Hambre: Triste récord mundial

La humanidad, aquella que se jactaba del portentoso desarrollo de los medios de producción y el crecimiento económico, batió la semana pasada un récord histórico, triste y frustrante: el número de desnutridos superó los mil millones de personas.

Por Diario La Primera | 23 jun 2009 |    
Hambre: Triste récord mundial
(1) Para salvar el sistema financiero se ha destinado cifras astronómicas, para el hambre, dádivas. (2) Los niños buscan en la basura restos de alimentos.
Los hambrientos son ya más de mil millones. Y en el Perú de Alan García la cifra oficial es de 33% de la población.

La razón de esa cifra tiene una explicación, el precio de los alimentos controlado por empresas transnacionales y no por modestos campesinos, se elevó en más de 80% en los últimos cuatro años. Un experto de la ONU, como Jean Ziegler, califica el asunto como un "silencioso asesinato en masa".

En el Perú, las cosas no van mejor. De acuerdo a cifras oficiales la población con hambre en el país se elevó por encima del 33% este año. Cruel paradoja en un país en el que el kilo de papa cuesta un poco más de 10 céntimos en las zonas productoras, mientras que en los mercados se cotiza por encima del sol.

De esta manera, la humanidad paga los costos de haber validado el cambio de una economía que dejó de lado la producción agrícola sustentada en millones de campesinos, por una cuyos precios son impuestos por grandes conglomerados que controlan su distribución.

La revelación del número de hambrientos no fue anunciada por alguna organización subversiva, sino por la neutral Organización de Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO).

Primera vez
"Por primera vez en la historia de la humanidad, más de 1,020 millones de personas padecerán malnutrición en todo el mundo", advirtió la FAO en un informe sobre la seguridad alimentaria mundial. "Esa cifra supera en casi 100 millones la del año pasado y equivale a una sexta parte aproximadamente de la población mundial", estimó la agencia de Naciones Unidas. Según las estimaciones de la FAO, unos 53 millones de personas padecerán hambre en América Latina y el Caribe; 642 millones lo harán en Asia; 265 millones en África subsahariana; 42 millones en Oriente Medio y África del Norte, y 15 millones en los países en desarrollo.

Pese a los agoreros del desarrollo económico, el neoliberalismo y demás cuentos, el número de desnutridos en el mundo pasó de 825 millones en el bienio 1995-1997 a 873 millones entre el 2004 y el 2006. En 2008, la cifra cayó de 963 millones a 915 millones "debido a una mejor distribución de los alimentos", pero la tendencia se revirtió con la agravación de la crisis económica y financiera.

Uno de los factores que motorizó el alza en el precio de los alimentos fue la presión de EE.UU. y los países industrializados por orientar el agro hacia la producción de biocombustibles, en lugar de atender las necesidades de millones de pobres.

De esta manera, el objetivo que se fijó en 1996 la Cumbre Mundial sobre la Alimentación de reducir a la mitad el número de personas que padecen hambre no será alcanzado. Ahora, el objetivo se postergó hasta el 2015.

"El repunte de la inseguridad alimentaria que se ha producido en 2009 pone de relieve la urgencia de encarar las causas profundas del hambre con rapidez y eficacia", sostiene la organización. "La actual ralentización de la economía mundial, que sigue a la crisis de los alimentos y los combustibles y coincide en parte con ella, está en el centro del fuerte aumento del hambre en el mundo", indica la agencia de la ONU.

En América Latina y el Caribe, la única región donde se habían registrado señales de mejoría en los últimos años, también se produjo un marcado aumento (12,8%) del número de desnutridos. Incluso en los países desarrollados, la desnutrición se ha convertido en una preocupación cada vez mayor.

Asia preocupada
Las cifras negativas se expanden a Asia, una de las zonas de mayor crecimiento en las últimas décadas, en el que la crisis económica global se convertirá en una crisis social, pues casi 60 millones de personas pasarán a la condición de pobres debido a la caída del crecimiento.

"Las consecuencias sociales de la crisis económica son muy graves", señaló Rajat M. Nag, director general del Banco Asiático de Desarrollo. "Esta es nuestra principal preocupación", añadió.

