Crecen plantaciones de coca

A partir del año 2000, cinco regiones han debutado como productoras de la coca destinada al narcotráfico: Pasco, Loreto, La Libertad, Amazonas y Cajamarca. Su nivel de producción no es todavía crítico, pero las hectáreas de sembríos de la hoja sagrada de los Incas se incrementan sin parar, reflejando una realidad muchas veces denunciada y hasta ahora no enfrentada con seriedad, como es la ausencia de una real política de lucha contra las drogas.

| 03 setiembre 2009 12:09 AM | Informe Especial |2.1k Lecturas
Crecen plantaciones de coca
(1) Los sembríos ilegales de coca están creciendo, dice Novak (2) La corrupción es un duro obstáculo de la lucha antinarcóticos. (3) Fabián Novak reclama una política antidrogas coherente.
Combate al narcotráfico en el Perú existe, pero solo en el papel, afirma experto Fabián Novak.

Más datos

…una industria criminal que mueve millones de dólares, compra autoridades, corromper conciencias y alterar la economía de los países.
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Lo cierto es que el combate al narcotráfico en el Perú existe, pero sólo en el papel, pues de otro modo no se entiende por qué hasta el momento el Ministerio de Economía y Finanzas no cumple con transferir los fondos destinados al Programa de Impacto Rápido (PIR) que desarrolla Devida, a pesar de los constantes y tímidos reclamos de su jefe, Rómulo Pizarro.

El Perú baila solo
Son 161 millones de soles que el Ministerio de Economía demora en transferir, en una actitud casi suicida para el país, porque ese monto es, en esencia, el más importante desembolso en el presente año para enfrentar una industria criminal que mueve millones de dólares, compra autoridades, corrompe conciencias y altera la economía de los países.

Fabián Novak, presidente del Instituto de Estudios Internacionales (IDEI) de la Universidad Católica, refiere que la cooperación internacional proveniente de Estados Unidos se ha reducido entre el 2007 y el 2009 en un 37%, mientras que la que proviene en conjunto de EE.UU., la Unión Europea y Alemania, destinada a programas de desarrollo alternativo, registra una merma del 64% en el período comprendido entre el 2003 y el 2009.

Son dos las razones por las cuales Estados Unidos no tiene ya interés en financiar programas antidrogas en el Perú, primero porque cada vez exportamos menos droga hacia ese destino y más hacia mercados de Europa, Asia y América Latina, y luego por los efectos de la crisis financiera surgida precisamente en el gigante del norte. “Ahora Estados Unidos prioriza la cooperación hacia Colombia”, señala Novak, quien presentó recientemente el libro Mapa del narcotráfico en el Perú.

Esta publicación es el esfuerzo de todo un año de trabajo, realizado por siete investigadores, en el cual se ha logrado establecer un diagnóstico alarmante sobre el avance que registra el tráfico ilícito de drogas en el Perú y que lleva a su autor a señalar que hoy el narcotráfico es la primera amenaza al desarrollo del país.

Así se aprecia en el resultado de este estudio, en el cual se definen las doce regiones cocaleras que tiene el país, clasificadas de acuerdo a los resultados de erradicación, consumo o sustitución alternativa que desarrollen.

Una primera clasificación incluye a las regiones que han logrado una reducción importante de los cultivos y que evidencian eficacia en la lucha contra la producción y tráfico de drogas. Un modelo de éxito que inclusive se usa como referente en el resto de países productores, es San Martín que logró reducir de 28,600 hectáreas de coca en 1992 a tan sólo 321 las hectáreas en el 2008. Este ejemplo es seguido de cerca por Ucayali, región que ha tenido un incremento de sembríos en el último año, pero a pesar de ello exhibe una reducción importante de 21,400 Ha. en el 94 a 1,677 el año pasado.

En cambio, evidencian una situación crítica regiones cocaleras como Huánuco, Cusco y Ayacucho, con 17,976, 18,122 y 10,359 Ha. sembradas, respectivamente, hacia finales del 2008 revelando también que un alto porcentaje del valor bruto de su producción agraria procede de la coca ilegal. En este grupo se incluyen también las regiones de Puno (3,425 Ha.) y Junín (1,642 Ha.).

Regiones en franco crecimiento son las ya citadas Pasco, Loreto, La Libertad, Amazonas y Cajamarca.

“Más que crear alarma, la intención de este libro es sensibilizar al país sobre la necesidad de contar en el más breve plazo con una política antidrogas eficaz. Es fundamental que se haga algo”, señala Novak.

