerza Armada. (2) Los recursos naturales deben servir para el desarrollo nacional (3) Fue un gobierno militar que rompió con el pasado oligárquico.

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“... tenemos que ser muy celosos de nuestros recursos naturales, mantenerlos y conservarlos, no ser dadivosos, porque de ellos depende nuestro desarrollo...”
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Pensaba escribir sólo sobre la recuperación de las instalaciones de la Brea y Pariñas, enclave en el que no entraba nadie sin permiso de la empresa International Petroleum Company o de la Embajada de Estados Unidos, pero la figura del general del Ejército Luis Trigoso Neyra, partícipe del proceso encabezado por el general Juan Velasco Alvarado, cambió la pauta y pensé que era mejor para esta generación y para las próximas saber también cómo actuó y cómo actúa un militar probo, honesto, entregado a la causa del desarrollo y la dignidad nacionales.

El domicilio del general Trigoso, en el conjunto habitacional Risso, nos da un primer indicio. Es la casa sencilla de un militar honesto que, habiendo estado en la cúspide del poder durante todo el gobierno militar, prefirió el honor sin mancha de servir a su patria y dedicarse a diseñar y construir nuevas rutas en el corazón de la Amazonía, así como al estudio del Perú en el Centro de Altos de Estudios Militares, del cual es fundador junto al general José del Carmen Marín, donde “las ideas se exponen, no se imponen”. Cuánta diferencia con aquellos que hemos visto desfilar en los últimos años ante los tribunales de justicia para rendir cuentas de hechos de corrupción y delitos de Lesa Humanidad, o los que firmaron las cartas de sujeción a Vladimiro Montesinos y Alberto Fujimori, o quienes tenían multimillonarias cuentas en bancos extranjeros producto de negociados o entreguismo de los recursos de la patria.


La Brea y Pariñas

-¿General por qué una de las primeras acciones del gobierno de Juan Velasco Alvarado fue tomar las instalaciones de la Brea y Pariñas y nacionalizar el petróleo?
-Durante muchos años esa era una espina clavada en todos los peruanos, y más en los militares. Ahí (en Talara) nadie podía entrar sin permiso de la Internacional Petroleum Company, que ponía autoridades e imponía su voluntad. Por eso lo hizo. Desde que estudiaba en la Escuela Militar del Ejército se hablaba de este problema, pero nadie hacía nada.

En una ocasión, le dije a Velasco que al pueblo le gustaban las cosas rápido, sin mucho discurso ni ofrecimiento. Por eso, creo, que sin decir nada a nadie, silencioso ordenó tomar Talara. Tomó la decisión y envió al Ejército que tome las instalaciones petroleras y la refinería.

La IPC, subsidiaria de la transnacional Standard Oil, había adquirido en 1914 los yacimientos petrolíferos de la Brea y Pariñas y en 1922 (gobierno de Augusto Leguía) mediante un laudo arbitral lo liberaba de pagar impuestos a las utilidades y pagar sólo 25 centavos de dólar por barril como impuesto de exportación. La disputa recién terminó el 9 de octubre de 1968.

Días antes, el 3 de octubre, los comandantes supremos del Ejército, la Marina y la Aviación daban un golpe de Estado institucional, tras la bochornosa crisis política en la que miembros del Partido Aprista, que manejaban el Congreso, y autoridades del primer gobierno de Fernando Belaúnde, se enfrascaban en una disputa por la pérdida de la página once del contrato con la IPC en que supuestamente estaba el precio de refinación del crudo.

El 9, mientras el general Velasco, en mensaje a la Nación, anunció la expropiación de todos los bienes de la IPC, Talara era tomada por representantes de la Empresa Petrolera Fiscal apoyados por un contingente militar. Por primera vez, después de 54 años, flameaba la bandera peruana en esa localidad.

Bien curioso –recuerda el general Trigoso– mi hija María Teresa Trigoso trabajaba en la Embajada de Estados Unidos y escuchó en su oficina el discurso de Velasco y la expropiación del petróleo. Ella y todos los peruanos que estaban allí, se levantaron, aplaudieron y gritaban bravo, bravo. Los norteamericanos solo los miraban.

-General, ahora no se celebra el Día de la Dignidad Nacional, ¿por qué será?
-Ahora no se celebra, así lo han decidido, pero antes, la gente estaba alegre de lo que hizo Velasco, porque sabían que había que proteger los recursos naturales del país.

-El petróleo fue el símbolo de la recuperación de la dignidad nacional en su época, ¿Cree usted que ahora el gas también lo sea?
-No se mucho de este tema, pero lo que si se es que tenemos que ser muy celosos de nuestros recursos naturales, mantenerlos y conservarlos, no ser dadivosos, porque de ellos depende nuestro desarrollo. Del petróleo y ahora del gas depende el desarrollo de nuestro país para esta generación y las venideras.


Dignidad y probidad

“El pueblo y la Fuerza Armada somos un todo indivisible” le dijo el general Trigoso al general Juan Velasco. Fueron sus palabras de bienvenida durante el 89 aniversario del sacrificio del teniente coronel Pedro Ruiz Gallo, patrono del arma de Ingeniería del Ejército. Velasco le respondió con una venia y luego lo estrechó en un fuerte abrazo. No hizo mayor comentario, pero ese fue uno de sus lemas más conocidos, y los que más recuerdos trae: “Pueblo y Fuerza Armada, unidos venceremos”.

