El aciago final de una triste historia

Ingrid Suárez cerró su triste historia de fraude y mentira, insistiendo hasta el final en que no se supo explicar bien y fue víctima de una feroz campaña mediática. ¿Así, no? ¿Quién fue ese malo que nos privó de sus cualidades en la Contraloría General de la República?

| 05 febrero 2009 12:02 AM | Informe Especial | 931 Lecturas
El aciago final de una triste historia 931

El tufillo de autosuficiencia de quienes defendían la designación de Suárez como un gesto de modernidad y la ensalzaban como supuesta profesional de primer mundo, estuvo acompañado de burlas y palabras de desdén hacia quienes, con objetividad y rigor, estuvimos entre los primeros en cuestionar el procedimiento elitista usado por la Comisión Webb y alertar sobre la falta de méritos de la candidata de Rafael Rey y del presidente Alan García para ser la nueva Contralora.

Fuimos los mayores críticos de la selección hecha por la Comisión Webb y nos quejamos ácidamente de que, luego de convocar a las organizaciones de la sociedad civil (no sólo sindicatos o comités de mujeres, sino colegios profesionales, universidades, instituciones de desarrollo) a proponer candidatos, haya desechado todas las propuestas sin explicación alguna.

El hecho es que nosotros entramos a este tema porque encontramos una inconsecuencia total respecto a lo que se prometía con la Comisión Webb y la terna presentada como lo mejor y además lo único que valía de la lista de 112 postulantes.

Serias observaciones
Estas fueron nuestras observaciones principales: (a) la Comisión designó un candidato que se propuso a sí mismo para el cargo, otra que era presentada por un partido político y otra que había sido invitada por los mismos comisionados; esto contradecía el criterio de la convocatoria que señalaba la importancia de la participación de la sociedad civil a través de sus organizaciones y la no injerencia política; (b) la Comisión avaló sus propuestas en un perfil que era de su particular responsabilidad y que enfatizaba las especialidades de gestión pública y gerencia, como si fueran las más idóneas para la función contralora; (c) la Comisión recabó opiniones de “personas calificadas” en relación a los candidatos, que eran ministros y ex ministros del actual gobierno, consultores de empresa privadas y el ex contralor Matute, lo cual incidió en una selección final favorable a los conocidos de estas personas; (d) la Comisión no tomó en cuenta trayectorias profesionales y personales vinculadas a la lucha contra la corrupción ni la elaboración académica al respecto; (e) la Comisión subestimó la importancia de la experiencia como funcionarios públicos de los evaluados y de su actividad en funciones de control; (f) la Comisión inventó un requisito posterior a las postulaciones, que era que los candidatos de 60 años o más quedaban descartados.

La terna de Ingrid Suárez, Mayen Ugarte y Fuad Khouri estaba aquejada de un elitismo que pretendía hacerse pasar por meritocracia, cuando lo que encerraba es el mismo espíritu que está detrás de la tesis de que hay los que sirven para contralor y los que ni siquiera llegan a limpiar el baño de las universidades en las que han estudiado los primeros. Es el mismo desprecio que se sintió durante la campaña electoral del 2006, cuando hubo quienes calificaron de “electarado” al que no votaba de la manera que algunos creían correcta, o cuando se ve a las provincias, a los andinos y a los sureños como un obstáculo para una modernidad blanca, citadina, que mira hacia el exterior.

Campaña sostenida
El 4 de diciembre de 2008, LA PRIMERA dice en un titular de portada: “Terna de Webb a Contraloría tiene padrinos”, que se ratifica en la página 6: “Candidatos a contralor llegan con sus padrinos”, y aborda el tema de que cada uno de los miembros de la terna tenía ministros y ex ministros del régimen aprista como respaldo: Suárez a Rey; Khouri a Ismael Benavides; Ugarte a Zavala y Conterno.

El 5 de diciembre publicamos la nota “Manipularon terna para la contraloría”, sobre las faltas de la Comisión Webb contra su propio reglamento. El día 6, nuestro diario titula en portada “Piden anular terna de Webb”, y en páginas interiores se publica: “Cruje la terna”.

El día 7, denunciamos en portada y en artículo sobre el tema a la “terna argollera”. El 8 de diciembre nuevamente en portada decimos “Webb reconoce que apadrinó a conocidos”. El 11 de diciembre afirmamos: “Favorita de Webb incumple requisitos”, refiriéndose a la falta de colegiatura de Mayen Ugarte, que se presentaba como abogada. El 12 de diciembre escribimos “La Contraloría, un estorbo para García”. El 13 titulamos: “La terna de Webb debe renunciar”.

