Crímenes y terror de paramilitares

Álvaro Uribe formuló su propuesta de “seguridad ciudadana” ante el gremio más reaccionario del país: el de los ganaderos. En su Congreso Nacional, la Fedegán, reunida en noviembre de 2000, Uribe fue recibido por los participantes con el saludo falangista.

Por Diario La Primera | 14 ago 2008 |    
Crímenes y terror de paramilitares
(1) Las acciones violentas de los paramilitares promovidas por Uribe fueron rechazadas por la mayoría. (2) La mayoría de los grupos ilegales han sido desmovilizados. (3) Carlos Castaño, ex líder de las Autodefensas Unidas de Colombia.
Uribe padre de la parapolítica (III)

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DETALLE

El Alto Comisionado para los Derechos Humanos de la ONU aseveró que las Asociaciones Convivir funcionaban sin control efectivo y la ONG internacional Human Rights Watch sostuvo que había mucha confusión entre civiles y combatientes por el alistamiento de civiles anónimos que operaban
sin uniformes e insignias visibles en vehículos sin identificación. Similares críticas fueron hechas por otras organizaciones de Derechos Humanos. Pero el Gobierno de álvaro Uribe hizo caso omiso de todas las críticas emitidas.

Los paramilitares han sido utilizados para defender a la clase alta por lo menos desde inicios del siglo XX. Desde los "pájaros", pasando por los "chulavitas" para llegar a las AUC y las Águilas Negras.

Siguiendo esta “tradición”, en su periodo como Gobernante de Antioquia y a lo largo de su candidatura presidencial, Uribe tuvo una forma muy especial de entender el ejercicio de la autoridad y la seguridad ciudadana. Durante su mandato en Antioquia, se consolidó el paramilitarismo y se cometieron numerosos crímenes contra la población inerme.

Las Asociaciones Convivir fueron una red de informantes que Uribe puso en marcha en Antioquia, primero, y en el resto del país, después. Su planteamiento fue integrar a unos 180,000 efectivos de las compañías de seguridad privada en la Defensa del Estado.

La idea era que "las empresas de seguridad ayuden a cuidar lo público, que es una expresión de solidaridad de ellos con el pueblo de Colombia... con el objetivo de crear un mejor clima de seguridad para los inversionistas".

El programa, auspiciado por Harvard, consistió en la capacitación de 82 mil personas en la "negociación pacífica de conflictos" y en la promoción de las cooperativas en el medio rural.

Pero las Convivir no solo eran informantes, sino que participaban directamente como grupos paramilitares armados.

Un reporte publicado por la revista Alternativa en marzo de 1997, informaba que "como consta en las actas del Comité Consultor de la Superintendencia, de enero a diciembre de 1996, esta entidad aprobó para las Convivir la compra de 422 subametralladoras, 373 pistolas 9 mm., 217 escopetas de repetición, 17 ametralladoras mini uzi, 70 fusiles, 109 revólveres 38 largo, y 41 armas de uso restringido que pueden ir desde fusiles Galil hasta ametralladoras M 60, lanzacohetes, granadas de fragmentación, rockets y morteros, para 60 Convivir”.

Las operaciones de los grupos Convivir generaron una situación de terror en el departamento de Antioquia.

Entre sus múltiples crímenes, la Convivir de San Roque detuvo y desapareció a ocho comerciantes de esa municipalidad el 14 de agosto de 1996.

En una emboscada del ELN a la Convivir El Sol, en 1997, en las cercanías de Anorí resultaron muertos seis paramilitares. Uno de ellos, conocido con el alias de El Zorro, resultó ser el suboficial del Ejército Leopoldo Guerrero Torres.

Carlos Castaño, quien dirigió las Autodefensas Unidas de Colombia (AUC), estuvo en desacuerdo con el manejo de las Convivir, ya que consideraba que eran aprovechadas por los narcotraficantes, que habían formado estos grupos para defender sus fincas.

De otro lado, Salvatore Mancuso, terrateniente y jefe paramilitar de las AUC, vinculado a numerosas masacres, aseguró que el 35% del Congreso de la República estaba influenciado por los paramilitares. Hoy está extraditado en EE.UU.

“El jefe paramilitar desmovilizado Enrique Banquez Martínez confesó ante la justicia colombiana que esos grupos de ultraderecha colgaron de árboles y degollaron, al son de la música, a más de 100 campesinos en la región de El Salado, en febrero de 2000. La confesión fue hecha ante la fiscalía de la ciudad de Barranquilla por Banquez (alias Juancho Dique).

Explicó que los hechos ocurrieron cuando unos 300 miembros de las AUC llegaron al caserío de El Salado, en el departamento de Bolívar, con la intención de asesinar a los campesinos a quienes consideraban simpatizantes de las guerrillas.

"Lo que voy a decir es muy duro, pero es bueno contarlo. A algunas de las víctimas de la matanza de El Salado las guindaron con cáñamos en los árboles y las mataron con bayoneta, fusiles que tenían bayonetas, y eran degolladas", afirmó.

Dijo que "mientras mataban, los otros, de puro ocio, tocaban gaitas, tamboras y violines. Eso fue durante la matanza que duró entre tres o cuatro horas", agregó este hombre, que además participó en otros 565 homicidios al citar diversas masacres como la de enero de 2001 en el caserío de Chengue, en el departamento de Sucre.” (La Jornada).

Julio Altmann
Redacción


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