La acelerada destrucción de la Amazonía

Sólo en la Amazonía peruana han sido registradas 4,200 especies de mariposas. ¿Por qué propiciar su destrucción?
"No quiero flores en mi funeral, porque sé que irán lacrimógenas a los bosques...", decía Chico Mendes (1944-1988), el recolector de caucho y sindicalista que luchó contra la extracción de madera y la expansión de los pastizales sobre el Amazonas. Fue asesinado frente a su casa. En 2003, el presidente Lula da Silva eligió a Marina Silva, compañera de Chico, ministra del Medio Ambiente.

Por Diario La Primera | 28 feb 2009 |    
La acelerada destrucción de la Amazonía
(1) El exterminio de la Amazonía sería una tragedia para la humanidad. (2) Las inundaciones afectan cada vez más la prodigiosa cuenca amazónica. (3) Valiosas especies desaparecerían. (4) Más de 400 pueblos indígenas la habitan.

La Amazonía que nació como una tierra de mitos, que vendió imaginarias mujeres aguerridas, feroces, muchas de ellas con un solo seno para poder disparar las flechas; y pueblos antiguos que ofrecían un seductor caudal de sueños y confusiones superlativas, actualmente ese mismo universo atraviesa por una acelerada destrucción que, en el mediano plazo, podría ser una insalvable tragedia para la humanidad.

“Perspectivas del medio ambiente en la Amazonía - Geo Amazonía”, amplio informe del Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente-NUMA y la Organización del Tratado de Cooperación Amazónica - OTCA, que será presentado oficialmente la próxima semana, acaba con los mitos y falsedades de este espacio habitado ahora por unos 40 millones de personas, de las cuales más del 60% vive en ciudades y privadas de eficientes servicios básicos.

Seria advertencia
Durante dos años de trabajo, unos 150 científicos y expertos advierten la hecatombe amazónica, desde la perspectiva ecológica, hidrográfica y político administrativa. El ecosistema global que comparten Bolivia, Brasil, Colombia, Ecuador, Perú, Guyana, Suriname y Venezuela está en serio peligro, realidad que se complica cada día porque los estados se resisten a trabajar realmente juntos, buscando consensos. El chauvinismo a ultranza, la empresa individual están por encima del destino final del planeta.

Precisamente, Luis Alberto Oliveros, del OTCA y Kakuko Nagatoni, PNUMA, junto con otros autores, en el primero de los siete capítulos del informe, señalan que el conocimiento del complejo amazónico trasciende los límites de las fronteras nacionales de los países que lo conforman. Por eso es esencial fortalecer la Cooperación Amazónica y otros foros, con la inclusión decidida y desprejuiciada de los propios actores y habitantes de los pueblos nativos. La cuenca amazónica, la más extensa del planeta, cuenta con más de mil tributarios y es sinónimo de diversidad cultural con 420 pueblos indígenas distintos, 86 lenguas y 650 dialectos.

Como afirma el investigador francés Jacques Yves Cousteau, “probablemente se ha hecho más daño a la Tierra en el siglo XX que en toda la historia anterior de la humanidad”. La amenaza no sólo está presente para la enorme variedad de especies de flora y fauna, sino básicamente para el agua que se genera en la cuenca amazónica y representa alrededor de la quinta parte del agua de escorrentía mundial.

Además, está en riesgo la función de la Amazonía respecto a los bosques, como sumidero de carbono que absorbe anualmente cientos de millones de toneladas de gases de efecto invernadero. La deforestación del bosque húmedo equivale al 90% del territorio venezolano.

El modelo de desarrollo de esta región, si lo hubo, ha variado. En ella se expanden rápidamente los monocultivos, como soya y caña y ganadería tecnificada, en Bolivia y Brasil. Los megaproyectos viales y energéticos, atraviesan la tupida selva, ríos y pantanos, con millones de toneladas de cemento y fierro. La red vial brasileña en los últimos 30 años, se ha multiplicado diez veces, habiendo provocado centenas de asentamientos humanos. La producción de biocombustibles es un proceso más reciente, que acelera el cambio de uso del suelo en esa región.

¿Adónde mudarnos?
No obstante los esfuerzos en los últimos años por estados y la sociedad en general, hay mucho por hacer. “No tenemos otro mundo para mudarnos”, sostiene Gabriel García Márquez, al condenar el manejo salvaje y despiadado del capital, empezando por la cuenca del Orinoco de su país natal, Colombia.