El 17 de diciembre cuando Mayen Ugarte era todavía la candidata con mayores posibilidades, elaboramos un informe especial de dos páginas bajo el título “Governa nos quiere gobernar”, en alusión a la empresa que Ugarte y Zavala formaron en el 2002 (con llamada en primera página).

El sábado 27 la portada de LA PRIMERA se refiere a la propuesta final de García (que desecha a Ugarte y la sustituye por Ingrid Suárez) y señala: “Alan quiere su propia contralora”, y en página interior se refiere a la recomendación de Rafaeel Rey a favor de Suárez. El 28, escribimos sobre Suárez: “Candidata adolece de independencia”. El 31 diciembre, bajo el título: “Está descalificada” informamos de los problemas de la empresa de Suárez con el órgano de control interno del Ministerio de la Producción, por intervención indebida de su socio, y advierte de sus vínculos con el Opus Dei. El 2 de enero titulamos: “El Opus Dei, Rafael Rey y la contraloría”. Y el día 3: “Quiere liberarse de cuestionada terna”, que recogía rumores sobre que gobierno dejaría caer a Soraya. El 7 de enero recogemos opiniones en una nota titulada: “Suárez inhabilitada”. El 8: “Casi nadie quiere votar por Suárez”. El 10: “Ni a los apristas convence Suárez”.

El 20 de enero, en la víspera de la votación de la Comisión Permanente sacamos una nota sobre los documentos firmados por Suárez en el Ministerio de la Producción como si fuera ingeniera: “El delito de la candidata de Alan”. El 21 pusimos en portada: “Cabanillas se lava las manos”, e interiormente “Podrían denunciar a candidata a Rey”. El 22 de enero: “Imponen contralora”. El 24 escribimos: “Sólo es técnica Industrial”, recogiendo además la versión del la Embajada del Perú en España que informa que Suárez no estudió ingeniería. El 25 señalamos en portada: “Se busca contralora”. Y el 26: “Aparecen más destapes contra Ingrid Suárez”. El 27 de enero titulamos “A la reja” y “Santa Mónica la espera”, sobre las consecuencias penales de las mentiras de la candidata. El 31 de enero nuestra portada dice: “Adiós ‘ingeniera”, dando por cerrado este triste capítulo.

Algunas conclusiones: (1) no hemos tocado el tema de la Contraloría al final, cuando varios congresistas recién se dieron cuenta que había graves problemas en la propuesta; (2) nuestra campaña fue insistente (23 notas en dos meses) y muchas veces incomprendida; (3) nosotros nos opusimos a toda la terna de la comisión y no sólo a Suárez; (4) como dice la propia Suárez si no hubiera habido una campaña mediática, probablemente no se habría descubierto sus mentiras; (5) el gobierno y la mayoría parlamentaria llegaron hasta el final en su empeño de imponer una contralora y tuvieron que retroceder después para su vergüenza.

Muchas metidas de pata
“Esto me ha resultado una sorpresa” (Rafael Rey, que nombró a Suárez como su asesora de despacho y recibía sus informes y notas que llevaban su firma como si tratara de una ingeniera)

“Nosotros sólo vimos que era contadora”. (Comisión Webb lavándose las manos, como si la sola profesión de contadora y haber trabajado en esa labor en dos empresas de pollos que ya no existen fueran suficientes para seleccionarla para Contralora)

“Propongo a la Ing. Ingrid Soraya Suárez Velarde para contralora de la República” (Alan García dirigiéndose al Congreso)

“Hemos revisado el currículum y concluido de que sí califica” (Mercedas Cabanillas a la Comisión Permanente)

“La señorita Suárez es ingeniera aquí y en cualquier parte, aunque no esté colegiada” (Javier Bedoya de Vivanco, debate para aceptar la propuesta del presidente)

“Los problemas se presentaron después que ya habíamos votado” (Mauricio Mulder, que no lee diarios y no estaba enterado de que los problemas aparecieron a comienzos de diciembre)

“Rechazo que se diga que representamos a un gobierno corrupto” (Martha Moyano, que no recuerda qué tipo de contralor delincuente nombró Fujimori en la década de los 90)

Raúl Wiener
Unidad de Investigación

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