Corrupción, aliada del narcotráfico
El experto en desarrollo agrario y temas de narcotráfico Hugo Cabieses anota que la presencia de sectores corruptos de la Policía, el Ejército y la Marina en las zonas cocaleras obstaculiza la lucha contra este delito, como ocurre en el Valle de los Ríos Apurímac y Ene (VRAE) donde los servicios de inteligencia de las tres instituciones se estarían peleando por el control de las rutas de la droga y el cobro de cupos.

Para el investigador, los ataques registrados entre el 2007 y el 2009, dejan algunas dudas sobre si se trató de acciones de remanentes senderistas o atentados motivados por algún pleito entre estos grupos corruptos.

Cómo es posible que en el último ataque en el VRAE (en la zona de San Antonio de Carrizales, Huancayo), en que murieron dos soldados, se haya realizado un patrullaje en la noche, cuando la lógica nos indica que ello debe hacerse de día. “Eso demuestra que no hay ninguna eficacia en inteligencia”, señala.

Cabieses refiere que hasta el momento en este valle no se ha unificado los servicios de inteligencia, a diferencia de lo que viene ocurriendo desde hace cuatro o cinco años en el Alto Huallaga, donde hubo un mayor control de la producción de coca, gracias a una excelente labor de inteligencia única impulsada por el actual director general de la Policía, general Martín Hidalgo (entonces responsable policial).

Además de haber un problema de corrupción, señala Cabieses, no hay ningún interés real del gobierno en resolver el problema de la producción y tráfico de droga en el país. El gobierno no puede o no quiere coordinar con las autoridades locales y líderes comunales y agrarios del VRAE y una muestra de este desinterés es que hasta ahora la autoridad civil del Plan para esta zona, Fernán Valer, no ha llegado al valle a pesar de haber prometido instalar su oficina en Pichari, advierte Cabieses.

Sin política propia
Según el investigador Hugo Cabieses, el gobierno de Alan García no ha cambiado en nada la política antidrogas heredada de sus antecesores y aplica la misma política fracasada de «guerra contra las drogas», basada en el criterio que se trata de un tema de “seguridad nacional”, que consiste en atacar la oferta y erradicar cultivos de coca, política que impone el gobierno de los Estados Unidos a nivel planetario.

El experto señala que no existe, por tanto, una política propia sobre drogas sino que se sigue aplicando la política, los análisis y las cifras del gobierno de los Estados Unidos. La estrategia avalada por los informes no es integral sino “ofertista”, es decir erradicar cultivos, incautar drogas, apresar micro-comercializadores y tomar presos a líderes de bandas poco significativas, apunta el especialista en temas rurales y política de drogas.


Deforestación masiva
Una de las consecuencias perniciosas del narcotráfico es el grave deterioro que ocasiona en el medio ambiente de las selvas y bosques tropicales, pues cientos de toneladas de productos químicos se vierten todos los días en los ríos y suelos, ocasionando la contaminación de las aguas y la degradación de los suelos. Dos millones y medio de Ha. de bosques han sido deforestados por efecto de la producción de droga, señala el Mapa del narcotráfico en el Perú.

“Esto está determinando un quiebre de los ecosistemas de la Amazonía y las zonas donde se desarrolla la producción de droga”, señala Fabián Novak.


Insumos químicos
Este impacto negativo tiene su origen en el incontenible tráfico de insumos que se produce hacia las zonas productoras, sin que haya ley o poder humano que pueda frenarlo. Se calcula, refiere el investigador, que durante el año 2008 se han desviado al narcotráfico más de 36,464 toneladas de insumos químicos tales como kerosene, soda cáustica, acetona, ácido clorhídrico y cemento, entre otros.

La función coercitiva del Estado, sin embargo, es casi nula pues de ese total de insumos químicos la Policía sólo ha podido incautar 475 toneladas que representan el 1.3% del tráfico, es decir casi nada.

“Es cierto que hay un incremento de la acción de la policía en incautación, se nota que está trabajando algo más, pero por los resultados estamos bastante lejos de poder golpear a esta industria criminal”, manifiesta Fabián Novak.

Lograr el control del tráfico de insumos sería un golpe muy importante al narcotráfico, pero para lograr ello es necesario contar con un Plan de Control de Insumos perfectamente diseñado, con metas por cada insumo y evaluación periódica, añade.

Existe una legislación para controlar estos productos y evitar que lleguen a la industria ilegal de la coca, pero es necesario también contar con un software común que pueda ser usado por la Sunat, el Ministerio de la Producción y la Policía Nacional del Perú, para poder saber con precisión quién produce, quién importa, quiénes son los compradores legales y los ilegales.

Esvieta Topovich
Redacción

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