Gran estafa a cooperativa en Abancay

En la Cooperativa San Pedro de Andahuaylas, considerada la sexta en eficiencia y rentabilidad dentro de 166 cooperativas de ahorro y crédito de todo el país, se ha producido un desfalco del orden de los cinco millones de soles. En el caso se encuentran involucrados los ex directivos de la agencia de Abancay y el ex asesor legal Carlos Medina Gutiérrez, quienes llegaron al extremo de “prestar” dinero a familiares y allegados, sin garantía y menos devolución. Ahora tendrán que responder ante la justicia por sus fechorías.

| 08 mayo 2008 12:05 AM | Informe Especial | 9.5k Lecturas
Gran estafa a cooperativa en Abancay
Por cinco millones de soles. Acusan a ex asesor legal, dueño de canal 4 de esa ciudad.

Más datos

(1) La principal agencia de Lima, ubicada en el distrito de Santa Anita, brinda créditos a numerosos socios capitalinos.

(2) La agencia del Cusco se ha convertido en la favorita de los ahorristas de la Ciudad Imperial.

(3) La Cooperativa San Pedro, en Abancay ha sido remecida por el terremoto del robo.

(4) Carlos Medina Gutiérrez, ‘Viruta’, quiso convertir la cooperativa en su banco personal. A los socios que entraron en mora les arrebató sus pequeñas propiedades.

(5) A Camilo Abuadbha, ex presidente del Consejo de Administración, le gusta la buena vida,

todo con plata de los socios de la cooperativa
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La referida Cooperativa, que inició sus operaciones con la mejor intención y buenos augurios en 1960, fue creciendo poco a poco hasta llegar a contar con dos sucursales en Andahuaylas, en Uripa y Huancarama, una en Abancay, Curahuasi, y otra en Cusco, para después llegar a Lima, donde abrió cinco oficinas, llegando a totalizar 50 mil socios, sin imaginar que ciertos poderes utilizarían esa capacidad para oscuros fines, lo que tiene escandalizada a la comunidad abanquina.

Según sus socios, la Cooperativa ocupa ese sitial y tiene colocaciones por 70 millones de soles porque cuenta entre sus cooperativistas a campesinos, principalmente en Andahuaylas y Chincheros, agrupados en comunidades que tienen un comportamiento impecable en el pago de sus préstamos, pues “por cultura saben honrar sus deudas”. Sin embargo, el comportamiento de algunos de sus directivos no ha sido tan honorable.

Los tres malditos
En Abancay, donde el tema de la cooperativa es pan del día, aseguran que el cerebro de las operaciones fraudulentas es el abogado Carlos Medina, dueño de canal 4 y abierto simpatizante fujimorista y quien hizo nombrar como administrador de la cooperativa en Abancay a su ex empleado Jesús Salazar Gómez y como procurador de la misma a Edgar Soria, un “testigo de Jehová” muy especial por su apego al dinero. En la ciudad sureña los llaman ahora “los tres malditos”.

Cuando fue nombrado asesor Carlos Medina, los abanquinos se preocuparon por sus antecedentes: había sido despedido del Senati por “apropiación ilicita” y utilizaba su canal televisivo para extorsionar. Razón no les faltaba. Después de su paso por la Cooperativa San Pedro-Agencia Abancay, se volvió empresario en educación y transporte, tanto en Arequipa como en Cusco y Lima.

En cuanto a Salazar, llegó al extremo de condonar intereses y moras en diferentes créditos o cuentas, lo que ocasionó un perjuicio a la Cooperativa por 86 mil 279 dólares y 340 mil 405 soles. Asimismo tramitó y otorgó 34 cartas fianza por medio millón de soles con su sola firma, cuando debe ser con doble firma, y sin exigir garantías ni ingresar a la Cooperativa las respectivas comisiones financieras. Y por si fuera poco, a su cónyuge, Yesenia Cáceres Villar, le otorgó un “crédito” por 30 mil dólares y a su sobrina Muriel Salazar Avilés, de 18 años, le prestó 31 mil dólares, al igual que a su pequeño hijo de 9 años. Y, como favor con favor se paga, hizo contratar en forma fraudulenta y con doble sueldo a su amigo, el abogado Carlos Medina Gutiérrez.

Todo queda en familia
Para estar seguros de ponerse a buen recaudo, los ex directivos colocaban en los puestos claves a familiares y amigos. Medina colocó por ejemplo en el Consejo de Administración a Camilo Abuadbha, su padrino, y quien recibió un préstamo de 50 mil dólares. En el Consejo de Vigilancia nombró a su amiga Vilma Palacios, quien, contra toda norma, se prestó 90 mil dólares, poniendo como garantía una casita de menos de 10 mil dólares.

Cansados de sus robos y de los notorios signos exteriores de riqueza de Medina y después de una auditoria que demostró sus malos manejos, la agencia de Abancay fue intervenida por la alta gerencia, con sede en Andahuaylas, y los “tres malditos” afrontan juicios “por fraude en la administración de personas jurídicas, delitos contra el orden financiero y monetario- concentración crediticia, condicionamiento indebido en otorgamiento de créditos y asociación para delinquir, delito contra el patrimonio, estafa, apropiación ilícita, contra la fe publica, falsificación de documentos, falsedad genérica” y otros en agravio de la cooperativa.

Amenazas de muerte
Los medios de comunicación que han denunciado el escándalo se han convertido en enemigos de los facinerosos, que han llegado al extremo de amenazar de muerte a sus ejecutivos, al igual que al presidente de la Comisión Interventora de la Cooperativa, Silverman Chirinos Porras, y al gerente general de la cooperativa, Delesmiro Romero Velásquez.

“Azuzando la rivalidad entre Abancay y Andahuaylas, estos ladrones querían quebrar la cooperativa y, con el dinero de sus robos, formar una nueva. Así se lo propusieron al alcalde de Abancay, Manuel Campos Céspedes, pero el tiro les salió por la culata, pues este los rechazó porque conocía sus antecedentes. Ahora, Medina Gutiérrez y sus cómplices tienen que afrontar un proceso penal y pagar con sus propiedades, producto del hurto, los dineros esquilmados. Esperamos que la justicia sea drástica contra estos facinerosos”, expresó uno de las personas amenazadas.

Socios retiraron siete millones de soles
A principios de febrero pasado y cuando los ex directivos de la cooperativa San Pedro de Andahuaylas, en agencia Abancay, tenían la seguridad que sus fechorías quedarían en nada, una auditoria demostró las irregularidades cometidas. Medina y su banda se atrincheraron en el local, seguros de recibir el apoyo de los socios. Pero sucedió lo contrario. Demasiada ostentación, fuertes signos exteriores de riqueza y muchas ínfulas, hicieron mella en los cooperativistas humildes, que hacen esfuerzos por sobreponerse a la pobreza y cumplir con sus obligaciones crediticias.

Entonces comenzaron con una fuerte campaña para atemorizar a los ahorristas, trataron de crear un gran pánico financiero. Por medio del canal 4, propiedad de Medina, aseguraban que la cooperativa no tenía liquidez y que era inminente su quiebra. Esto caló en algunos socios que retiraron siete millones de soles, lo que, sin embargo, no hizo gran mella en la institución que, con una nueva administración, sigue funcionando normalmente y ha decidido recuperar, por medio de juicios penales, los cinco millones defraudados por Medina y su banda.


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