Crisis hipotecaria alarma a EE.UU.

Los jefes de los cinco mayores bancos de EEUU anuncian a coro que lo peor de la crisis financiera ha pasado. Lo notable es que, al tiempo que emiten tan consoladores cacareos, confiesen unas pérdidas tremebundas.

| 13 mayo 2008 12:05 AM | Informe Especial | 596 Lecturas
Crisis hipotecaria alarma a EEUU
(1) Son miles los que deben mudarse a casas de amigos o hasta vivir en sus autos. (2) La emergencia afecta a zonas residenciales y bajos recursos.
El país más rico del mundo sigue remecido ante la inestabilidad que atraviesa su sector vivienda.

Más datos

DATO

Los bancos quieren efectivo

Pocos pueden volver al sueño de una casa propia en la periferia urbana. Cada vez más propietarios de vivienda caen en situaciones de apuro. Los bancos se niegan a renegociar la deuda y a dar la menor facilidad, no quieren –y es típico de las crisis de los mercados monetarios— sino efectivo. Quien no puede pagar, huye de su casa, aun si ha cumplido puntual y celosamente por 20 años o más con el servicio de la amortización y los intereses de la deuda.
596

El JP Morgan Chase, hasta ahora, entre los bancos norteamericanos, uno de los grandes beneficiarios de la crisis, ha perdido desde febrero más de 5,1 mil millones de dólares. Más de la mitad de esa merma le viene de la crisis inmobiliaria; el resto, de los créditos al consumidor y de los créditos a la inversión concedidos a empresas que, a ritmo galopante, han entrado en la zona de pérdidas y morosidad.

No es de extrañar, porque en los meses de marzo y abril la debacle del mercado inmobiliario estadounidense ha alcanzado un nuevo punto culminante. Eso podría sonar casi banal, pero las cifras no consienten otro juicio.

El número de embargos forzosos que expulsan a las gentes de sus viviendas ha sido en ese período un 57% superior al del año pasado.

Puesto que los precios siguen cayendo, muchos edificios no pueden venderse sino con visibles pérdidas, o quedan desocupados.

Actualmente hay en EU 18 millones de viviendas vacías: invendibles o prácticamente carentes de valor, también para los bancos. Y ya se ve venir la próxima ronda de desvalorizaciones y pérdidas constatadas.

¿A dónde irá la gente?
En la costa oeste, como por doquiera en el país, hay hoy más casas vacías que nunca, furtivamente abandonadas por unos propietarios que no pueden seguir pagando los plazos de sus hipotecas. Trechos enteros de las calles de la Norteamérica residencial parecen ahora decorados de película, y ya sólo recuerdan a antiguos habitantes que, protegidos por la noche y la niebla, abandonaron el hogar llevándose sólo lo que cabía en el coche.

Muchos, muchísimos, no pueden permitirse pagar un apartamento, no digamos una nueva casa. Se acogen a parientes. O ni siquiera eso pueden. Se les puede reconocer fácilmente: el auto se ha convertido en su techo; un apartamento móvil, un último dormitorio, abarrotado y repelente a la vista.

Quien así vive, ha perdido toda dirección y no es ya localizable sino a través del teléfono móvil. Las víctimas de la crisis de las hipotecas de alto riesgo son como nómadas en gira.

Reclutan incluso en estados federados ricos como California, Arizona o Florida una nueva categoría de "sintecho". Pensionistas que perciben sus pensiones pero que viven en sus autos de clase media en la calle, o gente visiblemente más joven que tiene un trabajo regular, que sigue cobrando un salario, pero que no puede permitirse una vivienda.

En fila estacionan sus apeaderos móviles junto a las aceras de periferias y barrios residenciales de buenos burgueses, quienes se quejan airadamente de este nuevo vecindario de los sintecho rodantes, percibidos como una plaga que atenta contra el valor de sus casas, contra la imagen de sus calles y contra la reputación de su barrio. Conminados a actuar por quienes todavía poseen casa, los alcaldes y los jefes de policía reaccionan sin norte. Tienen que echar a esas gentes, ¿pero adónde? ¿fuera de los límites de su municipio? ¿pero no planteará eso el mismo problema a la política local del municipio vecino?

Cambiar de lugar y la esperanza de conseguir en algún otro sitio un nuevo puesto de trabajo: solo con eso cuentan ya los naufragados. Un fenómeno que los norteamericanos conocen ya desde hace mucho tiempo, merced a esa movilidad tan celebrada en Europa. Sólo que no en tamaña proporción; sólo que no con ese apremio, que trae a la memoria escenas y circunstancias de la Gran Depresión de los años treinta. También entonces vagaban por el país, depauperados y desposeídos, muchedumbres de granjeros y propietarios de viviendas con sus familias, todos arrebujados en desvencijados Ford-T, en una búsqueda vana de trabajo y cobijo.

Gobierno norteamericano tuvo que actuar rápido
Las reacciones no estuvieron ausentes ante esta crisis en el país más poderoso del mundo. La Cámara de Representantes de Estados Unidos aprobó, hace poco, un proyecto de ley para crear un fondo de seguro hipotecario, de 300.000 millones de dólares (193.948,80 millones de euros), y suministrar miles de millones más para ayudar a los propietarios de inmuebles y estabilizar el mercado de viviendas, sacudido por la ola de ejecuciones hipotecarias.

El proyecto de ley también ofrecerá una desgravación fiscal de 7.500 dólares (4.848,72 euros) a los compradores de su primera vivienda. Otra medida aprobada es la de enviar 15.000 millones de dólares (9.697,44 millones de euros) a las comunidades locales duramente golpeadas por la crisis hipotecaria para ayudarles a comprar y reparar las casas abandonadas.

Con el fondo del seguro hipotecario, que será supervisado por la Administración Federal de Viviendas (FHA), se espera ayudar a 500.000 prestatarios, cuyas casas han caído en valor desde que obtuvieron la hipoteca.

Michael R. Krätke*
Colaborador

*Michael Krätke, miembro del Consejo Editorial de SINPERMISO, es profesor de política económica y derecho fiscal en la Universidad de Ámsterdam e investigador asociado al Instituto Internacional de Historia Social de esa misma ciudad.
Traducción: Amaranta Süss.


¿Quieres debatir este artículo? prueba abriendo un tema en nuestros foros.


...
Diario La Primera

Diario La Primera

La Primera Digital

Colaborador 1937 LPD