Crisis y afán de modernidad

Lima. La Biblioteca Nacional del Perú (BNP) señala en su renovado portal electrónico que su proyecto es permitir a la comunidad latinoamericana acceder a textos digitales, facsímiles, audiciones, vídeos que nos acercan a autores, hechos y obras fundamentales desde el punto de vista histórico y literario. Se trata de un sueño virtual.

Por Diario La Primera | 30 set 2010 |    
Crisis y afán de modernidad
(1) La Biblioteca Nacional necesita más apoyo del Estado para salir de su crisis. (2) La memoria de un país está en buena medida en sus libros. (3) La ex directora interina de la BN, Nancy Herrera, habla sobre la crisis.
BIBLIOTECA NACIONAL

La representante de la BNP, Nancy Herrera, con elocuente mística, declaró días atrás: “Necesitamos decirle un día al país que la BNP ya está en todos los poblados del Perú que actualmente suman 1,834 distritos”, poesía trunca para un país de complicada balcanización, con escasos avances de la descentralización del Estado y una geografía abrupta y generosa.

Ese enunciado no es factible. La BNP, cuyas primeras raíces datan del siglo XVI y pronto cumplirá doscientos años de creación formal, atraviesa por una nueva y profunda crisis en su azarosa historia, y será un reto difícil para el flamante Ministerio de Cultura y el nuevo director, antropólogo Ramón Mujica Pinilla, quien el 15 de setiembre juramentó el cargo.

La falta de mantenimiento de todos los equipos electrónicos y de seguridad, el deterioro del nuevo edificio inaugurado hace solo cinco años, y los magros haberes de los bibliotecólogos, convierte en un imposible o remota la posibilidad de brindar un buen servicio, por lo menos, a los pobladores de los sectores populares de Lima y además a los 1,834 distritos que actualmente cuenta el territorio nacional.

La BNP, reconocida como el guardián del segundo cuerpo bibliográfico y documental más antiguo de América Latina, después de México, atraviesa por una falencia económica que pone en riesgo la continuidad del servicio. Su existencia está sembrada de saqueos de las fuerzas realistas y de los ocupantes chilenos durante la Guerra del Pacífico, un incendio de grandes proporciones y en este año 2010, su dolencia es de tal magnitud que pone en riesgo nuevas sustracciones, hasta con nombre propio, de valiosos documentos.

Este drama está en boca de todos los trabajadores e investigadores más reconocidos. Consultamos a quien fue hasta hace poco directora interina de la BNP, la bibliotecóloga Nancy Herrera Cadillo, funcionaria de gran prestigio, y ella ratificó que uno de los problemas sustanciales está en los recursos humanos, profesionales mal pagados, cuyos estudios universitarios no están en reciprocidad con el dinero que reciben cada fin de mes. “El bibliotecario se ve expuesto a la crítica, al sacrificio de su familia, porque no recibe una remuneración que compense sus esfuerzos. Es lógico que pidamos la homologación”.

Modernidad insostenible
En materia de infraestructura, en la construcción de la nueva sede hubo buena intención, desde luego. El edificio tiene antecedentes: En la época del destacado intelectual Juan Mejía Baca, fue donado el terreno en el distrito limeño de San Borja, las obras empezaron con el impuesto del 3% a la Corporación Administradora de Aeropuertos (CORPAC), creado durante el primer gobierno del presidente Alan García.

Posteriormente prosigue el proyecto, y gracias a la sensibilización de la opinión pública, liderada por su entonces director Sinesio López es posible continuar. La tarea del director nombrado por el actual gobierno, Hugo Neira se centró en el tema de las publicaciones, puso a la Biblioteca en el día día de la vida pública.

“Todas las gestiones son loables, han tenido emprendimientos buenos, pero de lo único que se olvidaron fue que esta estructura, este edificio de San Borja, necesita sostenibilidad en el tiempo. La tecnología que nosotros quisiéramos haber mejorado, no la hemos logrado. Entre las cosas más delicadas está el mantenimiento de lo que es la seguridad electrónica, deficiencia que nos ha hecho mucho daño. Se ha querido desacreditar a una institución responsable frente a la custodia bibliográfica y documental que alberga”, dice Herrera.

Recuerda que la BNP ha sufrido sustracción de sus bienes documentales y bibliográficos, tema que se expuso en la prensa. Se dio la noticia de la sustracción en sí, de los libros que aparecieron en manos de terceras personas. Pero no hubo insistencia ni investigación del porqué de los robos.

