Derecha europea en contra de migrantes

Los conservadores han impuesto en Europa sus posiciones e ideas frente al tratamiento de la llamada inmigración “ilegal”. Los campeones del liberalismo, del libre movimiento de mercancías y del comercio de la mano de obra, muestran que eso solamente es válido hasta que no afecte sus propios intereses.

Por Diario La Primera | 01 jul 2008 |    
Derecha europea en contra de migrantes
(1) Como a delincuentes. Nueva legislación europea sobre migración atenta contra la libertad de los inmigrantes. Presidentes en posiciones enfrentadas. (2) Apoyo. Marchas contra ley del retorno expresan apoyo.
“Ley del retorno” debe ser negociada no con la CE, sino con cada país que la integre para tener convenios bilaterales.

La Europa conservadora, y sobre todo la ultraderecha europea, defiende así su bienestar y tranquilidad, amenazados, según ellos, en parte y entre otras cosas por la inmigración “ilegal”. De esta manera, tanto la declaración de Lima como muchas otras declaraciones sobre migración terminan no sólo en papel sino en el tacho de la basura.

Los países ricos de la CE tratan en lo posible de minimizar el ingreso de inmigrantes de acuerdo a sus intereses y construyendo muros y barreras muchos más sofisticados que el muro de Berlín y la muralla china, pues van más allá que las edificaciones.

Desprecian aporte
La posición de la Europa más conservadora, además de ser inhumana, es muy hipócrita, pues trata a los llamados inmigrantes “ilegales” como delincuentes comunes, incluyendo niños, mujeres y familias por el simple hecho de tratar de conseguir un futuro mejor para sus vidas.

Y es que el Viejo Mundo no reconoce, ni agradece, el aporte que hacen millones de “ilegales” a su economía, pues son ellos los que trabajan en malas condiciones y barato, no solamente en el campo o la construcción sino también en aquellas labores que los euro-peos no quieren hacer porque consideran muy sucios o muy pesados o porque el salario es muy bajo.

Mientras deportan a los que ya no sirven van a seguir dando facilidades para que puedan ingresar “legalmente” los cerebros y personal calificado que ellos requieran. Siempre fue así: en época de vacas gordas invitan, llaman, buscan y cuando la cosa se pone mal te botan, te invitan a que te vayas, te desprecian. Te deportan.

Si bien es cierto que esta medida sólo afecta a un sector de inmigrantes que viven en la comunidad europea, es decir, a los llamados “ilegales”, es también un golpe para todos los inmigrantes pues significa un giro hacia la derecha de la política de migración europea, un afianzamiento de las posiciones de Berlusconi y de los conservadores europeos.

Política del miedo
Con el miedo se quiere detener la inmigración “ilegal”, con medidas duras se quiere asustar a aquellos que pretendan querer ingresar al “Paraíso”. Estas medidas de miedo y duras no son nuevas en Europa, que ya se aplicaban de una u otra manera en algunos países como Alemania y Austria. Lo que se está haciendo ahora es unificar las medidas y homogenizarlas a nivel de todo el Viejo Continente.

Se ha impuesto la Europa de Berlusconi, y no la de Zapatero. El gobierno socialista de este español fue criticado duramente por la derecha de su país y los conservadores por haber realizado políticas de regularización de los inmigrantes “ilegales”, a los que se debería llamar inmigrantes informales. Esta es una política justa y humana, pues por lo menos abre la puerta para que miles de trabajadores “inmigrantes informales” puedan entrar al mundo formal de la sociedad, pagar impuestos, gozar de la seguridad social e integrarse mejor.

Le dijeron que estaba promoviendo la inmigración “ilegal”, que España se convertía en punto de acción de las mafias de toda Europa. Olvidándose que a España en las últimas décadas llegaron millones de inmigrantes más por el atractivo de crecimiento y el boom de la economía española, y en el caso de los latinoamericanos, también por los vínculos históricos con América Latina.

Migrantes necesitan convenios
Si hay alguna manera en que puedan ayudar los gobiernos latinoamericanos a estos millones de connacionales que viven informalmente en Europa, es exigiendo la regularización de los llamados inmigrantes “ilegales”. Allí radica la cuestión concreta, de ayudar a los que ya están allá, de regularizar, formalizar a los que ya viven allá, aquéllos que también, a través de sus remesas a sus familias, contribuyen al desarrollo de sus pueblos y países de origen.

Las protestas de los países  latinoamericanos contra la Comunidad Europea no van a conducir a nada. Más productivo es un diálogo y negociación bilateral, por ejemplo con España. Pues si bien es cierto que han llegado a un acuerdo que debe aplicarse en Europa a partir del 2010, cada país europeo sigue siendo soberano y sus parlamentos pueden decidir cuándo y cómo, y si se aplican o no estos acuerdos.

La Europa conservadora no va dar paso atrás. Por lo que menos chances habrá en los países donde gobiernan los conservadores de la ultra derecha y habrá menos progreso mientras exista una mayoría conservadora en el Parlamento Europeo, que paso a paso se va consolidando.

Rubén Cárdenas
Colaborador


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