El gobierno que jaló a todos los maestros

Cuando el Banco Mundial dictaminó que el Perú ocupaba uno de los últimos lugares en la educación en el mundo y todo el mundo asintió y bajo la cabeza, lo que estaba queriendo decir era más o menos lo siguiente:

| 17 marzo 2008 12:03 AM | Informe Especial | 887 Lecturas
El gobierno que jaló a todos los maestros
(1) Cada vez son más graves los constantes errores del Ministro Chang. (2) Raking de Universidades según Instituto internacional para la educación superior en América Latina y El Caribe
Masiva desaprobación de maestros y cambio en el Consejo Nacional de Educación. La era Chang va camino a ser la más inepta de la educación peruana.
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1 su educación pública no sirve para nada;

2 ustedes están para razonamiento matemático y comprensión de lectura, y no para materias complejas;

3 invertir en mejorar a los maestros y los colegios no va a servir de nada;

Y desde entonces no estamos haciendo sino tratar de confirmar que tenemos profesores burros, sin preguntarnos para qué han servido los centros de preparación (universidades e institutos) y los programas de capacitación desarrollados por varios gobiernos; insistir en el tipo de prueba que nos dictan en el extranjero; justificar la política de no invertir en educación pública (¿para qué?); y tirar la responsabilidad para el lado gremial como si del sindicato dependieran los conocimientos de los profesores.

Sin duda, lo que se está jugando aquí es la enorme brecha entre educación privada y pública que se acentuó con la crisis económica (exacerbada por Alan García en su primer gobierno) y el ajuste posterior (Fujimori) que ahogó y mercantilizó la educación superior (preparatoria de los maestros) y dejó a la deriva la educación básica (inicial, primaria y secundaria). El resultado que tenemos son más de veinte años con maestros saliendo en masa de pedagógicos de dos por medio o de universidades en permanente crisis, segmentados (los de letras no estudian matemáticas, los de matemáticas no leen literatura); pésimamente pagados; no capacitados ni actualizados; sin material e infraestructura educativas; etc.

Es sobre este terreno que llegan Alan García y José Antonio Chang, que ocultan sus propios rendimientos universitarios como si fuera secreto de Estado, y empiezan a calificar de mediocres, politizados, comechados a los profesores, y los someten a las mismas pruebas que ya habían sido realizadas por el Banco Mundial guardando por lo menos algún grado de discreción.

Ahora el titular es 174 mil maestros desaprobados, sólo 141 aprueban, sólo dos llegan a 15.8 de nota. El desastre. Tenía razón el ministro en querer colgar al SUTEP, en no aumentarle a los profesores; el presidente con sus insultos; Aldo M pidiendo que se cierren los colegios, al final a él que le importa.

Proyecto Educativo Nacional
El año pasado, con gran aparato publicitario, el presidente y su ministro favorito aprobaron una Resolución Suprema que daba categoría de política de Estado, al Proyecto Educativo Nacional trabajado por el Consejo Nacional de Educación (CNE). Eran los días de la Ley de Carrera Magisterial, criticada por el SUTEP y diversos sectores vinculados al quehacer educativo. Tiempos de huelga.

Aparentemente el gobierno buscaba ampliar consensos y no aparecer como que imponía decisiones y convertía un tema tan delicado como la formación de los niños y niñas de menores recursos, como si se tratara de un enfrentamiento con el magisterio y su sindicato.

Pero ha pasado el tiempo y la adhesión a este importante documento, trabajado durante años y respaldado por lo más granado de la inteligencia educativa del país, ha quedado como meramente declarativo.

Los amigos periodísticos del gobierno ven la cosa fácil: se bota maestros, se ilegaliza al SUTEP, se cierra la derrama y contratamos a Vargas Llosa para que enseñe literatura y a De Soto, matemáticas, ya han empezado a decir que el padre Morales (primer presidente del CNE) es un rojo, que Murrugarra, que Barreda, que Carvallo, que Patricia Salas, caviarones todos ellos.

Seis objetivos para la educación peruana
El CNE ha propuesto seis objetivos para el cambio y 20 políticas prioritarias para que nuestro país despegue en materia educativa. Si bien estos “consejos” deben ser aplicados por igual tanto al sistema público como al privado, se dirigen principalmente a la educación pública que atiende a la población más pobre, que es la que está en peores condiciones.

El primer punto es: oportunidades educativas para todos, teniendo en cuenta la calidad y equidad en la educación en todos los niveles, en el área urbana y rural, en la educación de niños y adultos, para todas las clases sociales y todas las capacidades.

El segundo objetivo es el logro de una nueva educación básica, eficaz, intercultural y moderna, fortaleciendo las escuelas públicas con modelos pedagógicos innovadores y recursos tecnológicos y bibliográficos adecuados. El tercer objetivo es la calidad de la formación de los docentes y la implementación de la Carrera Pública Magisterial.

El cuarto objetivo se refiere al presupuesto, que como señala la propia Constitución  Política debe llegar al 6 por ciento del producto bruto interno. Otro punto importante  y que actualmente cobra gran vigencia es el referente a la moralización del sector educación en todas sus instancias.

El quinto objetivo apunta a la articulación de la educación superior con el desarrollo regional y nacional. Y el sexto, al compromiso de los municipios y la comunidad a favor de la educación.

Denis Merino
Unidad de Investigación


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