Demoliendo el patrimonio legalmente

Un somero repaso de los casos más relevantes, puede darnos una idea de la magnitud y la gravedad de la destrucción devastadora de los restos arqueológicos de civilizaciones ancestrales, ocurrida los últimos años como consecuencia de las obras gubernamentales en la costa norte del Perú.

| 16 octubre 2009 12:10 AM | Informe Especial | 1.6k Lecturas
Demoliendo el patrimonio legalmente
En Chavimochic avanza la destrucción patrimonial sin que nadie haga nada.
Las obras gubernamentales son más perjudiciales que la labor ilegal de los huaqueros.

Más datos

DETALLE

- De haberse aprobado el proyecto de Ley General del Patrimonio Cultural de la Nación, el Instituto Nacional de Cultura hubiera perdido la facultad de declarar cuáles bienes deben ser considerados parte del patrimonio cultural y el Congreso hubiera asumido tales funciones.

- La condición de bien integrante del patrimonio cultural de la nación, hubiera podido ser retirada. a bienes que ya han sido declarados como tales; mediante la aplicación de una evaluación, por ejemplo, de la ineficiente preservación de un sitio, realizada por funcionarios del gobierno en un plazo de 6 meses.

- Otro problema pendiente de solución es el de muchos monumentos arqueológicos no declarado como tales hasta la fecha.
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Paradójicamente, también en el norte han tenido lugar los descubrimientos más sorprendentes de las últimas décadas; y en casos como el Señor de Sipán o la Dama de Cao, no sólo han repercutido en todo el mundo, sino que en el lugar donde fueron hallados se está generando un proceso de desarrollo que beneficia directamente a los menos favorecidos.

Chavimochic
El caso más dramático de destrucción patrimonial es Chavimochic. Sobre el papel se han tomado las precauciones técnicas necesarias para delimitar las zonas arqueológicas que no deben ser inundadas ni destinadas a cultivos, zonas urbanas o carreteras. Pero sobre el terreno, yacimientos Virú, Cupisnique, Moche o Chimú, tras permanecer durante siglos como islas sumergidas entre los arenales infinitos; ahora se ven rodeados de sembríos o convertidos en basurales.

La misma ciudad “protegida” de Chan Chan sigue siendo objeto de huaqueo. Pero nadie sabe a ciencia cierta cuánto le afectarán las lluvias que ha traído el cambio climático, ni el ascenso del nivel de las aguas subterráneas que, a su vez, ha originado la posibilidad de abrir nuevos pozos de riego, multiplicando las tierras de cultivo, que no respetan los linderos arqueológicos.

Tras encontrar 47 ceramios Virú, cerca al Castillo de Tomabal, Miguel Cornejo Garcia señaló hace ya un año que 462 sitios fueron destruidos ‘mediante los trabajos de rescate’. El INC no realiza ninguna supervisión de campo, por la precariedad de los medios con que cuenta y porque sus arqueólogos están atareados en prospecciones para empresas mineras.

Pampa Inca
Considerada “capital” de los Moche del Santa, Pampa Inca se extiende sobre una colina aislada, frente a una planicie donde se construyeron dos grandes plataformas. Quien visite el desolado sitio, apreciará un buen ejemplo de lo que sucede en torno a Chavimochic, Chinecas o Pejeza.

La huaca principal constituye la construcción mochica más grande en el valle del Santa, y su trazado está emparentado con las pirámides del Señor de Sipán. Pero el relleno sanitario se multiplica, utilizando la llamada “Muralla del Santa” como pared de contención. Los camiones de basura atraviesan lo que fue un recinto sagrado.

Por otra parte, piezas cerámicas y otras reliquias son trituradas por el avance de los arados; mientras los agricultores extraen adobes de unos muros de mil 700 años de antigüedad, para construir precarias casuchas. “Nunca he visto tantos restos cerámicos juntos de tal calidad”, declara un arqueólogo del Instituto Nacional de Cultura, preocupado como otros por la situación.

No muy lejos de Pacasmayo se encuentra extraviada Pakatnamú, casi tan grande como Chan Chan, con 50 pirámides nunca exploradas. Apenas ha sido arañada por la maquinaria agro exportadora. Pero sobre el sitio transitan vehículos motorizados, abundan los huaqueros y brota una vegetación que antes no existía. La Huaca del Gallo y la Gallina, en Virú; o la Huaca San Pedro en Chimbote, son ejemplos del deterioro que sufren monumentos arqueológicos que sin embargo, podrían ser explotados como atractivos turísticos.

El caso de Chavimochic es sumamente complejo, pero no se destinan recursos para resolver los problemas creados que afectan al patrimonio cultural. Por el contrario, hay una política que desprecia nuestra cultural ancestral; apostando por una forma de ultra liberalismo a corto plazo.

El Capital
A la acción depredadora del Estado se suma la rapiña del capital. La empresa mexicana Telmex fue denunciada penalmente por el INC de Ica, debido a que en las obras para instalar fibra óptica que realizaba toparon con un conjunto de fardos funerarios de entre 2 mil 500 y 3mil años de antigüedad que más tarde desaparecieron.

Los museos Brunning y Tumbas Reales de Sipán denunciaron que trabajadores de la empresa agroindustrial Tumán iban a usar el material del complejo arqueológico Arbulú, para reparar caminos y reforzar las defensas del rio Reyes. Destruyeron casi la mitad de una muralla de 200 metros de largo, 150 de ancho y más de 10 de altura.

Este informe recoge sólo algunas muestras de una epidemia de demolición incesante y contagiosa.

Carlos Tataje
Colaborador


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