Hernando de Soto, apóstol de los títulos

Un video en que Hernando de Soto lanza sus peregrinas propuestas sobre la Amazonía (www.ild.org.pe) ha suscitado debate en You Tube. Un peruano radicado hace 20 años en Europa nos permite esta ilustrada, contundente y deleitosa refutación a ese vendedor de cebo mental de culebras que es De Soto.

| 14 noviembre 2009 12:11 AM | Informe Especial | 1.5k Lecturas
Hernando de Soto, apóstol de los títulos
(1) En el video de Hernando de Soto hay un perfil del planeta Tierra que muestra los éxitos mundiales del Plan De Soto. Mayor utopía es imposible. (2) Bagua: una tragedia cuya matriz está en las ideas de “El síndrome del perro del hortelano”. (3) Vargas Llosa preludió en su novela “El hablador” la propuesta de García.

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El desfile de cuchillos suizos, mapas con lucecitas, pizarrones virtuales y relojes idénticos que delatan una trampa vistos por detrás, muestra que De Soto considera débiles mentales a sus interlocutores.
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¿Parcelar la tierra? La tierra -para el involucrado- es persona. ¿Titular la persona? ¿Titular el cuerpo de alguien? No tiene ninguna lógica titular a esa persona que es un árbol. Es absolutamente ilógico pretender la titulación de esa persona que es un río. A ese individuo que es una colina. Se dirá que en nuestro hábito sí es posible. ¿Pero no era cosa de tomar en cuenta la “cosmovisión” de ellos? ¿Cómo titular entonces la persona intitulable?

“Para desarrollar es necesario titular” ¿Fue necesario descuartizar a Hernando de Soto para lograr ese golpe publicitario que es el Instituto Libertad y Democracia? Se dirá que eso de “respetar su cultura” era sólo un recurso de marketing ideológico. El “animismo” en cuestión es un desvarío arcaico. ¿Tiene esa “observación” alguna relevancia argumental? La cronología jamás ha tenido peso dirimente. ¿Compartimos las ideas de Marx y rechazamos las de Kant solamente porque el primero es posterior al segundo? ¿Los teólogos de la liberación han declarado obsoleta a la metafísica de Platón? ¿Los posmodernistas recomiendan olvidar a los presocráticos (en realidad sostienen exactamente lo contrario)?

De otro lado, qué garantía tenemos de que nuestra percepción sea menos “animista” que la de ellos. ¿Alguien tiene entre nosotros la certeza de haber rebasado el misticismo del concepto (Lukács), la distorsión ontoteológica en la comprensión del ser (Heidegger), la ilusión de la presencia de suyo (Derrida)? Quizás tengamos necesidad precisamente de ellos, los del salvaje, para recordarnos la provisionalidad de nuestros propios estatutos......Inusitado contubernio. Los filósofos más abstrusos y los suburbanos menos elocuentes se reúnen para devolvernos la conciencia de que el terreno no es completamente plano. De que el espacio tiene pliegues capaces de cobijar a quien sea y lo suficientemente libre para iniciar la deconstrucción.

Palabras urgentes
Puesto que la deconstrucción apremia. Antes de que perezca toda extensión, se hace necesario controlar a un espectro utópico que ronda por el bosque. Ese que se ama designar como la mano invisible. Antes de que nuestra propia atmósfera nos ahogue y la sequía nos aniquile, bien podría venir en nuestra ayuda el tomar al río como persona y a la ladera como persona. Y a la biblioteca como persona y al bastón y el ciclo como personas. Para recobrar la conciencia de que al agua no se la puede dividir, numerar y canjear, o a la persona. Para no dejar de tener presente que la mano invisible del mercado no puede –como es lógico– limpiar los desperdicios que arroja el culo visible del mercado.

El Sur
Y ya que estamos tomando a Buenos Aires como persona, por qué no remitirse a ese otro personaje, el Perú. Como cuerpo necesario para quien tenga la intención de realizar proyectos democráticos. Justamente hoy que ese individuo está en riesgo de ser triturado y alquilado. Son precisamente ellos los que nos abren el camino con su metafísica alternativa. Con su gesto de repersonalizar aquello que aparece como mero objeto. Los relegados iluminando la cátedra… Curiosamente no hay nada nuevo en semejante aplicación...... Es el viejo mensaje del Sakyamuni y de Lucas, siempre bonaerensemente de vuelta.

El maestro de iniciales
El arranque fílmico de Hernando de Soto ha sido motivo de contundentes críticas por parte de distintos especialistas. Como aquellos que exponen lo antojadizo de la idea de que la propiedad comunal es incompatible con la gestión económica moderna (1). No se ha prestado atención, sin embargo, a un aspecto central en el réclame del IDL: aquello que Slavoj Zizek llama la textura, por oposición al relato de un filme. En este último aspecto, el video de Hernando de Soto nos reitera sus buenas intenciones desarrollistas. Pero en el plano de la textura, somos encantados receptores de un mensaje furiosamente autoritario.

