Gota a Gota

La preocupación de las centrales agrarias peruanas por cuidar el agua, acaso el más valioso de los recursos naturales, y por evitar que caiga en manos de quienes pretenden sólo enriquecerse con su comercialización o dilapidarla con su uso abusivo en procesos mineros e industriales, coincide con una gran corriente internacional preocupada en preservarla. Así lo demuestra este artículo, de un experto en la materia.

Por Diario La Primera | 11 marzo 2009 |  914 
Gota a Gota
(1) Importantes ríos corren el riesgo de extenuarse. (2) Dos tercios de la población mundial no tendrá agua en el 2025. (3) Cuatro mil niños menores de 5 años mueren diariamente por la escasez de agua.
El agua se va
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La falta de acceso al agua genera en casi todas las regiones del planeta diferentes tipos de confrontaciones. Las guerras del futuro serán cada vez más frecuentes por el control del agua. Tesis ampliamente desarrollada durante el simposio “El agua: fuente de conflictos”, realizado la semana pasada en Berna, Suiza, el mismo fue convocado por la Coordinación Suiza “El agua como bien público” y organizado por la Alianza Sur -plataforma que reúne a seis de las más importantes ONG helvéticas de cooperación con el Sur.

Dicho simposio intentó relanzar la reflexión de la opinión pública nacional a sólo cuatro días de la apertura en Estambul, Turquía, del 5to Foro Mundial del Agua titulado “Conciliar las Divisiones por el Agua”. “La conflictividad en el planeta a causa del agua tiende a agravarse con los actuales cambios climáticos”, subraya Rosemarie Bär, una de las responsables de la coordinación y representante de la misma al evento turco.

Señales alarmantes
Bär anticipa señales alarmantes. El África subsahariana sufrirá una disminución del 20 % de su disponibilidad de agua de aquí al fin del siglo. Y a nivel planetario cerca de 70 importantes ríos están amenazados de secarse por los cambios climáticos y el exceso de consumo Con esta perspectiva, los conflictos violentos en torno a este recurso vital seguirán aumentando.

En un escenario ya dramático donde 1.200 millones de personas en el planeta no cuentan hoy con agua potable y 4000 niños menores de 5 años mueren diariamente a causa de dicha situación. Y donde el modelo predominante produce víctimas y cifras escalofriantes.

La producción de 1 litro de bio-etanol (combustible vehicular) necesita cerca de 5000 litros de agua. Un tomate de Marruecos que será luego exportado necesita 13 litros virtuales de agua. Mientras que la producción de un vaso de jugo de naranja demanda 170 litros de agua, y una camiseta de algodón necesita 20 mil litros. Al mismo tiempo, cada habitante suizo utiliza por día (cocina, higiene etc.) 160 litros de agua. Cifra que llega a 4000 litros por día si se calcula el agua empleada en los alimentos, productos y vestidos importados al país.

Derecho fundamental
“El acceso al agua es un derecho humano fundamental. De su aplicación dependen prácticamente todos los otros derechos humanos esenciales”, señala Bruno Riesen, responsable de campañas de Amnistía Internacional (AI) en Suiza. Y si bien hoy se tiende a hablar constantemente de la crisis financiera, de la inestabilidad bancaria, de los graves problemas climáticos, “muchos olvidan que una parte esencial de los grandes problemas de futuro está ligada al agua”, enfatiza.

En caso de persistir la actual tendencia, subraya el representante de AI, cuyas previsiones son terribles, “dos tercios de la población mundial, es decir más de 3.5 millones de personas, no contará con agua potable en el 2025”.

La lógica predominante en la actualidad, explica Riesen, implica el desperdicio del vital líquido; el crecimiento desmedido del consumo de una parte pequeña de la población planetaria –en detrimento de la mayoría-; así como una producción agropecuaria que acapara el 70 % del consumo del agua a nivel planetario. “Con el agravante que dicha producción está encaminada, por ejemplo, a los agro carburantes. Es decir a irrigar plantíos destinados luego a abastecer de combustible los vehículos de la población del norte”, denuncia.

La responsabilidad de la ONU
Concepto marco con el que coincide la abogada portuguesa Catarina de Albuquerque, experta independiente sobre el agua potable del Consejo de los Derechos del Hombre de las Naciones Unidas, con sede en Ginebra. El no respeto a ese derecho fundamental, “implícitamente reconocido por las Naciones Unidas cuando reconoce el derecho a mejorar las condiciones de vida”, anticipa el riesgo de nuevos y mayores conflictos, señala Albuquerque.

Confrontaciones que “buscan controlar las fuentes de agua; o que conciben a éstas como instrumentos o blancos militares; en tanto que objetivos terroristas o incluso como medio de presión y chantaje entre naciones”, explica. “De ahí que la resolución de los problemas del agua, está ligada a una verdadera voluntad política de los diferentes actores y Estados”, enfatiza Albuquerque .

“Y de allí también, la responsabilidad y la importancia del sistema de “las Naciones Unidas, que con su diversidad de Estados miembros, de propuestas y actores constituyen un verdadero milagro y un marco esencial para resolver los problemas mundiales, entre ellos, el del agua”, concluye.

Un bien público
El de Turquía, un Foro de las transnacionales “En la propuesta de su Declaración final del 5to Foro, que deberá ser discutida y aprobada en Estambul, no encontré referencias explícitas al agua como derecho humano fundamental”, analiza Albuquerque, quien informa que no estará presente en el mismo. “Somos bastante escépticos de lo que pueda resultar de ese Foro controlado por las transnacionales del agua”, enfatiza por su parte el pastor Alberto Rieger, responsable de la Organización OEME (Ecumenismo, Misión, Cooperación al desarrollo), de las iglesias cristianas helvéticas.

En esos foros, “la sociedad civil internacional no es tomada realmente en cuenta”, y las reivindicaciones de los movimientos sociales, son subestimadas, enfatiza Rieger. Por eso, importantes redes internacionales que luchan por el agua como bien público y que participaron en el Foro Social Mundial de Belém de Pará -fin de enero pasado- , “han definido una estrategia de presión y enviarán representantes a Estambul para hacer escuchar su voz”.

“Exigimos, tal como se definió en la Declaración del Agua de Belém, “que cualquier ser humano tenga acceso y derecho al agua de buena calidad y en cantidad suficiente para la higiene y la alimentación”, explica el coordinador de OEME, presente en el simposio de Berna.

Y que la gestión del agua “permanezca en el ámbito público y comunitario, con participación, equidad, control social, sin fin de lucro, sin generar violencia a los territorios, preservando el ciclo del agua”, concluye.

Sergio Ferrari
(ALAI AMLATINA)
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