Francisco Pizarro y los huesos de la cripta

Sigue polémica por la autenticidad de los restos del conquistador, que permanecen en la Catedral. Una muestra fotográfica expone los resultados de los últimos estudios.

Por Diario La Primera | 04 oct 2008 |    
Francisco Pizarro y los huesos de la cripta
(1) Los restos de Pizarro generan controversia. Igual, siguen siendo parte del interés nacional en la Catedral de Lima. (2) Francisco Pizarro murió en 1541 a manos de Diego de Almagro. (3) Restos del conquistador español permanecen guardados en cofres. (4) Cripta arzobispal donde se encontraron en 1977 restos de Pizarro.

Es parte de la historia del Perú, para bien o para mal. El militar español falleció en 1541 y desde entonces no se supo con certeza dónde fueron a parar sus restos. Por casi un siglo, la Catedral de Lima albergó los restos de una momia apócrifa como si fuera del conquistador, pero en 1977, obreros que trabajaban en la remodelación de la cripta arzobispal, descubrieron una misteriosa caja de plomo y otra de madera. La primera guardaba un cráneo y la otra restos de huesos. Ahí empezó la polémica. Según algunos antropólogos, los restos óseos en la Catedral no corresponden al fundador. Para concluir la controversia, hace dos años el arqueólogo Raúl Greenwich inició un estudio forense al mausoleo y presenta la muestra fotográfica "Francisco Pizarro. Evidencias históricas y bioarqueológicas", con la que espera despejar toda duda.

Según el informe, un punto de partida para esclarecer la autenticidad de los restos de Pizarro es la manera cómo murió, pues ese momento quedó inmortalizado en los libros: “…y dieron al marqués tantas lanzadas, puñaladas y estocadas, de que murió… sin acabar de atar las correas de las coracinas, con una espada y una adarga, y que todos cargaron contra él con tanta furia… y así acabaron de matar con una estocada que le dieron en la garganta…”, dejando claro que el fundador de Lima fue víctima de múltiples cortes que le ocasionaron la muerte.

A esto se suma el “Informe Ludeña” elaborado hace más de dos décadas por el arqueólogo Hugo Ludeña, quien realizó los primeros estudios a los restos óseos descubiertos en 1977, concluyendo que Pizarro murió como consecuencia de muchas heridas realizadas con artefactos cortantes en diferentes partes del cuerpo y establece además que el conquistador español tenía el codo derecho cercenado.

Según Raúl Greenwich, quien dirigió la investigación, las diferentes lesiones que presenta el actual esqueleto son la principal prueba de la autenticidad. Entre las principales conclusiones que arrojó el estudio figuran las lesiones cortantes-penetrantes y cortantes-contundentes, a nivel del cráneo, vértebras cervicales, dorsales y primera lumbar que presentaba el esqueleto. Estas lesiones concuerdan con la forma cómo murió Pizarro. Y hay diferencias marcadas con el anterior resto óseo, que no presentaba lesiones cortantes en el cuerpo.

El mismo individuo
Otro de los puntos cuestionados fue el momento en que los obreros descubrieron los restos óseos. Inicialmente, se dijo que fue hallado junto a otros esqueletos –de una mujer y dos niños–; sin embargo, luego del estudio se logró reconstruir –en un buen estado de conservación– el 90% de las piezas del esqueleto, las cuales presentan perfecta correspondencia articular unas con otras, demostrando que corresponden a un mismo individuo.

Además, el esqueleto pertenece a un individuo de sexo masculino, diestro, de consistencia robusta, lo cual indica que debió dedicarse a actividades que exigían gran esfuerzo físico, estatura aproximada de 1.74 cm. Edad biológica establecida entre 50-66 años con un promedio de 58, características que –según el especialista– concuerdan con Francisco Pizarro.

Según Fernando López, director del Museo de Arte Religioso de la Basílica Catedral de Lima, lugar donde se expone la muestra fotográfica, el objetivo principal de la investigación fue identificar al fundador de la ciudad, conocer su vida. A partir de ello, se dieron otros objetivos, como conocer a las personas de ese entonces.

Pésima dentadura
“La investigación nos reveló que Pizarro era una persona común y silvestre, a quien le gustaba los vegetales y tenía una mala higiene dental. Este descubrimiento se logró, entre otros estudios, gracias a los análisis biológicos de las pupas que dejan las moscas en los cadáveres. El mismo estudio nos permitió descartar la posibilidad de la no pertenencia del cráneo con el resto del cuerpo, como había sido la hipótesis hace treinta años”, manifestó López a LA PRIMERA.

Recalcó que para ellos (la Iglesia) nunca se consideró la tesis de que los verdaderos restos óseos de Pizarro fueran los descubiertos en 1977.

“Aquí está la cabeza de don Francisco”
Fue en 1891, al celebrarse el 350 aniversario de la muerte de Francisco Pizarro, que las autoridades eclesiásticas deciden exhibir públicamente, como parte de los atractivos del museo de la Catedral, los restos óseos del fundador de Lima y construyen un mausoleo a Pizarro.

Dichos restos fueron exhibidos al público durante muchos años, hasta que en 1977 un grupo de obreros, luego de derrumbar una pared en la cripta arzobispal de la Catedral, descubrieron un nicho donde encontraron una caja de plomo con la siguiente inscripción: “Aquí está la cabeza del señor marqués don Francisco Pizarro, que descubrió y ganó los reinos del Perú y puso la real corona de Castilla”. La caja, efectivamente, guardaba un cráneo. Al lado se encontró un féretro forrado interiormente en terciopelo, que contenía una gran cantidad de huesos.

El equipo de científicos encabezados por el arqueólogo Hugo Ludeña determinó que en el féretro había huesos de una mujer, dos niños y un hombre maduro. Este último, casi con seguridad, era Pizarro.

Wilder Mayo M.
Redacción


Diario La Primera

Diario La Primera

La Primera Digital
Diario La Primera comparte 119374 artículos. Únete a nosotros y comparte el tuyo.