La entonación didáctica de De Soto, la manera –superflua– con la que respalda sus palabras con movimientos de manos, brazos y hombros. El recurso a técnicas audiovisuales para ilustrar lo dicho con suficiente simplonería. El desfile de cuchillos suizos, mapas con lucecitas, pizarrones virtuales y relojes idénticos que delatan una trampa vistos por detrás, muestra que De Soto considera débiles mentales a sus interlocutores. A pesar de estas técnicas, el filme se cree tan poco convincente que se ve en la necesidad de indicarle al espectador que está diciendo la verdad. De modo que un indígena asiente moviendo enfáticamente la cabeza mientras De Soto expone.

En la mitad de la película, tiene lugar un salto revelador. Una transposición que lo dice todo. De Soto habla en mangas de camisa ante un auditorio en plena selva, pero hacia el final de su perorata lo vemos transformado y con el saco puesto. El mismo párrafo con dos escenas distintas, una en el campo y otra en el laboratorio. El video nos dice sin equívoco posible que la prédica de De Soto es una puesta teatral. El discurso por él producido reconoce, no sólo que está dirigido a receptores desechables, sino también que se trata de un monólogo repetible en distintas instalaciones. La afinidad actoral de ambos síndromes queda puesta en evidencia: De Soto en el set televisivo y Alan García en su tabladillo permanente.

Tanto más creíble se hace la afirmación de Margarita Benavides de que las declaraciones del indígena Miqueas Mishari en el video son manipuladas: Mishari –advierte la estudiosa– no aboga por la titulación individual. Defiende la propiedad territorial y el hábitat. Si De Soto, como en la doble escena ya comentada, se vale de la fonomímica con la intención de influir en los espectadores, no sorprende que use un recurso similar para descontextuar las afirmaciones de otros.

El comienzo y el final del réclame también merecen atención. En el principio es el amanecer. Una salva musical que evoca el sonido de la selva nos despierta a una región todavía impoluta. Nuevamente de Soto facilita las conclusiones. Al volver del sueño nos hallamos ante la utopía. (2) De Soto revela honestamente los parámetros de su juego. “El Misterio del Capital de los Indígenas Amazónicos”. La elección terminológica no es casual. Para los creyentes, el misterio es objeto de fe y componente ritual. Y por si alguna duda quedase de que nos encontramos en medio la utopia, de entrada se nos obsequia una contundente aclaración, a saber, la cita de un reportaje televisivo cuyas palabras iniciales son: “La selva de Bagua despertó esta mañana convertida en infierno precisamente en la Curva del Diablo” (subrayado nuestro). El uso de la antiutopía (la pesadilla, el infierno), como frontera para delinear –por negación– la propia utopía (3).

Al despedirse, luego de un breve excurso autobiográfico, De Soto hace sonar un dramático crescendo orquestal que culmina en una advertencia contra el dirigente amazónico Alberto Pizango y contra la injerencia de malos asesores externos.

Coda no orquestal
Hace algunas semanas recorría yo la ciudad de Wiesbaden con una botella de agua helada en la mano –medida ésta para contrarrestar lo tórrido del verano alemán– cuando, desde la vereda de enfrente, llamó mi atención un estante de libros contenido en una espléndida sala. Me detuve a admirar la atmósfera de principios del siglo pasado en aquella mansión y antes de que volviese de mi letargo, los habitantes de la casa –percatándose de mi interés- me invitaron a pasar.

No será aquí necesario referir los capítulos de cordialidad de que fuí objeto en esa y en ulteriores visitas, pero creo pertinente hablar de un encuentro insólito, un hallazgo. En otro estante, reflejo del primero, pero relegado al sótano, encontrábase, algo disimulado, un manuscrito de Rudyard Kipling: El verdadero libro de la selva, una variante inédita del célebre Jungle Book.

El volumen que la casualidad me permitió descubrir que contiene una referencia probablemente útil: Cuando el Rey Louie secuestró a Mowgli no le pidió el fuego, que ya conocía. Le pidió algo muy distinto. Le pidió la democracia. El adolescente lobo respondió de la siguiente manera:

¿Qué? ¿La democracia? ¿Hablas en serio? No. De ninguna manera.

Sigue con tus bailes. No te puedo dar la democracia, Louie. Si te doy la democracia vas luego a querer que el producto del agua, el combustible y la banana sean para ustedes..

Por J. D. Zelevkas
Colaborador


(1) Aunque hay que admitir que cuando ellos ingresan en algunos de los retazos de modernidad que visionarios como De Soto están dispuestos a consentirles, las consecuencias pueden ser aún más devastadoras a corto plazo, en la medida en que los marginales no están habituados a los estilos de corrección y destrozo gradualista que tan bien manejan los modernos......Por cierto que su ingreso en la ceremonia de la ruina justificaría la de otro modo redundante expresión “capitalismo salvaje”... Probablemente el vaivén se resuelva con un breve trabajo de coaching y presentación.

(2) De allí que el capitán Lemuel Gulliver despierte asombrado en Lilliput. De allí la inclinación al sueño de los peronajes de “El paraíso en la otra esquina” de Mario Vargas Llosa –otro actor importante¬– . Repárese en la frase inicial del libro: “ “Hoy comienzas a cambiar el mundo, Florita” “.

(3) El mencionado mapa con luces es elocuente en este contexto. Se trata de un perfil del planeta Tierra mostrando los éxitos mundiales del Plan De Soto. Mayor intención utópica es imposible. El ILD como Quinta Internacional iluminando buena parte del globo.


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