Sin olvidar los siglos del XVI al XIX, período de la colonización europea y exacción de los recursos naturales, el estudio que comentamos ratifica “no haber duda que ya será imposible conservar la integridad del ecosistema amazónico completo”, por cierto, si continúan aquellos inversionistas que hacen tabla rasa de la responsabilidad social, amparados por un régimen gubernamental como el Apra en el Perú. Suena a quimera la reflexión del actual ministro peruano Antonio Brack, en La Buena Tierra, que “los negocios forestales pueden generar gran cantidad de empleo y hacer productivas las tierras degradadas sobre la base del manejo sostenible del bosque”.

La gran pregunta que compartimos es ¿qué nivel de “pérdida - ganancia” entre la degradación ambiental y el desarrollo socioeconómico sería aceptable para los ciudadanos amazónicos? Un proverbio Sioux nos recuerda: “No heredamos la tierra de nuestros antepasados, la tomamos prestada de nuestros hijos”.

Si miramos hacia el 2026, como se proyecta el grupo Geo Amazonía, la población deberá estar más consciente de la importancia de la sostenibilidad ambiental, porque hasta ahora los gobiernos han hecho poco o nada en materia de transferencia científica, tecnológica y de innovación.

Degradación creciente
La Amazonía evidencia un proceso de degradación ambiental creciente. Hasta el 2005 el área deforestada acumulada era de más de 870 mil km2, con un aumento promedio anual de 24 mil km2 entre 1990 y 2005. Las especies en peligro de extinción suman 933, han sido extinguidas 99 y son vulnerables 3,560.

La Amazonía no sólo depende de las fuerzas internas, sino de los cambios de la economía internacional, en un marco heterogéneo y complejo de las interrelaciones naturales y humanas. La región está condicionada a la dirección que tomen las políticas públicas, el mercado y el desarrollo científico y tecnológico.

En este horizonte, muchos se declaran simples observadores, cuando, en concreto, resulta imprescindible constituir y fortalecer democracias sólidas. El Foro de Ministros de Medio Ambiente de la Región Amazónica facilitaría una agenda de acción común, que gestione los recursos naturales, bosques, agua, entre otros, y practique el intercambio de experiencias, precedida de una estrategia de financiamiento compartido para mejorar las capacidades nacionales.

La gente quiere saber qué está ocurriendo con el ambiente amazónico, tener a la mano un observatorio ambiental para emprender y fiscalizar políticas de los estados.

Podría convertirse en una gran sabana

Si la pérdida del bosque supera el 30%, se reducirá la liberación de vapor de agua, podría influir sobre algunas de las grandes corrientes oceánicas, que son importantes reguladoras del sistema climático global.

En un área de no más de 10 hectáreas de bosque ecuatoriano de Yasuní, se encontraron 107 especies de anfibios, lo que lo convierte en el más biodiverso del planeta para este grupo.

En cuatro de los ocho países más del 50% de su población amazónica es urbana. Cuatro millones de personas en la Amazonía de los países andinos tienen dificultades en la cobertura de los servicios de agua potable y alcantarillado. Belén, en Iquitos, bautizada como la Venecia amazónica, puede ser el pueblo más pobre del Amazonas, cuya miseria se desnudó mucho más cuando el río cambió ligeramente de cauce. Hay pueblos de Loreto cuyos ingresos per cápita no pasan de los 20 centavos de dólar por día.

La Amazonía contribuye con la generación de gases de efecto invernadero. El cambio climático podría convertir en sabana hasta el 60% de la Amazonía en este siglo.

Las enfermedades como la fiebre amarilla, la malaria y el mal de Chagas, están asociadas al cambio de uso del suelo, la migración, la deforestación, la actividad minera y petrolera.

Los amazónicos utilizan unas 1,600 especies de plantas para curar diversas enfermedades.

En cuanto a los instrumentos financieros, existe la experiencia del Fondo Amazonía del Brasil habilitado en agosto de 2008. La expectativa es de que éste capte en su primer año de funcionamiento cerca de 1,000 millones de dólares.

Jorge Zavaleta
Colaborador


*Las fotos han sido publicadas en el informe del programa de las Naciones Unidas para el medio ambiente.


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