Según Nag, la caída del Producto Interior Bruto (PIB) estimada en 3% entre 2008 y 2009 en Asia -excluyendo a Japón, Australia y Nueva Zelanda- hará caer en la pobreza a 60 millones de personas. Otras 10 millones padecerán desnutrición y unos 56,000 niños menores de cinco años morirán.

Durante el Foro Económico Mundial para el Este Asiático, los oradores coincidieron en señalar que la región debe balancear su modelo de crecimiento orientado hacia la exportación, para sobrellevar la caída de la demanda en los mercados de Occidente.

"El modelo de desarrollo orientado hacia la exportación de los últimos 50 años, que le fue muy útil a Asia y que creímos que era el adecuado, ahora tiene que ser revisado", sostuvo Nag.

Para el funcionario, Asia debe incentivar el consumo -algo importante para reducir la pobreza- ahorrando menos y gastando más. Nag añadió que el ahorro regional es muy elevado, lo suficiente como para compensar la falta de programas de bienestar.

TLC con UE
El TLC entre los países andinos y la Unión Europea es una "nueva colonización", afirmaron diversas organizaciones políticas y sociales que analizan las negociaciones que llevan adelante Colombia, Ecuador y Perú con la UE.

Las organizaciones señalaron que los TLC únicamente benefician a las transnacionales y no a los pueblos, cuyos derechos no son respetados como se observa en las leyes que vulneraron el territorio de los nativos selváticos en el Perú.

"Los TLC lo que van a hacer es volver irreversibles las medidas de libre comercio ya tomadas e imponernos unas nuevas", dijo el senador colombiano por el opositor Polo Democrático Alternativo (PDA) Jorge Robledo.

Según Robledo, la "lógica" de los TLC que suscribió Colombia con Estados Unidos y el que negocia con la UE es la misma. "La lógica de estos países es supeditar todo a las conveniencias de las grandes transnacionales, y a escala global son idénticas porque finalmente la forma de funcionar de una transnacional europea o una estadounidense, desafortunadamente es la misma", agregó.

Vergüenza en Argentina
Vergüenza: en Argentina, donde se producen alimentos para dar de comer a cientos de millones de personas, 25 niños mueren cada día antes de cumplir un año. Los datos oficiales, que miden la mortalidad infantil en 12,9 por mil nacidos vivos contrastan con el reciente informe de Unicef: 14 por mil. “No nos importan los datos teledirigidos del Indec (Instituto Nacional de Estadística y Censos), lo que está a la vista y nos golpea a todos son cosas sencillas y evidentes”, dice el obispo de Humahuaca, Pedro Olmedo. En el país más de seis millones de chicos viven en la pobreza y la mitad de ellos pasa hambre. Sólo en la Ciudad de Buenos Aires, ocho niños mueren por día antes de su primer cumpleaños. En Cuba, la tasa de mortalidad infantil es de cinco por mil.

Bajo las doradas galerías de la Avenida Alem, en pleno centro porteño, una veintena de chicos se acomoda sobre cartones para pasar la noche. Recostados en hilera, aspiran pegamento con las miradas perdidas en el cielo. A metros de la Casa Presidencial y de la Plaza de Mayo, cuna de la independencia, un bebé recién nacido llora buscando el pecho de su madre adolescente que revuelve la basura en busca de comida.

En la madrugada del 11 de diciembre de 2008, un reciclador encontró el cadáver de un niño de tres años mientras hurgaba en un contenedor del barrio porteño de Constitución, a menos de dos mil metros de la Casa de Gobierno. El cuerpo estaba envuelto en una frazada y presentaba fuertes signos de desnutrición. Según informaron las fuentes de la investigación, en los días posteriores al hallazgo no se registraron denuncias sobre la pérdida del niño lo que hacía suponer que había sido depositado en el basurero por algún familiar o conocido. Un día después de que apareciera el cuerpo sin vida de este niño sin nombre, al que seguramente nunca hamacaron en una plaza, la noticia desapareció de los medios de prensa.

La desnutrición sufrida durante el embarazo y en los primeros meses de vida produce daños irreparables en el ser humano: retraso mental y físico, bajo peso y talla y dificultades en el aprendizaje. El informe de Unicef revela que el 66% de los niños y las niñas mueren en su primer mes de vida; “más de la mitad de estas muertes son evitables”, detalla el documento.

Efraín Rúa
Editor Mundo


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