El general Trigoso también recuerda que, en cierta recepción, cuando Velasco todavía era comandante general del Ejército, su esposa Ana María lo cogió fuerte del brazo y le preguntó ¿quién es él?, Trigoso le dijo que era el jefe máximo del Ejército. “Entonces Anita me dijo, él (Juan Velasco) dará un golpe”. “Quién iba a decir que meses después así ocurriría efectivamente”, sonríe.

Envuelto en sus gratos recuerdos, el general, que hace unos días cumplió 97 años, cuenta que ha recorrido lo que ahora es la región Amazonas, tanto a pie, como en lancha, o en helicóptero y que allí los miembros de las comunidades nativas le tienen especial afecto. “Hasta tienen un comedor popular con el nombre de mi esposa Ana María de Trigoso”, indica.

Son muchas y variadas las anécdotas, pero quizá la más simpática es la que un grupo de sus amigos y colaboradores graficaron en una gran caricatura. Allí el general está en varias actividades y hasta sobrevive a un accidente en helicóptero, pero lo más curioso es el dibujo en que está encadenado a su escritorio, “eso significa el mandato de mis superiores a que no me mueva de allí, porque yo era muy inquieto y no podía estar sentado todo el día y todos los días, siempre me estaba moviendo, viajando…”, dice.

-¿General, cuántos años sirvió en el Ejército?
-Hasta ahora estoy en el Ejército. Soy profesor Emérito en el Centro de Altos Estudios Nacionales y de vez en cuando doy una charla, una conferencia. No le digo que no puedo estar tranquilo.
Civilizaciones no mueren, se suicidan

“Si no reaccionamos a tiempo más temprano que tarde, se contemplará en el universo un planeta llamado Tierra girando solitario como mudo testigo de una civilización maravillosa que se suicidó.

“Reaccionemos a tiempo y logremos que el soldado sea un obrero y el obrero un soldado; esto es que civiles y militares estén capacitados para el desarrollo y para la defensa; no dividamos a los humanos y logremos que se capaciten para trabajar –como hermanos–en tareas del desarrollo y defensa y consecuente bienestar y seguridad.

“El Universo es uno solo y pertenece a todos; es necesario transformarlo racionalmente para que nos proporcione los bienes y servicios que se requiere para el bien común o felicidad de todos, de hoy y de mañana.”

(…)

Y, finalmente, copiamos a continuación la respuesta que dio el general José del Carmen Marin, fundador del CAEN a un redactor de “El Comercio” que le preguntó ¿Qué es la Defensa Nacional?

El general con la modestia que le caracterizaba contestó:

Nosotros los de cultura media sí podemos comprender lo que es la Defensa Nacional, pero un hombre pobre que vive en un pueblo joven (barriada en los alrededores de Lima) en una casa con piso de tierra, sin techo, con la esposa e hijo, enfermos y él sin trabajo, ¿podrá comprender lo que es la Defensa Nacional? De ninguna manera porque no tiene qué defender. (…)

(Fragmento de un último artículo del general Luis Trigoso)


La recuperación del petróleo
El día del golpe militar de Vleasco, el 3 de octubre de 1968, una comisión de trabajadores petroleros estaba en la ciudad de Lima encabezada por Luis Núñez Taiman. Dos días después, el entonces ministro de Trabajo, teniente general FAP Rolando Gilardi Rodríguez, escuchó la exposición de Núñez sobre la problemática petrolera y la repercusión social e histórica de la recuperación de la Brea y Pariñas.

A las 7 de la mañana del 9 de octubre, una delegación de policías al mando de un sargento de apellido Andrade, notificó a Núñez la invitación del ministro de Fomento, general Alberto Maldonado, para ir a su despacho. Cuando Núñez llegó, Maldonado le invitó a viajar a Talara integrando la comitiva oficial presidida por el Contralmirante AP Esteban Zimic, nombrado gerente general de la Empresa Petrolera Fiscal. Iba a participar de la Toma de Talara y la recuperación de la Brea y Pariñas.

A las 12:48 del mediodía, el general EP Juan Velasco dirigió un mensaje a la nación. “El gobierno revolucionario después de declarar la nulidad de la indigna Acta de Talara y del lesivo contrato celebrado por el régimen que las Fuerzas Armadas ha depuesto en cumplimiento de la misión de cautelar los derechos de la República, de acuerdo al Artículo 213 de la Constitución del Estado, acaba de promulgar el Decreto Legislativo que ordena la inmediata expropiación de todo el complejo industrial de la Brea y Pariñas, y anuncia al país que en este preciso momento las fuerzas de nuestra primera región militar, haciéndose eco del clamor de la nación, está ingresando al campo de Talara (aplausos) para tomar posesión de todo el complejo industrial que incluye la refinería, y con la más alta emoción patriótica hace flamear el emblema nacional como expresión de nuestra indiscutida soberanía”, dijo Velasco por televisión.

Mientras eso ocurría en Lima, en Talara el general EP Fermín Málaga, ingresó, al frente de un batallón de soldados, al Complejo Industrial de Talara. La sincronizada operación acabó a las 13:30 horas. Entonces, Zimic, vivamente emocionado declaró: “Con este acto estamos borrando la mancha más rebelde que ha empañado la soberanía y dignidad nacional”.

Susana Grados Díaz
Redacción


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