Empresas explotadoras al banquillo

En el marco de la “Cumbre de los Pueblos”, Tribunal Permanente acusará a transnacionales que se aprovechan de comunidades nativas y explotan al trabajador.

| 11 mayo 2008 12:05 AM | Informe Especial | 2.9k Lecturas
Empresas explotadoras al banquillo
(1) Muchos trabajadores como los mineros se ven obligados a laborar más de 8 horas sin beneficio alguno. El Tribunal busca protegerlos. (2) Agricultores, como los empleados de Camposol, son explotados.­­­­ (3) Torrelli asegura que se quiere recuperar historia de los pueblos. (4) Muchas comunidades han puesto su grito en alerta ante los abusos de las empresas que no les brindan desarrollo sino les quitan su riqueza.­

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Seguirán casos contundentes

“El veredicto final del TPP acusando a las empresas transnacionales que abusan de las comunidades indígenas y de los trabajadores no es vinculante, pero vamos a acompañar la judicialización de los casos más contundentes para mandarlas a ONGs defensoras de los derechos humanos”, manifestó Torrelli.
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“En el mundo actual, el discurso dominante nos habla de las inversiones y el comercio internacional. Sin embargo, nunca se habla de saqueo de recursos y riquezas naturales o las violaciones de derechos humanos a los trabajadores a manos de las empresas transnacionales”. Con estas palabras, la representante del Tribunal Permanente de los Pueblos, Claudia Torrelli, asegura que justamente este organismo fue creado para juzgar el accionar de estos empresarios y defender a los pueblos indígenas de la constante explotación y abusos cometidos. Lima será epicentro para verlos en acción, pues dicho ente forma parte de la Cumbre de los Pueblos.

Ahora que el Perú estará en los ojos del mundo por la reunión de mandatarios en la V Cumbre de América Latina, el Caribe y la Unión Europea (ALC-UE) en donde diversos países europeos buscarán tratados bilaterales en la región, paralelamente se desarrollará –como se sabe– la Cumbre de los Pueblos con movimientos sociales, sindicatos y comunidades nativas de ambos continentes en rechazo a las políticas neoliberales del libre comercio, quienes presentarán sus alternativas a los dignatarios de la ALC-UE.

Sin duda, lo más resaltante en esta Cumbre paralela será el funcionamiento del Tribunal Permanente de los Pueblos (TPP), visto como “un acto para rescatar la historia de los pueblos buscando reconstituir los derechos para reclamar justicia”, según su representante Claudia Torrelli. El TPP se fundó en Italia en 1979, a tres años de la adopción de la Declaración Universal de los Derechos de los Pueblos, buscando no sólo preocuparse por los Estados, sino por el derecho de los pueblos a la autodeterminación y sus derechos civiles, políticos, económicos, sociales, culturales y colectivos. Hoy en día, las comunidades indígenas son las más afectadas por el liberalismo empresarial.

Al banquillo de acusados
“Actualmente, las empresas han formado un derecho global de privatización sin legitimidad. El tema universal del respeto a las condiciones laborales y derechos humanos cada vez está más débil”, advierte la representante uruguaya, al agregar que, en nuestro país, el Tribunal será inaugurado el 13 de mayo y sentará en el banquillo de los acusados a más de 20 empresas europeas por violar los derechos en materia laboral. La clausura llegará con lectura de veredicto final el 16 de mayo, al cerrarse la Cumbre.

Entre los ejes temáticos que abordará el Tribunal, figuran los recursos naturales y el neocolonialismo, privatización de la justicia, privatización de servicios públicos y violación de derechos fundamentales, precarización y explotación laboral, crímenes económicos, criminalización de la resistencia y uso de la fuerza, infraestructura para el saqueo y la deuda ecológica y social. Incluso, habrá testigos que denunciarán el maltrato a su localidad o el sufrido en su lugar de trabajo.

Para el tribunal, la Unión Europea promueve la estrategia comercial “Europa Global: Competir con el mundo” y en vez de buscar el desarrollo de las comunidades, permite una mayor desregulación social, laboral y medioambiental, pues las inversiones brindan el acceso inmediato a la extracción de recursos naturales, incluso siendo una de las mayores causas del cambio climático y yendo en contra de las pretensiones de la ALC-UE.

Torrelli destacó que el caso colombiano es uno de los más llamativos en nuestra región. “Las empresas cometen crímenes de lesa humanidad con las comunidades indígenas para quitarles sus tierras. Este problema es una de las dimensiones menos conocidas del conflicto colombiano”, afirmó.

¿Y en Perú?
Para la representante de dicho tribunal, hay empresas acusadas como Repsol-YPF y Shell en el sector de petróleo, la finlandesa Botnia por su contaminación con la planta papelera en Uruguay, la italiana Telecom en Telecomunicaciones, la francesa Suez en Electricidad, BBVA, HSBC y Santander en el rubro de banca e instrumentos financieros. Sin embargo, las empresas abusadoras de los derechos no están lejos de nuestro país. Tres empresas operan en el Perú: la minera Río Blanco Cooper (ex Majaz) acusada por la Confederación Nacional de Comunidades Afectadas por la Minería (Conacami) por los daños ambientales. Otra es la empresa Camposol al no respetar las ocho horas de trabajo y amedrentar a los trabajadores que formen sindicatos. Y finalmente, la compañía alemana Bayer, por envenenar en la región de Ayacucho a 24 niños que murieron por ingerir un alimento que contenía un plaguicida producido en dicha empresa.

Todas estas acusaciones ameritan la atención nacional para presenciar el juzgamiento de empresas que no ayudan al desarrollo como deberían. Y esto es tambié­­n parte de la fiebre por las cumbres que se vive en nuestro país.

Unión de dos continentes
La “Cumbre de los Pueblos” también contará con la participación de representantes extranjeros de movimientos sociales defensores de las comunidades indígenas, pues trata de reflejar la unión de los pueblos de dos continentes como son América y Europa.

El argentino Gonzalo Berrón, del movimiento Alianza Social Continental, explicó que su movimiento se resiste a acuerdos de libre comercio, tratando de fortalecer las luchas diluidas de los pueblos. “No nos oponemos solamente, sino tratamos de forjar alternativas para defender lo nuestro y lograr la soberanía del bienestar”, asegura.

Por su parte, la irlandesa Brid Brennan, del Transnational Institute holandés, indicó que la junta de los movimientos sociales “es un proceso de articulación política de solidaridad”. Lamentó que en el Viejo Continente, muchos países sólo busquen el libre comercio en lugar de conversar primero con lo que quieren sus pueblos y finalmente todo trae impactos negativos.

Gianfranco Gonzales F.
Redacción


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