Inocencia tras los barrotes

La joven poeta Melissa Patiño y las otras cinco mujeres injustamente presas en penal Santa Mónica exigen su libertad. Las imputaciones del director de la Policía Nacional, Octavio Salazar, no han sido comprobadas y ellas, presas de desesperación y de enfermedades, aún padecen del encierro. Mientras la repulsa a esta carcelería crece en el país.

| 10 abril 2008 12:04 AM | Informe Especial | 1.1k Lecturas
Inocencia tras los barrotes
(1) La joven poeta Melissa Patiño exige su libertad. “Soy inocente de todo lo que se me acusa. No soy terrorista”, dice. (2) Desde Santa Mónica, Melissa (3) Crece la solidaridad con las detenidas. Poetas y escritores realizan protestas.

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La lista de los hombres y mujeres de letras que exigen al presidente García la liberación de la joven poeta Melissa Patiño crece cada día, así como crece, cada día, el silencio del mandatario.
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Aún es verano, pero en esta mañana de domingo en Chorrillos hace frío, y dentro del penal Santa Mónica el frío se siente aún más. Con suerte, llegamos al pabellón C de máxima seguridad, donde están recluidas las seis mujeres detenidas en Aguas Verdes, acusadas injustamente de terrorismo. Es una visita fortuita, inesperada.

Tras los barrotes del pabellón, María Socorro Gabriel, una de las detenidas, se alegra al ver a nuestro acompañante y se sorprende al vernos a nosotros, sus visitas no esperadas. De pronto, a la reja del pabellón, se acerca la joven poeta Melissa Patiño. Polo verde, pantalón marrón, lente de montura gruesa, mirada tímida, un libro en la mano. Nos mira un rato y no dice nada. Entonces la celadora, sólo permite que salga María Socorro y Melissa se va a su celda.

Trabajo solidario
María Socorro Gabriel Segura (51) es menuda, de cabellos cortos y de una mirada dulce e ingenua. Es tesorera del Frente de Defensa de Solidaridad y Desarrollo; y además miembro del Frente de Defensa del Agua de Huancayo. Gracias a su gestión logró, por ejemplo, que el Hospital de la Solidaridad llegase al asentamiento humano Justicia, Paz y Vida de la capital de Junín. Asimismo, logró un contrato con Techo Propio para beneficiar a los más humildes del lugar. “Sólo pido que me dejen ayudar a esas personas”.

Pasa el tiempo, pasa otra vez, y llega el novio de Melissa Patiño. La celadora se acerca a la celda y sale la poeta. Ya no permiten que las vistas pasen a las celdas, ya no permiten muchas cosas. El novio de Melissa nos reconoce y le dice algo al oído de la poeta. Entonces nos acercamos. Es tímida como la mayoría de los poetas, pero directa y breve. “Dicen que si nos seguimos quejando, nos pondrán locutorios durante las visitas para no tener contacto directo. Ya quiero salir de este lugar”. En sus ojos se dibuja una profunda desesperación. Ella parece no entender lo que está viviendo. Es la típica jovencita metida en un lío grande y no sabe cómo salir de él. No se le va a probar nada porque ella no ha cometido ningún delito igual que sus compañeras de celda. Fueron a una cita bolivariana en Quito, pública y televisada, y se les quiere acusar de complotar contra las cumbres, hacerles pasar por terroristas. Pero la trayectoria de cada una es la prueba de su inocencia. Ahora el Instituto de Defensa Legal (IDL) ha tomado su caso.

Al poco rato, llegan más vistas. Traen cosas, comida, gaseosa, prendas, abrazos, fotos y cartas. Salen todas las detenidas y la salita se convierte en un lugar donde todos podemos conversar con todos.

Una mujer de paz
Carmen Azparrent (55) nos cuenta que está escribiendo sus memorias. “Nunca he apoyado ni apoyaré ningún tipo de violencia. Soy una persona de paz”, dice. Es secretaria de la Mujer de la CGTP, militante del PC Unidad y, sobre todo, una cristiana metodista y militante. Es hija del alcalde de Huamanga Fermín Azparrent, asesinado por Sendero Luminoso en 1989. Es, efectivamente, una mujer de paz quien, sin embargo, combate a un cáncer a la piel tras las rejas.

Necesita operarse
Robusta y serena, Guadalupe Hilario Ribas (58) de la Federación de Campesinos Indígenas de Junín, sufre también de un de cáncer (al útero). Recibía quimioterapias (las necesita ahora), pero el tratamiento fue interrumpido por la prisión. “El gobierno sabe que nosotros somos inocentes. No sé por qué hasta ahora nos tienen aquÑ Pueden buscar las pruebas contra nosotras en cualquier parte y no las encontrarán, porque no existen”, dice. Una lágrima interrumpe su voz, pero se repone y dice: “Saldremos pronto, porque nada malo hemos hecho”.

No somos delincuentes
Damaris Velasco, esposa del también detenido Roque Gonzales (recluido en Castro Castro), tiene una personalidad ‘fuerte’. Sin embargo, se quiebra de pronto. Recuerda las humillaciones que tienen que soportar a diario. “Trato de ser valientes por las demás que son mayores, pero es muy difícil”. Llora y pide que se haga justicia. “Yo he trabajo en ONPE en las elecciones pasadas, acaso si tuviese que ver con el terrorismo no lo hubiesen detectado”

Fui absuelta
Armida Valladares está en régimen A. Recibe sólo dos horas de visita y dos horas de patio a la semana; es decir, la mitad de lo que gozan sus compañeras, aunque eso de ‘gozan’ es una hipérbole. En 1992, la detuvieron junto con Yehude Simon por pertenecer al Movimiento Patria Libre, pero fue absuelta en 1993 en plena dictadura. “Hace poco me subió la presión hasta 20. Me salvé gracias a mis compañeras”. Le preocupan su hija menor y su puesto del mercado.

Dejar el penal Santa Mónica es salir de un pozo lúgubre donde abunda la tristeza y la desesperación. Estar preso debe ser cruel, pero más cruel es estar preso injustamente. Estas mujeres están sufriendo ahora pero, como van las cosas, puede que otras les sigan los pasos. Es indignante que en ‘democracia’ los inocentes deben exigir que les dejen en libertad.

Las acusan sin pruebas
Al día siguiente de la detención de las seis mujeres y un varón en Aguas Verdes, el 1 de marzo de este año, el director general de la Policía Nacional, general PNP, Octavio Salazar, viajó al departamento de Tumbes. Ahí explicó que los detenidos pertenecían a ‘la organización terrorista Coordinadora Nacional Bolivariana’. Detalló que las acciones de aquella coordinadora se iniciaron el 29 de diciembre del 2006 cuando un grupo de ellos pretendió realizar un sabotaje en la residencia del embajador de Estados Unidos.

Octavio Salazar (el general alegre número 2, el número 1 es Odría) añadió que la Coordinadora Continental Bolivariana es una organización de fachada que reúne a grupos subversivos para coordinar actos violentos. “Todo apunta a que estas personas intentaban algo contra las cumbres que se van a realizar en nuestro país”, afirmó. Pero hasta ahora nada de estas imputaciones se ha comprobado y aún así las mujeres detenidas en Aguas Verdes están en la prisión.

Paco Moreno
Leonardo Caballero

Redacción


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