Simbólico apoyo internacional
En medio de este desencanto anuncia que la Embajada de Estados Unidos dará su apoyo en seguridad mediante la asistencia de técnicos en todo lo que signifique la seguridad electrónica y la vulnerabilidad del local.

Explica que los arquitectos que construyen la sede de la BNP siempre consideraron la belleza de la edificación, pero no la seguridad. Las rejas que rodean a la edificación son vulnerables. De las 24 cámaras que tenía, equipo que costó cerca de medio millón de dólares, ahora solo siete funcionan.

Los agentes de seguridad, con bajos sueldos, apenas encuentran otro empleo se van y quienes los reemplazan tienen que ser capacitados con el costo que ello implica.

Advierte que el tráfico de bienes culturales ha crecido, que es una actividad sistemática. “Lamentablemente hay hasta robos por encargo, utilizando la información que presenta una página web”.

Bibliotecas para fronteras
En Lima Metropolitana, la BNP tiene bibliotecas descentralizadas en cinco distritos de mayor población: La Victoria, El Agustino, El Rímac, Breña y Comas. La sexta, en la urbanización El Planeta, ha sido cerrada hace más de dos años por las averías en el local comunal y la carencia de responsabilidad social de los gobiernos locales.

Esta ausencia del municipio y su relación con la BNP, plantea que los bibliotecólogos, que hacen la gestión cultural, deben exigir y promover que el tema sea parte de la agenda política. Entonces, estima la BNP, se tendrá alcaldes que incluyan el fomento de bibliotecas, lectura y más actividades relacionadas con la información pública.

También están recibiendo apoyo de la BNP las Bibliotecas Regionales de Arequipa y La Libertad y algunas localidades, con la ayuda inesperada de la Fuerza Aérea, que está trasladando libros a lugares remotos, de la frontera amazónica. La relación con la FAP empezó con el conocimiento de su patrimonio fotográfico, cuyo archivo ha asombrado a la mayoría de bibliotecarias. “Es un archivo de cerca de un millón de imágenes, desde la década del cuarenta del siglo pasado hacia adelante y que han sido trabajadas y custodiadas en su repositorio”.

La ex directora de la BNP confiesa que le ha sorprendido la sensibilidad del General Gamboa y de su equipo, opinión que le parece impertinente hacerla pública. “Esa labor se ha internalizado tanto por la recuperación de todas las imágenes que sirven para cuidar el territorio nacional, porque estamos hablando de demarcación política, de geopolítica. La Dirección de Patrimonio del BNP está trabajando para declarar ese archivo como Patrimonio”

Pese a sus dificultades la BNP también ejecuta acciones de apoyo a las comunidades nativas. Empezó con Chachapoyas: 17 módulos que se han llevado a distintos poblados. Los libros llegan a una base área y después viajan a lomo de mula, en pequeñas canoas. Cuando un maestro, un jefe de comunidad camina tres o cuatro días para recoger un libro estamos hablando de un Perú distinto, que no se conoce.

“Estamos hablando de gente que al ver un libro es como recibir un tesoro, páginas con que les abren las puertas al nuevo mundo del conocimiento. Este programa va a continuar. Ya se benefició La Joya, en Arequipa e Iquitos…”

Tiene una Asociación de Amigos
¿Qué espera la BNP de la sociedad civil y en especial de la Asociación de Amigos de la Biblioteca Nacional-AABNP cuya mejor carta de presentación fue recoger la sugerencia de la Unesco, y llevar con éxito la Campaña de Sensibilización Nacional e Internacional que posibilitó que el Estado encontrara el financiamiento total para la edificación de la moderna sede de la institución?

Nancy Herrera, bibliotecóloga calificada, expresa: “La verdad es que espero tanto. Espero en principio una buena amistad. Cuando ustedes dicen ¿quien no quiere a la biblioteca?, me llega hasta el alma. Nuestro presupuesto nos margina, nos hace ser marginales. Los bibliotecarios se sienten mal porque sus salarios les priva la oportunidad de adquirir un libro”

Compartir una buena amistad implica tener el apoyo de toda persona o profesional que conoce de de seguridad, arquitectura, construcción civil. Bienvenida la cooperación técnica en cooperación internacional, en manejo económico del país para provecho de todos.

Sobre el nuevo Ministerio de Cultura, espera que consiga un buen presupuesto. El Ministerio de Cultura es bienvenido, es una esperanza para todos nosotros. El Ministerio es esperanzador, nos sentimos bajo el cobijo y esperamos que el ministro, Juan Ossio Acuña, sea nuestro paño de lágrimas, dice.

Jorge Zavaleta Alegre
Colaborador

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