Entre la prohibición y la legalización

Contra lo que muchos creen, la legalización del consumo de drogas, en el marco de una política general de rehabilitación de adictos, es una polémica vigente en muchos países, en particular de América Latina, donde las posiciones oscilan entre endurecer el proteccionismo, como plantea el conservador presidente de Colombia, Álvaro Uribe, y la legalización, que ha entrado de lleno en la campaña electoral mexicana.

| 07 febrero 2009 12:02 AM | Informe Especial |606 Lecturas
Entre la prohibición y la legalización
(1) Una sangrienta guerra con pocos resultados. (2) Pese a los grandes decomisos, el tráfico sigue. (3) Los insumos químicos, otro gran problema. (4) El narcotráfico mueve verdaderas fortunas.
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Es así que en México el Partido Social Demócrata (PSD) ha levantado como bandera de su campaña para las próximas elecciones intermedias, la legalización controlada de la marihuana y el análisis de la misma medida para las llamadas sintéticas, como la cocaína, como forma de combatir de manera más efectiva al narcotráfico. “Convencido en que la lucha frontal y armada que ha sostenido el gobierno federal en contra del narcotráfico y el crimen organizado no ha dado los resultados esperados y no los dará, el PSD promoverá la legalización del cannabis a fin de controlar su uso y distribución desde un ángulo médico”, dijo Alberto Begné Guerra, Presidente del Consejo Nacional del PSD

Estrategia fracasada
"A la par de los 5 mil crímenes ocurridos en el 2008, el incremento en el consumo de drogas en los jóvenes prácticamente se duplicó. Si la estrategia de confrontación por la vía de las armas estuviera dando resultados, por lo menos en el terreno del combate a las adicciones podría llegar a justificarse... la estrategia del combate al narcotráfico es una estrategia que ya fracasó", argumentó.

"Si se quisiera combatir el negocio de las drogas se tendría que tocar el tema de los 15 mil millones de pesos que se lavan al año por las instituciones financieras del país", dijo; "Planteamos la regularización del mercado de la marihuana para usos medicinales, pero pensamos abrir una discusión amplia por la forma en como se puede regular otras drogas", aseveró, mientras otras voces se alzaron contra el planteamiento, como grupos católicos conservadores, ex adictos y organizaciones de padres.

También el Partido de la Revolución Democrática (PRD), el principal de oposición, es partidario de la legalización, y el presidente de México, el conservador Felipe Calderón, ha propuesto despenalizar la posesión de pequeñas cantidades de algunas drogas.

Previamente, en una reunión de funcionarios de la ONU y representantes de 32 países, sobre la lucha antidroga, celebrada en Honduras, el presidente de este país, Manuel Zelaya pidió “despenalizar el consumo de drogas” como una manera de combatir la violencia relacionada con el narcotráfico.

En Paraguay, hay un intenso debate en el que el gobierno del presidente Fernando Lugo es acusado de oponerse a legalizar la marihuana por temor a perder fondos de asistencia económica de Estados Unidos. Un proyecto para legalizar el cultivo controlado de marihuana y su consumo fue presentado por el diputado paraguayo Elvis Balbuena, quien dice que hay que poner fin a los atropellos e incoherencias de una guerra contra la marihuana impuesta desde el exterior.

En Argentina, se encuentra en los tribunales un proyecto del gobierno de Cristina Fernánez, para hacer explícita la legalización de la posesión de pequeñas cantidades de droga para consumo personal, la que existe en casi todos los países de la región.

Lucha inútil
El juez de la Corte Suprema Argentina Eugenio Zaffaroni, respaldó la propuesta y argumentó que legalizar la posesión con fines de consumo ahorrará esfuerzos inútiles en la lucha contra la droga y permitirá enfilar todos los cañones contra el narcotráfico.

Siempre a contracorriente, el conservador Álvaro Uribe ha anunciado que pretende reprimir a los consumidores, desesperado por la falta de éxito de su política de guerra contra la droga, bajo el padrinazgo de Estados Unidos, aunque el conocido periodista Álvaro Camacho Guizado planteó mayor flexibilidad ante la corriente legalizadora. El Diario Exterior de España afirmó en un reciente comentario que la nueva administración norteamericana de Barack Obama “debería prestar más atención a lo que otros líderes latinoamericanos están sugiriendo como una alternativa a la estrategia prohibicionista de Washington”. Según el comentario, “Obama debería discutir con los líderes latinoamericanos alternativas que busquen reducir en estos países la violencia relacionada con las drogas y la corrupción.

Quienes rechazan la legalización alegan que sólo propiciará la masificación del consumo, pues millones de jóvenes que están al margen del vicio tendrían la oportunidad de probar narcóticos y eventualmente enviciarse.

El ejemplo de Holanda
Los partidarios de seguir el ejemplo de Holanda, un país donde se puede comprar dosis de drogas en las farmacias y no tiene problemas de criminalidad por narcotráfico ni muertos por consumo, señalan, entre otros argumentos, que la política de guerra total tiene inspiración externa y ha servido paradójicamente para acciones ilegales, como las acciones encubiertas de la CIA en Vietnam, Centroamérica y Afganistán, financiadas con operaciones de tráfico de drogas realizadas por esa agencia norteamericana. Todos tienen sus razones, el debate es intenso y debe continuar, en la perspectiva de combatir efectiva y totalmente a uno de los más grandes flagelos del mundo contemporáneo: el narcotráfico.

La represión induce al delito
1. La prohibición fomenta el delito, de la misma manera como ocurrió con el licor en los años 20. Los adictos se ven forzados a delinquir para pagar por la droga altos precios. Hasta el 50% de los robos en las ciudades grandes son cometidos por drogadictos. En ese mundo, el tráfico degenera en asesinatos y batallas a tiros por ajustes de cuentas.

2. La prohibición de las drogas canaliza más de 40 mil millones de dólares al bajo mundo. La prohibición de las bebidas alcohólicas hizo que fabricantes serios de licor se dedicaran a otras actividades, mientras otras desaparecieron, lo cual dejó el negocio en mano de las mafias. Si las drogas fueran legalizadas, las mafias perderían miles de millones de dólares y las drogas serían vendidas por empresas legítimas, en un mercado abierto.

3. La prohibición es un ejemplo clásico de lanzarle dinero a un problema sin resolverlo. El gobierno de Estados Unidos gastó 16 mil millones de dólares el año pasado tratando infructuosamente de hacer cumplir la ley.

4. Las leyes antidrogas han creado una subcultura criminal en los barrios pobres. Las inmensas utilidades que el narcotráfico produce atraen a quienes no les importa actuar al margen de la ley y para los que sienten que no tienen futuro en otra actividad.

5. La guerra contra las drogas destruye a las familias. Muchos padres son apartados de sus hijos al ser condenados por posesión de marihuana, por vender unas pocas onzas de drogas o por otras ofensas no violentas.

6. La guerra contra las drogas ha fomentado las violaciones de las libertades civiles. Al tratar de ganar una guerra perdida se graban conversaciones, agentes incitan a cometer delitos, se decomisan propiedades y se cometen muchos otros abusos. En los casos más tristes, inocentes resultan muertos.

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