Correa, el católico

El presidente de Ecuador, Rafael Correa, y el sacerdote Leonardo Boff, son seguidores de la Teología de la Liberación, agrupación religiosa que ha marcado derroteros fundamentales en el campo del compromiso de la Iglesia con los humildes y los más desposeídos. Son personas que ven la religiosidad de una manera distinta, como una forma de ayudar directamente a sus semejantes.

| 16 marzo 2008 12:03 AM | Informe Especial | 2.1k Lecturas
Correa, el católico
El presidente de Ecuador y el sacerdote Leonardo Boff, seguidores de la Teología de la Liberación.
El presidente ecuatoriano es un ferviente seguidor de la Teología de la Liberación.
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La fe de Rafael Correa
Abanderado de la nueva izquierda continental, el presidente de Ecuador, Rafael Correa, niega el materialismo dialéctico para apoyarse en el mensaje transformador de la Teología de la Liberación, creado por el sacerdote jesuita peruano Gustavo Gutiérrez.

Marcado por una educación católica durante toda su vida, el presidente Correa es abanderado de esta opción que tiene millones de seguidores en el mundo, sus banderas como principios es la opción por los pobres y el desarrollo humano. Correa aboga por una revolución ciudadana, consistente en el cambio radical, profundo y rápido del sistema político, económico y social vigente.

“Un verdadero cristiano no puede permitir este nivel de desigualdad”, enfatizó durante su campaña, en la que se definió como un humanista, cristiano y de izquierda. “Humanista porque para mí la política y la economía están al servicio del hombre. Cristiano porque me nutro de la doctrina social de la Iglesia, y de izquierda porque creo en la equidad, la Justicia y la supremacía del trabajo sobre el capital”, afirmó el mandatario.

Correa participó de la misión de los Padres Salesianos en la parroquia rural Zumbahua de la provincia de Cotopaxi, de población mayoritariamente indígena. “Allí hice mi verdadera maestría”, suele decir el presidente Rafael Correa.

Con los indígenas
El mandatario ecuatoriano supo palpar las precarias condiciones de vida de los indígenas, que incluso afectaron su salud al contagiarse de “rasca bonito” (sarna), conmovieron su juvenil espíritu. Es un personaje con altas cualidades y una vocación de ayuda a los más necesitados.

Correa tuvo su contacto más cercano con los que predicaban la Teología de la Liberación, pues ellos, tal como el presidente, buscan combinar la evangelización de los campesinos indígenas con su desarrollo humano, basándose además en teorías que se manifiestan en la pedagogía del oprimido de Paulo Freire.


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