Hospital de Policía fue un campo de batalla

La cólera de oficiales, suboficiales y familiares de la Policía Nacional aumenta. La mayoría llega al Hospital de la Policía por heridas en cumplimiento del deber. También asisten los hijos, padres, esposas y viudas de los que dieron su vida por su institución, pero a todos los une un sentimiento común: impotencia. Nada pueden hacer cuando les dicen que no hay medicamentos, que podrán acceder a una cita recién dentro de dos meses, que no hay implementos quirúrgicos, que las máquinas radiográficas no sirven. La lista continúa, así como los reclamos de decenas de pacientes que ayer, prácticamente, tomaron el patio del nosocomio para exigir a las autoridades policiales una “humana” atención a sus enfermedades. Y la protesta se volvió una batalla campal en que hasta los periodistas fueron parte de los conatos.

| 09 abril 2008 12:04 AM | Informe Especial | 2.2k Lecturas
Hospital de Policía fue un campo de batalla
(1) Indignacion de pacientes por maltratos en hospital fue mas que notoria. Exigen que al “policia se les respete”. (2) Periodista Jose Santillan fue retenido por mas de cuatro horas.
Obstaculizan inspección de la Defensoría del Pueblo y detienen periodistas. Familiares toman patio en protesta por falta de medicinas y atención.

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DATO

Ante las constantes denuncias por carencias medicinales, el Hospital PNP anunció que en cinco días, podrá atender las necesidades de medicina más urgentes de sus pacientes, gracias a un convenio de préstamos de medicinas que suscribirá con Essalud. El convenio se firmará entre hoy y mañana, anunció el viceministro del Interior, Danilo Guevara.
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Madres de familia, recetas en mano, denunciaban que sus menores hijos no podían ser operados, mientras que los policías jubilados señalaban que no podían tratarse de enfermedades como la diabetes, colesterol, males cardiacos, entre otros, ya que cuando pedían medicinas sólo se limitaban a informarles que “no había, y que llegarían después”.

Hasta la sede policial llegó, por aviso de LA PRIMERA, el suboficial Wilson Vilcarromero Peralta, quien en diciembre del año pasado pidió su “baja”, pues se sentía indignado por el maltrato que recibió de parte de la institución luego de que padeciera de una parálisis facial.

Vilcarromero reveló que pese a que las autoridades policiales se comprometieron “frente a las cámaras de televisión” a brindarle una correspondiente terapia física para la parálisis facial que sufre, y las medicinas necesarias para su tratamiento, hasta la fecha no cumplen.

Manifestó que debe esperar horas para recibir sesiones de terapia, y que cuando llega su turno, debe lidiar con la falta de implementos.

Periodistas maltratados
Los maltratos no sólo se dieron –ayer- a los pacientes, sino también a muchos periodistas que acudieron a cubrir una fallida intervención que anunció la Defensoría del Pueblo, a fin de verificar el abastecimiento de medicamentos en el mencionado nosocomio.

Al parecer, el temor de que salieran a la luz presuntas irregularidades cometidas dentro del Fondo de Salud Policial y del Hospital de la Policía, hizo que las autoridades policiales, prácticamente, secuestraran a los hombres de prensa así como a los funcionarios de la Defensoría en un cuarto del nosocomio.

Recién, tras varias horas, fueron liberados los periodistas José Santillán del diario El Comercio y Luis Corrales de Canal N, quienes fueron acusados de "usurpación de funciones" debido a que al momento de ingresar al recinto lo hicieron portando chalecos proporcionados por la Defensoría del Pueblo. Más allá de si hicieron bien o mal en portar los chalecos y no sólo ampararse en su condición de hombres de prensa, la retención fue criticada por todos.

Viceministro nervioso
El viceministro del Interior, Danilo Guevara, también llegó raudamente al Hospital de la Policía, al igual que varios portatropas y un fuerte contingente policial, para aclarar lo sucedido con los periodistas que permanecían al interior del nosocomio. Sin embargo, cuando empezaron los cuestionamientos de la prensa con relación al desabastecimiento de medicinas y a los maltratos a los pacientes, Guevara sólo se limitó a decir que “los problemas se estaban superando” y que se exageraba cuando se hablaba de un desabastecimiento, pese a los gritos airados de los pacientes que pedían su renuncia, la del ministro Luis Alva Castro, y la del director del Hospital de la Policía, Lucas Navarro.

Asimismo, reconoció la existencia de procesos fallidos, los cuales influyeron en la compra de medicamentos para el nosocomio, pero que ya se habían iniciado las investigaciones correspondientes. La inspección que debían realizar los representantes de la Defensoría del Pueblo a los almacenes y farmacia de dicho nosocomio se suspendió debido a tantos hechos irregulares. Extrañamente, luego de varias horas de permanecer en el citado nosocomio, recién las autoridades de la Defensoría fueron autorizadas a ingresar a los almacenes policiales, por lo que solo se hizo una inspeccion parcial del almacen central. Los resultados de esta inspeccion y de otras realizadas a distintos nosocomios del estado se conoceran en los proximos meses.

Preparan medidas de fuerza
Wilson Vilcarromero Peralta, Secretario de Defensa del Sindicato Único de la Policía Peruana, Lima (SUPP), informó que debido a los maltratos de los que son víctimas los policías y sus familiares, además de mostrar su desacuerdo por el alza del costo de vida, la desatención en la PNP y la aprobación del Proyecto de Ley Nº 2147/2007-CR, anunció que su sindicato prepara una medida de fuerza para el mes de mayo, en la que exigirán al Gobierno la solución a sus derechos económicos, laborales, a una vivienda digna y derecho a la salud.

Pedirán al Congreso de la República, el debate y aprobación del Proyecto de Ley Nº 2147-2007-CR, que legalizará su sindicato.

Asimismo, el secretario general del gremio, Richard Ortega, “Rumimaki”, responsabilizó al Ministro del Interior, Luis Alva Castro, de las muertes de varios policías en servicio al interior del país, y a los altos mandos policiales “que están implementando una equivocada política en lo que concierne a Seguridad Interna y Ciudadana. A ello -agregó- se suma la limitada formación que se recibe en la Escuela de la PNP, la falta de entrenamiento en el manejo de armas y la falta de municiones y pertrechos.

Dayhana Cam Cox
Redacción


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